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Homenaje a Isaac Goldemberg en Pututu 65

 La asociación cultural Tampu y el Boletin cultural Pututo, acaban de presentar un justo homenaje a Isaac Godemberg el pasado 11 de febrero. Ahora comparten Pututu 65: Homenaje a Isaac Goldemberg, vida y obra a plazos y al contado




Aquí el Repique de los editores:


¡CABEZA EN JERUSALEM Y CORAZÓN EN EL CUSCO!

Así es como opina un comentarista deportivo sobre donde tiene la cabeza y el corazón Marquitos Karushansky Ávila, personaje de Tiempo al tiempo, la segunda novela de Isaac Goldemberg, quien de acuerdo a lo que indica en varios escritos y entrevistas, tal vez no tenga el corazón en el Cusco, pero de que lo tiene en Chepén, sí podemos estar casi seguros. Él no solo se siente orgulloso de ser peruano, pero no de una gran ciudad, sino de una provincia, de un pequeño pueblo del norte como es Chepén, donde hay importantes evidencias de la cultura Mochica, como el cementerio de San José del Moro, lugar en el que se hallaron los restos de lo que al parecer fueron sacerdotisas de un antiguo culto. A Chepén también se le considera como la cuna del chifa, ya que fue el destino de numerosos trabajadores de origen chino que dejaron huella, lo que es una muestra del aporte de distintas culturas que fueron llegando a través de los años.

Es un ejemplo más de que el Perú de “todas las sangres” arguediano, está en toda la geografía nacional. Tenemos aportes desde lo japonés, con José Watanabe (Laredo), Doris Moromisato (Chambala _ Lima), Augusto Higa (Lima), Fernando Iwasaki (Lima), Nicolás Matayoshi (Huancayo) y Carlos Velásquez Iwaki (Cusco); de origen chino tenemos a: Julia Wong (Chepén), Sui Yun (Iquitos) y Siu Kam Wen (China), además del gran Emilio Choy (Callao) y desde el lado judío, está Isaac Goldemberg además de Sarina Helfgott, Raquel Jodorowsky y José Adolph. Todos ellos solo son una pequeña muestra del aporte que se ha recibido desde innumerables lugares del mundo.

Esta variopinta mezcla de culturas ha creado un nuevo peruano, con sus dudas y certezas, con una identidad siempre en proceso de consolidación.

Ante la pregunta de “¿quién escribió La vida a plazos de don Jacobo Lerner, el escritor judío Isaac Goldemberg o el escritor peruano Isaac

Goldemberg?, el autor nos dice: “respondí con la verdad: La escribieron los dos: el escritor peruano y el escritor judío, pero por separado”. Esa es la identidad de Isaac, ser peruano y judío o viceversa, sin el desgarro de Arguedas o la angustia y el sufrimiento de Vallejo, autores de quienes se nutre y con los que siente gran afinidad. Isaac es pues un hombre multicultural, con un amplio conocimiento del mundo, ya que, además, ha tenido la oportunidad de vivir en diferentes lugares.

La literatura peruana tiene personajes memorables, el niño Ernesto de Los ríos profundos, Zavalita de Conversación en la Catedral, Julius de Bryce, Rosendo Maqui de El mundo es ancho y ajeno, a ellos se suma Jacobo Lerner, personaje de la novela de un escritor precoz. Se publicó primero en inglés y cuando apareció en nuestro medio, obtuvo numerosos elogios, habiendo sido considerada una de las mejores novelas peruanas de todos los tiempos y más adelante seleccionada como una de las 100 obras más importantes de la literatura judía mundial de los últimos 150 años. Algunos de sus personajes, como Marquitos Karushansky o el teniente Katón Kanashiro de Acuérdate del escorpión, han estudiado en el Colegio Militar Leoncio Prado, otro espacio que reúne jóvenes procedentes de diversos lugares y donde también estudió el autor y del cual, sobre todo Marquitos, tiene numerosas experiencias por contar.

Dos vertientes culturales, con sus respectivas religiones, sus idiomas, confluyen en similar medida en un hombre que desde una ciudad cosmopolita no olvida sus raíces, que le han impulsado a conseguir que uno de sus poemarios fuera traducido al quechua cusqueño.

Cuando nos propusimos editar un número de PUTUTU en homenaje a la obra de este gran peruano, apenas conocíamos algunos comentarios. Grande fue nuestra sorpresa al encontrar diversas obras dedicadas a analizar un trabajo de cerca de 60 años. La valoración que se le da más allá de nuestras fronteras es superlativa y eso es precisamente lo que se quiere mostrar, para lo cual ha sido de gran ayuda contar con la gran paciencia y generosidad de Isaac.


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