¿Una cachadita? Riyna Aguilar Quispe Oye, pasñita, ¿Una cachadita? ¿me aceptas una cachadita? Muchachito juguetón. Oye, pasñita, ¿me aceptas una cachadita? Muchachito atrevido. Sin admitir ni rechazar, solo con una sonrisa cómplice dibujada en los labios, me lo pedía entre las arpas y los violines que animaban el toril. Con su mirada pene-trante siguió cada uno de mis movimientos, mientras yo giraba y me enredaba en el baile: “muyu, muyurispa, kuti kutirispa”. Era imposible escapar de su mirada; me fue hechizando en cada “kimba” del toril, en cada balanceo de caderas. Trataba de ocultar mi sonrisa bajo la sombra de mi sombrero para no corresponderlo. En el descanso de las arpas y violines, me volví para comprobar si aún tenía los ojos clavados en mí. Sí, aun los tenía tan pene-trante. Me miró y se mordió los labios con descaro. Para bajar este tormento de miradas me salí del local. Me siguió. Me tomó del brazo, me quitó el sombrero, se lo puso él, se quitó el poncho, lo acomodó y...
El prestigioso sello argentino Paradiso Ediciones acaba de distribuir en librerías un nuevo libro de cuentos de la destacada autora local Alejandra Jalof. ¿Quién devora a quién en Linaje caníbal (1)? La autora, en esta, su segunda entrega (a la) narrativa, demuestra una vez más su magistral manejo prosístico para brindarnos textos engañosamente simples pero que, al igual que en una novela en clave, no desperdician discurso ni escatiman recursos para darnos las llaves que enlazan ficciones y realidades que fueron o todavía son. Y la puesta en abismo tan lograda por Alejandra Jalof, se sintetiza en casi una treintena de piezas que contienen el vértigo tomado/recreado desde los variados pasados y presentes de sus criaturas, sí, pero entre tanta polisemia la autora invita siempre a seguir adelante por el camino de lo sugerido: que hay sospechosos nexos comunicantes entre lo ficcional y lo que fuera de las páginas sucede. Como si su logro fuera poco, consigue además...