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Representación y subalternidad en el Boletín Titikaka (1926-1930) .Ulises Juan Zevallos Aguilar

Ulises Juan Zevallos  comparte la charla leida en el reciente JALLA de Arequipa, e invita a la reflexión s   Se ha acumulado una abundante bibliografía  sobre el  Boletín Titikaka.  Tengo conocimiento de por lo menos tres libros dedicados exclusivamente a su análisis. Hay un sin número de artículos académicos, gacetillas, y capítulos de libros que lo estudian. Asimismo, se ha publicado dos ediciones facsimilares y una edición intervenida donde se le ha añadido todo color. La mayoría de textos que lo estudian o las reediciones responden a un espíritu celebratorio. Coinciden en festejar su modernidad periférica. Una minoría ha intentado hacer una lectura crítica, enfocando sus contradicciones y aporías en un contexto de desarrollo de una fase del capitalismo en el Perú. En contadas ocasiones las tendencias celebratoria y crítica debaten. Mi libro  Indigenismo y nación. Los retos a la representación de la subalternidad aymara y quechua  (2002) generó...
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La magia de mi paqarina. Jesus Orccotoma Cárdenas

. Una evidencia histórica que se lee en los documentos antiguos mencionan que, Sanka, mi aldea escondida de colores, surgió en medio de un camino real que unía Contisuyu y Qollasuyu y, sus puntos de llegada inmediata eran los pueblos de mito (Chilques/Araypallpa), y de los ritos (Cusibamba). En esa elección del lugar de mi origen, se equivocaron los funcionarios coloniales, porque era un lugar de ritos andinos, donde los cerros hablaban de noche; las lomas eran reservados para hacer ofrenda a la tierra; allí, en otras lomas cercanas se domaban los toros mirando la salida del sol de la mañana. A pesar de muchos años pasados, ni las cruces, ni las fiestas patronales de santos y santas, ni la iglesia, hicieron desaparecer esas costumbres ancestrales. En otro momento de la vida, desde hace muchos años, de ese camino antiguo partieron cuatro caminos por los cuatro arcos que tenía la plaza, para conocer otros mundos desconocidos. Y los que salieron volvieron, sin plazos y sin horarios, como...

¿Una cachadita? Riyna Aguilar Quispe

¿Una cachadita? Riyna Aguilar Quispe   Oye, pasñita, ¿Una cachadita? ¿me aceptas una cachadita? Muchachito juguetón. Oye, pasñita, ¿me aceptas una cachadita? Muchachito atrevido. Sin admitir ni rechazar, solo con una sonrisa cómplice dibujada en los labios, me lo pedía entre las arpas y los violines que animaban el toril. Con su mirada pene-trante siguió cada uno de mis movimientos, mientras yo giraba y me enredaba en el baile: “muyu, muyurispa, kuti kutirispa”. Era imposible escapar de su mirada; me fue hechizando en cada “kimba” del toril, en cada balanceo de caderas. Trataba de ocultar mi sonrisa bajo la sombra de mi sombrero para no corresponderlo. En el descanso de las arpas y violines, me volví para comprobar si aún tenía los ojos clavados en mí. Sí, aun los tenía tan pene-trante. Me miró y se mordió los labios con descaro. Para bajar este tormento de miradas me salí del local. Me siguió. Me tomó del brazo, me quitó el sombrero, se lo puso él, se quitó el poncho, lo acomodó y...

“Linaje caníbal”, de Alejandra Jalof Por Luis Benítez

  El prestigioso sello argentino Paradiso Ediciones acaba de distribuir en librerías un nuevo libro de cuentos de la destacada autora local Alejandra Jalof.   ¿Quién devora a quién en  Linaje caníbal  (1)? La autora, en esta, su segunda entrega (a la) narrativa, demuestra una vez más su magistral manejo prosístico para brindarnos textos engañosamente simples pero que, al igual que en una novela en clave, no desperdician discurso ni escatiman recursos para darnos las llaves que enlazan ficciones y realidades que fueron o todavía son. Y la puesta en abismo tan lograda por Alejandra Jalof, se sintetiza en casi una treintena de piezas que contienen el vértigo tomado/recreado desde los variados pasados y presentes de sus criaturas, sí, pero entre tanta polisemia la autora invita siempre a seguir adelante por el camino de lo sugerido: que hay sospechosos nexos comunicantes entre lo ficcional y lo que fuera de las páginas sucede. Como si su logro fuera poco, consigue además...

TRES PIEZAS DE ARTE PARA VIAJAR ENTRE LOS TIEMPOS Y LA REINTERPRETACIÓN DEL FUTURISMO DESDE LOS ANDES. Pumita Andino Cazador

  I. Hablar hoy de futurismo Durante más de un siglo, la palabra  futuro  estuvo estrechamente ligada a una idea de progreso. La modernidad occidental convirtió el porvenir en el horizonte de la innovación técnica, la industrialización y la aceleración histórica. Bajo esa concepción, el tiempo adquirió una dirección lineal: avanzar implicaba superar el pasado y proyectarse hacia un mundo cada vez más nuevo. El futurismo italiano, formulado por Filippo Tommaso Marinetti a comienzos del siglo XX, llevó esta visión a una de sus expresiones más radicales al celebrar la velocidad, la máquina y la ciudad moderna como símbolos de una nueva civilización. Su posterior adhesión al fascismo mostró, además, que toda imaginación del futuro responde a condiciones históricas, políticas e ideológicas específicas. Más de un siglo después, ese imaginario continúa influyendo en buena parte de los discursos sobre desarrollo. Sin embargo, cabe preguntarse si constituye la única manera posible...