Con un número dedicado a los cien años del Albergue, y en torno al turismo y el desarrollo, Pututu comparte su edición numero 66, con su repique
Si bien la producción minera y del gas son las más importantes dentro de la estructura productiva del Cusco, la repercusión directa en el empleo y por tanto en los ingresos de la población cusqueña no es perceptible. Los ingresos por canon y otras retribuciones que realizan esas actividades no tienen un correlato en la mejora de los estándares de salud, educación y transportes. Parte es por la ineficiencia y parte por la corrupción que hay a nivel nacional y de la que el Cusco no se sustrae.
Además del gas y los minerales, el Cusco es privilegiado por tener otro recurso “natural”, los restos arqueológicos con los que cuenta y que son conocidos y admirados en el mundo y también, por supuesto, el entorno maravilloso en los que se encuentran ubicados. Si bien las evidencias arquitectónicas construidas por los incas y por las culturas que le precedieron, se encuentran en todo el departamento, es el Valle Sagrado donde están ubicados los monumentos más importantes. En su ámbito están, entre otros, Chinchero, Maras, Pisac, Ollantaytambo y Machu Picchu.
Desde el último cuarto del siglo anterior, el Cusco ha apostado por el turismo, como una actividad que le permita el desarrollo económico y saque a su población de la eterna pobreza. Si bien el estado, desde los años subsiguientes al descubrimiento de Machu Picchu ha tenido ligeras muestras de apoyo para desarrollar el turismo, son los grandes y pequeños emprendimientos que han revolucionado la economía de la zona.
Si antes los habitantes del Valle Sagrado se dedicaban principalmente a la agricultura, sembrando el afamado maíz blanco, y también una exigua ganadería, en los últimos tiempos el turismo ha desplazado esas actividades. Ha mejorado la economía
de muchos residentes que se han volcado a esta labor. Los jóvenes ya no se ven obligados a migrar masivamente a otras ciudades y realizan sus actividades en la zona. Su competencia en el manejo de idiomas y su amabilidad en el trato a los turistas es digna de notar. Ya están lejanos los tiempos en los que en la escuela 713, se instruía en historia y aspectos turísticos de Ollantaytambo a lo que alguna periodista limeña calificó como los “niños guías”, ahora los jóvenes se preparan profesionalmente en diversos centros de estudio.
Una de las primeras actividades que captó mano de obra, es el turismo de aventura, empezando por “Explorandes” la agencia que generó una nueva corriente en el turismo cusqueño y que ya cumplió 50 años. Muchos habitantes de Ollanta, Huilloq, Pataqancha empezaron a trabajar en sus tiempos de descanso agrícola y así pudieron generar mayores ingresos para sus familias.
Dentro de la actividad hotelera que junto a los restaurantes es la más dinámica, resalta “El Albergue”, que se inició como el “Hotel Santa Rosa”, luego como “Hotel Ollanta” y que hoy cumple 100 años, siendo tal vez el hotel cusqueño con más trayectoria.
El turismo también genera deseconomías, problemas en el entorno. Están desapareciendo los terrenos de cultivo alterando el bello paisaje, se genera basura inorgánica, entre otros aspectos negativos. Sin embargo, hay ejemplos de una relación armoniosa con su entorno. Es el caso de “ El Albergue”, que en primer lugar ha mantenido su arquitectura de principios del siglo XX, emplea principalmente trabajadores ollantinos, tiene un sistema de manejo de los desperdicios que respeta el medio ambiente, se surte de productos orgánicos que siembra en su huerto y sobre todo tiene una relación armoniosa con la comunidad, a la que apoya de diversas maneras ya sea por medio de Valle Sagrado Verde o por la Casa Kuska, además del respaldo que da a diversas actividades.
Sea este número un homenaje a los fundadores de este hotel, Teófilo Lastarria y Lucrecia del Alamo, a quienes lo hicieron renacer cual ave fénix, Robert Randall y Wendy Weeks y a los que han logrado posicionarlo como un referente en el turismo cusqueño, sus hijos Joaquín e Ishmael, quienes, a diferencia de otros tantos empresarios, tienen respeto por el medio ambiente, por la cultura y apuestan por el desarrollo local.

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