Selección de poemas de Waraka [Lírica a mis hermanos caídos] Apu-rimac. Santos Morales Aroni

Santos Morales Aroni, comparte una breve selección de su reciente libro dedicado, CON SUS NOMBRES PROPIOS,  a los ejecutados en Apurimac por la represión de la tristemente apurimeña Dina Boluarte. El intertexto remite a la conocida imagen de una valiosa mujer andahuaylina enfrentando a un helicóptero waraka en mano, aramea de amor que es también tejida con estos versos dedicados a los caídos en Apurimac y las protestas del sur. Y sigue el yawar  mayu!


POEMAS DEL POEMARIO WARAKA.

 

BECKAN ROMARIO QUISPE GARFIAS

 

(desde el aposento del TAYTA APU-RIMAC y cobijado en sus brazos del dios tutelar narra su muerte)

 

CHAYPI KACHKANI TAITA APU – RIMAC[1]

en las calles de nuestra HUANCABAMBA

trinando mi pliego de reclamos

escritas en mi piel 

con la tinta solar de tus ojos

¿oyes mi voz? 

¡cerebro y corazón al gobierno!

¡viva el pueblo!

¡viva la multitud que a diario vive con diez soles 

y anhela un sol radiante cada mañana!

 

ahora que pongo oído

mi voz tiene estruendo de leño verde

el relincho de un relámpago a la edad del potro

el aullido del gato montés

 

¿me ves?

me veo arengando

blandiendo cada sílaba

 

¿oyes mis palabras?

ya no son graznidos

son corrientes electrizando el oído de los sátrapas 

 

chaypi kachkani taitay[2]

con mis hermanos

siempre 

con mis hermanos

una yunta

taja el mejor surco

nunca un solo buey

 

ahí estamos

bandada de pájaros contra la guadaña del estado

contra esa garra que quiere sacarnos los ojos y cosernos la boca

 

el pueblo es un nido a la intemperie ante la lengua bípeda del tirano 

 

la luz afila la espada de nuestras voces

 

seguimos

las calles de nuestra HUANCABAMBA

se inundan de gritos

o los gritos inundan las avenidas 

y sus fosforescencias ya son nieblas 

que cubren toda la comuna en crispación   

ya no solo gritan mis hermanos 

sino

también 

las casas 

las esquinas

los postes

los árboles

los pequeños guijarros izan 

sus estandartes  

 

de pronto la mano jala el gatillo

y el proyectil emerge del cañón como vómito de vidrios

yo soy el blanco

quiero proponerle una tregua

demórese en su trayecto 

veinte años 

sí es demasiado 

reformulando sean diez años 

en última instancia sean cinco 

y decrete lo que crea conveniente

tiempo suficiente para patear ese balón al ángulo inalcanzable por la pobreza

tiempo suficiente para alizar la cabellera fugas de la cometa y de mis pequeños hermanos

tiempo suficiente para regar el corazón de mi madre 

y se mantenga festivo como hoy en el desayuno al servir a la mesa su espléndida porción de sonrisa

 

pero el verdugo no entiende de treguas 

 

entonces

la muerte despliega la hoja púrpura donde está escrito mi nombre 

con su gesto homicida pronuncia

QUISPE GARFÍAS

inhala 

veo sus dientes sanguinolentos

BECKAN ROMARIO

exhala  

y la sangre como estampidas escarlatas tiñe el horizonte 

mi ojo derecho a eclosionado como ágata en cien grados celsius

 

siento remolinos de ascuas en el occipital derecho

siento volar mis sesos como alas de palomas

 

qaway taitay[3]

ahí estoy sobre la camilla 

mejor dicho 

la masa boreal de mi cuerpo

aún late en esa camilla 

mis músculos se aferran a ese árbol que llaman vida 

a la que me están negando 

a la que me están segando en el capullo del día 

 

mira mis falanges aferrados al metal de ese nosocomio

mira mi corazón aún bombea fulgor de montañas en nacimiento 

 

combate 

flanco

            a 

flanco 

cual miliciano junto a sus aortas y carótidas a pecho desnudo

pervive

muerde

escupe

pero al fin exangüe

cae de bruces

pobre

mi corazón ha caído 

en el charco de pólvora 

donde han-de arder

otros bellos cernícalos   

 

 

 

 

 

DAVID ATEQUIPA QUISPE

 

una madre sangra 

la muerte de su hijo

con la voz tronando en runasimi

alega

justiciata munani wawaymanta[4]

 

a los runáfagos[5] le es aborrecible esta lengua 

entretenidos en quebrarle los cráneos y desollar al pueblo 

luego devorarlos en la comodidad de sus madrigueras 

  

pero sí entienden 

los vientos

los ríos

 las montañas 

porque es el idioma que ellos tejieron 

es el verbo que ellos murmuraron antes de ser

viento

río

 montaña

saben que un hermano suyo ha muerto 

el dolor irriga las fibras de sus miradas 

lloran astillas líquidas junto a la madre

 

ese rocío aprendió a conjurar la sequía

se desploma atravesado por una bala

 

ha muerto un niño-hombre

no solo ha muerto un niño-hombre

sino también su madre

su pequeña hermana

ha muerto el pan

han muerto granos de maíz

el surco de la tierra

la cosecha de papas floridas

 

está menguando el APU-RIMAC

 

los antropófagos apenas balbucean

menos aún vislumbran el runasimi 

lengua de indios 

de cholos 

de serranos

de los nadie

LO DICEN EN VOZ BAJA 

EN VOZ ALTA

LO DICEN CON ESPUMARAJOS EN LOS CANINOS 

 

no hay duelo

mano dura con los violentistas con los terrucos-

se oye desde el PARLAMENTO

desde el GOBIERNO

prestidigitadores por antonomasia 

 

no hay duelo 

porque apellida ATEQUIPA QUISPE y no

rospigliosi

alva

montoya

chirinos

 

ATEQUIPA QUISPE 

el wawa que se levantaba a las cuatro de la mañana para indilgar al sol y regar el campo del trigal

él que arreaba las nubes para el ordeño y chubascos cuya música chisporroteaba en las estancias de pastoreo

él que llevaba a su boca el lácteo sustancial para hacerla aurora y también a la nieve para hacerla biscocho 

él que esperaba la lluvia bajo el tejado para no olvidar el líquido amniótico 

 

DAVID ATEQUIPA QUISPE

el compañero de clases calculando el volumen y densidad de la segregación 

hablando de la abeja y su pericia en la geometría 

especulando sobre el valor del metro cuadrado de la pobreza

buscando en la cartografía de su memoria 

el primer incendio del beso materno  

que se pulverizó con un balazo 

 

ATEQUIPA QUISPE

todas las montañas lo nombran 

todos somos ATEQUIPA QUISPE

de esos que solo existimos 

en la lista de tributantes

en el padrón de electores 

los nadie

despojados cuando hallan preñada de oro a nuestra PACHAMAMA    

 

ESTÁ MURIENDO EL APU-RIMAC

 

 

 

 

JOHN ENCISO ARIAS

 

“cómo es esto de lanzar la segadera a la procesión de espigas 

cómo es esto de arrojar el anzuelo al cardumen de estrellas

cómo es esto de tirar piedras a frutos crecidos en los labios

cómo es esto de blandir el verduguillo a abejas preñadas de cristales

cómo es esto de disparar un obús a la espesura de vocales en crisálidas 

 

qué es esto de soltar a la multitud de corazones en combustión jaurías de proyectiles

multitud que sólo quiere que la patria sea un regazo caliente

un surco ubérrimo donde la vida explote a sus anchas

que los granos de rocío se repartan equitativamente entre 

el zorro de arriba 

el zorro de abajo  

que la democracia no sólo sea acudir a las ánforas sino la cotidiana forma de mirarse unos a otros 

que la libertad prolongue sus extremidades sin crispación alguna a los cuatro puntos cardinales”

 

va cribando estos razonamientos JOHN ERIK ENCISO ARIAS

por las calles de ANDAHUAYLAS

una corazonada y sus pies de lince 

lo conducen al CERRO HUAYHUACA

 

lanzó a modo de oración

Pachamama

guárdalos en el arrebol de tus caderas

en el cielo índigo de tus párpados 

no permitas desangrar a ninguno de tus wamanchas. 

¡estos mis hermanos aún saben hincar la sentadera del gobierno!  

 

la bondad de doña CATALINA ARIAS se encendió 

de inmediato se vio en los campos de sembrío

mientras él hacia el surco entre cascajos

su madre esparcía polícromas semillas 

y en la estación debida se cosechaba iridiscencias 

se vio enredado en las trenzas de doña CATALINA

que semejaban tallos sangrientos de cantuta 

 

hasta que un calibre de 5.5 mm de inquina

abrió como a un capullo solar su leonina cabeza

 

la historia se encargó de gravar en la lápida de la memoria

el siguiente epitafio

aquí yacen las astillas tutelares de JOHN ERIK ENCISO ARIAS

mejor dicho, en todas las montañas crepitan sus huesos

¿quiere usted una lumbre? acuda al APU HUAYHUACA

ahí donde estalló su cerebro como una nutricia granada 

verá usted un hervidero de sesos donde tiene su nido el relámpago   

 



[1] ahí estoy padre APURIMAC

[2] ahí estoy padre mío

[3] mira padre mío 

[4] quiero justicia para mi hijo. 

[5] los come pueblos” para referirnos a todos aquellos que ostentan el poder y perciben remuneración del estado, por supuestos “servicios” o “trabajos”. Sobre todo, los cargos políticos que sirven para intereses propios y a unos grupos privilegiados de nuestro país.  

Comentarios