Pututu, boletín cultural # 67: Bodas de plata del Colegio Ollantay
El prestigioso boletín cultural Pututu. dedica su edición 67, de septiembre, 2026 al cincuenta aniversario del colegio Ollantay, con varios artículos que destacan las instituciones y los procesos educativos tanto en Ollantaytambo como en el Valle Sagrado en general. Una visión de la educación peruana de lo local a lo nacional: sello de este importante boletín. Aquí el Repique con valiosa información histórica por los editores Carlos y Oscar Olazábal Castillo, y el boletín que se puede bajar aqui
La educación es el motor más poderoso para romper brechas sociales y generar oportunidades de desarrollo, especialmente en nuestras comunidades. No solo transmite conocimientos académicos, sino que preserva nuestra identidad, estimula el pensamiento crítico y dota a la juventud de las herramientas necesarias para liderar el progreso.
En el imaginario de casi todos los pueblos, la educación se percibe como una puerta de entrada a una vida mejor y Ollantaytambo no se sustrae a ese designio, la cual se materializa en el bienestar y avance de las familias y del pueblo. Desde la más remota antigüedad, los padres de familia han propiciado que sus hijos reciban una instrucción escolar adecuada. En el imaginario ollantino hasta hace muy poco tiempo, estaba la idea que las qolqas del Pincuylluna eran los espacios donde se alojaban los yachaywasi de los incas, siendo uno de los locales la escuela de varones y la otra de las mujeres.
Ya pasando a tiempos más cercanos, en los primeros años del siglo XX, el prefecto del Cusco, Hildebrando Fuentes, informa la existencia de dos planteles en Ollantaytambo: “uno de varones, con cuarenta alumnos asistentes, y otro de mujeres, con solo diez”. En contraste, Urubamba albergaba dos escuelas de niñas y una de varones, haciendo un total de trescientos sesenta alumnos.
Hasta bien entrado el siglo XX, la educación de las mujeres no era muy importante, por lo
que no recibía ninguna prioridad y eso se puede notar en que solo la cuarta parte de escolares ollantinos eran niñas y también se refleja en que no tenía un local propio. Así “Warmi escuela” la escuela 719, inicialmente ocupó parte de la casa de la señora Flora Gayoso en Araccama, luego la de la señora Yolanda Gibaja en Horno Calle, pasando más adelante a la casa del señor Alipio Béjar, para finalmente ocupar el local de Patacalle, que fue cedido tras el traslado de “Qary escuela”, o escuela 713, en 1963 hacia su sede actual, edificada en un terreno obtenido mediante permuta con la señora Evangelina del Alamo.
Posteriormente, ante el crecimiento de la población escolar y con el propósito de evitar la migración de menores hacia Urubamba o el Cusco por motivos de estudio o que algunos niños interrumpieran sus estudios, un grupo de profesores y padres de familia gestionó ante las autoridades la creación de un colegio secundario. Tras superar diversos obstáculos, se logró la autorización, sin embargo, había el escollo del espacio donde irían los estudiantes. Ahí se convenció al señor Alcides Yábar Carazas a fin que cediera en canje sus terrenos colindantes con la escuela. Una vez en posesión del terreno, los padres de familia y profesores se abocaron en su construcción, la cual se hizo por etapas.
Los primeros años el colegio dependió de la Escuela 713, hasta alcanzar su autonomía administrativa. Así el hoy conocido Colegio Ollantay, cumple sus Bodas de Oro al servicio de la juventud ollantina, ampliando el acceso a la educación básica y a la vez evitando el desplazamiento escolar a otras localidades. A lo largo de este medio siglo, la institución ha formado a destacados profesionales y empresarios que contribuyen activamente a la sociedad ollantina y nacional.
En esta edición de PUTUTU, rendimos homenaje al esfuerzo de los fundadores, maestros, padres de familia y estudiantes que se esforzaron y se esfuerzan por construir una sociedad más justa.

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