13: Varilla varilla[1]
©Fredy Amílcar Roncalla Fernández
© Fredy Roncalla
Esta es la última de las entregas del Embajador de Quiquijana que en la colección puesta por Rubén Pomasoncco, aparece como Mi pobreza. Aquí la letra:
1
Varilla varilla cintay amarilla
varilla varilla cintay amarilla
imatan qusunki (misti) munasqayki
imatan qusunki (misti) wayllusqayki
2
(waytata) qusunki pusaq killamanta
(…. ) qusunki isqun killamanta
wiqsayki huntata marqarichisunki
wasayki huntata tipirichisunki
3
Wawa (mantinsunta sapa mañaptiyki)
wawa (mantinsuntan sapa mañaptiyki)
wistu sapatutam qawarichisunki
t’oqo bolsillutam (llanhuyachisunki)
Intermedio.
4
Qantaq kanki cerveza ñoqataq kasaq vinucha
qantaq kanki cerveza ñoqataq kasaq vinucha
kuskachá wakichatacha yananchis uphiaykuwasun
kuskachá wakichatacha yananchis uphiaykuwasun
5
Qantaq kanki saracha ñoqataq kasaq trigucha
qantaq kanki saracha ñoqataq kasaq trigucha
kuskachá wakichatacha molino kutaykuwasun
kuskachá wakichatacha molino kutaykuwasun
En la primera estrofa el sujeto le pregunta a la varilla de cinta amarilla[2] qué es lo que le provee el misti que ella quiere y ama. En la segunda estrofa afirma, respondiendo por ella, que le da una flor o ramo a los ocho meses y nueve meses haciéndole cargar su barriga llena, y quebrar la espalda cargada. En la tercera estrofa repite por dos veces que cada vez que pide mantención de la criatura le hacen ver su zapato torcido y palpar su bolsillo hueco.
Luego de la pausa musical hay un ligero cambio en la melodía y el número de sílabas de los versos, que pasan de 12 a 14. Pero, lo más resaltante es que el sujeto deja el tono de burla frente a una joven madre soltera para elaborar las posibilidades de ser su complemento. En la cuarta estrofa repite que ella será cerveza y él será vinito y que tal vez juntos o por separado su yana o complemento amoroso[3] se los beberá. Y la quinta estrofa sostiene que ella será maicito y él triguito, y que tal vez juntos o no el molino los molerá.
Vayan entonces algunas observaciones.
En la primera estrofa la retórica del huayno recurre -acaso influenciada por el uso de las onomatopeyas en otros momentos- más a la sonoridad que a un referente específico. A no ser que se trate de una flor que no se ha podido identificar, la varilla varilla cintay amarilla del primer verso es más bien una doble aliteración con tres silabas -lla- y ocho -a- que al repetirse en el segundo verso dan un total de 6 y 16 respectivamente, para dar paso a una pregunta crucial: ¿Qué es lo que le da a la joven el misti que ella ama? Salvo en Valicha donde la diferencia social entre la Sra. Valeriana Huillca y Miguel Hurtado, era la del misti enamorado de la hija de su doméstica, esta es la primera vez que el misti es aludido directamente en el repertorio del Embajador de Quiquijana que, como indica Ulises Juan Zevallos, pertenecía a ese sector social, pero optó por ser doblemente disidente: cantar al estilo indígena llaqta y ser abiertamente homosexual. Sea como fuere, lo que el misti o mestizo[4] le da es un ramo de flores tras lo cual la joven tiene que cargar no solo una pesada barriga que le quiebra la cintura, sino también la papable realidad de ser madre soltera[5]. Pero cuando en la tercera estrofa ella va pedir la mantención de la criatura este le hace ver su zapato torcido (roto) y su frotar bolsillo hueco: el sujeto o es un muerto de hambre o un sinvergüenza qara uya, al que tal vez le parece chistoso abandonar hijos como trofeos. Al igual que temas parecidos, donde las expectativas no se dan y causan disloque cognitivo risible, este segmento cumple con su cometido humorístico como sátira al machismo. Tanto en tradición oral como en música, abunda el humor en torno a la paternidad. En literatura escrita se presenta inicialmente en Huámbar, cuando en la primera poesía escrita exprofeso en castellano chapu chapu, con mote, Adelayda rechaza celos machistas y reclama paternidad y mantención a un poetastro versista por ocioso:
“Osté recuerdas siquiera los pañales
de to heja? Para celosarme, eso sé,
raro animal entre los anemales
con tu cara de Chimpancé
Si me dejas que me emporta,
cochillo que no me corta,
navaja que no me dentra
de to laya harto se encuentra”[6]
Por su parte, llevando la posta de la tradición décadas después, Sócrates Zuzunaga al ganar el año 1997 el Primer Premio de Literatura Quechua de la Universidad Federico Villareal[7], con Tullpa willaykuna, cuenta en su relato “Taytahina riqsikuy” que la mujer agraviada responde a las negativas de paternidad de Tayta Serapio: “Ima mana churiykichu kanqa, Serapio! ¿Kay sikiyqa makina fotografiachu karqa qam kaqllchalla urquykunanpaq”[8](¿Cómo que no va a ser tu hijo, Serapio! ¿Acaso este mi culo es máquina fotográfica para sacarlo igualito a ti?[9]
Pero el problema de las madres solteras e hijos abandonados, sobre todo en sectores pobres e indígenas en el Perú es realmente grave, y no hay humor que lo amaine, aunque la mujer abandonada haga de padre o madre o, como la Frutera serrana, a veces cante y a veces baile.
Como ya habíamos visto, la canción tiene un cambio melódico y lírico en el segundo bloque, compuesto por las estrofas 4 y 5, donde el sujeto se refiere al ser amado con cualidades complementarias para ambos, que serán, en cierta forma, juntados por un tercer agente. Ahora bien, si es claro que, como contraparte a la burla anterior, esta segunda parte enfatiza la complementariedad del sujeto y su interlocutora, no está demás explorar tensiones semánticas en el “texto”. Así, en la tercera estrofa el sujeto dice que ella será cerveza y él vinito, y que tal vez juntos o a cada uno por separado su yana se los tomará. Como ha sido usando últimamente, el término yana[10] es la base léxica del yanantin, que sería complementariedad consumada. Pero en este caso el sujeto no sabe si cerveza y vino serán consumidos juntos y por separado, además no es claro si el yana les pertenece a él y su interlocutora conjuntamente o por separado. Marcado por el sufijo -wasun (acción de tercera persona que recae en primera persona plural) el yana de yananchis uphyakuwasun no son ellos. Ergo, más que ejemplo de yanantin, el yana de la canción es, igual que la vida, un término impreciso y ambiguo. Esta ambigüedad se disipa un tanto en la cuarta estrofa cuando vemos que el molino molerá al trigo y el maíz, tal vez juntos, tal vez no. Si en ambos casos los valores de bebida y comida adscritos a la pareja serán consumidos ya sea por sus yana o por un molino, ello indica que la unidad amorosa y sus metáforas son más complejas que su aparente claridad lírica, aunque dudamos que al cantar alguna de estas disquisiciones le importaran un ápice al Embajador de Quiquijana.
Sasam runa waylluna kasqa[11].
[1] Esta canción figura como la número 15 del playlist y es designada como Mi pobreza, pero en realidad se trata de Varilla varilla. Ver: https://youtu.be/EOBJLIMcTvU?si=zCgnidMSuwaVcLty
[2] A no ser que se trate de una flor que no se ha podido identificar, este verso de apertura es más bien un recurso retorico aliterativo con tres silabas -lla-, que al repetirse dan un total de seis para dar paso a los próximos versos de la estrofa.
[3] De los dos o de cada uno.
[4] Aquí es pertinente la pregunta si el misti es igual al mestizo, y si este, al ser recientemente propuesto como categoría englobadora de todos los peruanos, borraría las abismales diferencias culturales, sociales y de clase que se aluden en esta canción y en Valicha. Para tener elementos de juicio, y ya lejos de las propuestas sobre la cholificación de Aníbal Quijano, es recomendable leer toda la exente serie de ensayos El mestizo en los andes y su destino, de Zein Zorrilla.
[5] Para 2022 la Plataforma de Estado Peruano deja saber que el INEI informa que, según su estado civil o conyugal, el 32,8% de las madres de 15 y más años de edad son convivientes, 32,4% casadas, 18,5% separadas, 10,0% viudas, 5,3% solteras y, el 1,0% divorciadas.
[6] Flores, J. J.: Huámbar poetrastro acacacautinaja. 1933. Edición facsimilar: Pakarina Ediciones, 2019, página 43.,
[7] La universidad Federico Villarreal también ha sido pionera, desde mediados de la década de los noventa, en convocar concursos de poesía y narrativa quechua, pese a ser bastión del aprismo y que la literatura indígena debió estar más cercana a la izquierda de San Marcos, cuya izquierda la veía como de otro planeta. La universidad Villarreal es además cuna del movimiento Hora Zero. Tanto Juan Ramírez Ruiz como Jorge Pimentel, y varios miembros fundadores, estudiaron ahí. Por su parte la reconocida narradora y poeta quechua Gloria Cáceres hizo sus estudios en esa casa, antes de ser decana en la Cantuta.
[8] Sócrates Zuzunaga: Tullpa willaykuna. Ed. Bilingüe. Lima Ed. Universidad Nacional Federico Villarreal, 1998 (Premio Concurso Nacional de Literatura Quechua, cuento 1997) Pg. 24.
[9] Sócrates Zuzunaga, Op. cit. Pg. 127
[10] Negro, ser querido, antiguo ser sin tierras de los yanaconas incas y de la hacienda, compañero/a, etc.
[11] Había sido difícil amar a la gente.
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