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饾棖饾椀饾棶饾椊饾椂饾椇饾棶饾椏饾棸饾棶: 饾棢饾椉饾榾 饾棿饾槀饾棶饾椏饾棻饾椂饾棶饾椈饾棽饾榾 饾棻饾棽 饾椆饾棶 饾椇饾棽饾椇饾椉饾椏饾椂饾棶. Leopoldo Mercado Zegarra

 Durante una breve visita a Abancay Leopoldo Mercado Zegarra tuvo a oportunidad de entrevistar y compartir con los hermanos Caytuiro, integrantes del afamado grupo, quienes generosamente compartieron sus experiencias para esta cr贸nica que nos permite apreciar el valioso trabajo de renovaci贸n dentro de la tradici贸n que ellos hacen.  Si el Conjunto musical Chapimarca, es valiosa muestra del  dinamismo est茅tico del huayno y normas afines, lo es tambi茅n la corriente de critica musical -acaso tambi茅n pol铆tica y cultural-  que  se va generando en diversas provincia y distritos del interior. No es casual que Leopoldo haya terminado la entrevista casi en el estribo del carro que lo llevar铆a a su lugar de residencia. Tanto la musica  como el leguaje cr铆tico que lo acompa帽a, est谩 en buje camino. Gracias Leopoldo, esperando que regreses al lugar para que nos cuentes de los nombres pintorescos fe los tragos. Cracias  hermanos Caytuiro.



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饾懠饾拸饾拏 饾拕饾拹饾拸饾挆饾拞饾挀饾挃饾拏饾拕饾拪贸饾拸 饾拪饾拸饾拞饾挃饾拺饾拞饾挀饾拏饾拝饾拏 饾拕饾拹饾拸 饾拲饾拹饾挃 饾拫贸饾挆饾拞饾拸饾拞饾挃 饾拪饾拸饾挄饾拞饾拡饾挀饾拏饾拸饾挄饾拞饾挃 饾拝饾拞 饾應饾拤饾拏饾拺饾拪饾拵饾拏饾挀饾拕饾拏 饾拵饾拞 饾拺饾拞饾挀饾拵饾拪饾挄饾拪贸 饾拝饾拞饾挃饾拕饾挅饾拑饾挀饾拪饾挀 饾拻饾挅饾拞, 饾拝饾拞饾挄饾挀谩饾挃 饾拝饾拞 饾拲饾拏 饾拵煤饾挃饾拪饾拕饾拏, 饾拞饾挋饾拪饾挃饾挄饾拞 饾挅饾拸 饾拕饾拹饾拵饾拺饾挀饾拹饾拵饾拪饾挃饾拹 饾拺饾挀饾拹饾拠饾挅饾拸饾拝饾拹 饾拕饾拹饾拸 饾拲饾拏 饾拪饾拝饾拞饾拸饾挄饾拪饾拝饾拏饾拝, 饾拲饾拏 饾拪饾拸饾挆饾拞饾挃饾挄饾拪饾拡饾拏饾拕饾拪贸饾拸 饾拕饾挅饾拲饾挄饾挅饾挀饾拏饾拲 饾挌 饾拲饾拏 饾拺饾挀饾拞饾挃饾拞饾挀饾挆饾拏饾拕饾拪贸饾拸 饾拝饾拞 饾拲饾拏饾挃 饾挄饾挀饾拏饾拝饾拪饾拕饾拪饾拹饾拸饾拞饾挃 饾拏饾拸饾拝饾拪饾拸饾拏饾挃.
Ingresamos a un peque帽o y acogedor local ubicado en las inmediaciones de la plaza Micaela Bastidas, en la ciudad de Abancay. La tenue iluminaci贸n dificultaba distinguir los rostros de quienes ocupaban las mesas. A la luz de las velas, los asistentes degustaban infusiones de nombres picarescos y conversaban como quien comparte un secreto al amparo de la oscuridad. Bromeamos sobre el ambiente 铆ntimo y casi rom谩ntico del lugar antes de acomodarnos en una mesa al fondo.
Cuando lleg贸 la carta de bebidas, mi contertulio elogi贸 la tem谩tica del establecimiento y destac贸 la atm贸sfera que hab铆a logrado crear. La observaci贸n fue interrumpida por una joven trabajadora que se acerc贸 con una sonrisa algo inc贸moda.
—Disculpe, se帽or. En realidad, se ha ido la luz, pero ya est谩n lo est谩n reparando.
La aclaraci贸n nos provoc贸 risas inevitables. Entre bromas retomamos la conversaci贸n y nos entretuvimos revisando los llamativos nombres de las infusiones. Poco a poco la charla deriv贸 hacia asuntos m谩s serios y terminamos escuchando el testimonio de una joven pol铆tica regional que describ铆a con evidente desaliento las limitaciones de su gesti贸n, la fragilidad institucional y la escasa voluntad de algunos funcionarios para impulsar cambios.
—Es dif铆cil obtener resultados cuando una es joven, mujer y no est谩 alineada con el oficialismo —dijo bajando la mirada hacia la mesa—. Entr茅 con toda la buena intenci贸n, pero los muros que levantan quienes toman las decisiones y sus aliados son infranqueables.
Mientras la escuchaba, no pod铆a evitar pensar que resultaba triste que la frustraci贸n, la decepci贸n y el desencanto terminaran siendo el saldo de una joven que hab铆a llegado a la pol铆tica con la intenci贸n de transformar su entorno. M谩s a煤n en una regi贸n donde los consensos y las voluntades compartidas son indispensables para enfrentar la pobreza y las brechas que todav铆a se sienten en la vida cotidiana.
El regreso repentino de la electricidad disip贸 el misterio que la oscuridad hab铆a tejido alrededor de nuestra conversaci贸n.
En ese momento son贸 el tel茅fono de la autoridad que nos acompa帽aba. La llamada anunciaba que los integrantes del Conjunto Musical Chapimarca finalmente estaban cerca. Mir茅 el reloj para calcular mis tiempos. Dejamos por un momento los temas trascendentes y volvimos a las infusiones, a sus aromas y a sus extravagantes nombres.
No hab铆amos terminado de ordenar una segunda ronda cuando una joven apareci贸 t铆midamente por la puerta. Era Yameli Caytuiro. Detr谩s de ella ingresaron sus hermanos Aracely y Brayansh. La consejera regional nos los present贸 y explic贸 que tambi茅n hab铆an llegado a Abancay para recibir un reconocimiento como personajes destacados de la regi贸n.
Tras los saludos de rigor y las presentaciones, la voz de Yameli se abri贸 paso.
—Disculpen que no lleg谩ramos a tiempo a la ceremonia. El veh铆culo en el que viaj谩bamos sufri贸 un percance en una hoyada, a unos quince minutos de Curahuasi.
Aracely complet贸 el relato.
—Ingresamos por una zona donde est谩n realizando trabajos de mantenimiento en la carretera. El veh铆culo qued贸 detenido en medio de un riachuelo y el motor dej贸 de responder.
—Tampoco ten铆amos se帽al para comunicarnos —a帽adi贸 Yameli—. Pedimos ayuda a quienes pasaban por el lugar y logramos sacar el veh铆culo a un costado. Algunos incluso nos advert铆an que, si llov铆a durante la noche, el riachuelo pod铆a crecer y el carro terminar aguas abajo.
La an茅cdota fue narrada entre risas, como suelen contarse las dificultades una vez superadas. As铆 comenz贸 una conversaci贸n que se prolong贸 entre preguntas, recuerdos de viaje y comentarios sobre la m煤sica. Mientras los escuchaba, comprend铆 que detr谩s de cada presentaci贸n art铆stica existe una historia invisible para el p煤blico: horas de viaje, contratiempos, sacrificios, incluso lagrimas y esfuerzos que rara vez llegan al escenario.
Sin embargo, lo que m谩s llam贸 mi atenci贸n no fue el incidente del camino, sino la profundidad con la que hablaban de su trabajo.
Escucharlos era descubrir que Chapimarca no es 煤nicamente un conjunto musical. Hablaron de g茅neros, ritmos, tempos, instrumentaci贸n, recopilaci贸n musical y producci贸n audiovisual con una naturalidad que revelaba a帽os de estudio y observaci贸n. Lejos de limitarse a interpretar canciones, parec铆an empe帽ados en comprender la l贸gica profunda de la m煤sica tradicional grauina.
La conversaci贸n transitaba con naturalidad entre el huayno, la balada, el blues y el rock, etc. Hablaban de cada g茅nero con rigurosidad, pero sin perder cercan铆a.
—El rock tiene ciertas similitudes en el tempo con el wakataki —explicaba Brayansh mientras desarrollaba comparaciones entre estilos musicales aparentemente distantes.
Me llam贸 particularmente la atenci贸n la forma en que describ铆an su aprendizaje. Mencionaban encuentros, conversaciones y largas jornadas compartidas con reconocidos m煤sicos peruanos. Entre ellos citaron a Ronald Contreras, Diosdado Gaitan, Fredy Ortiz (Ushpa), Julia Valenzuela y una interminable lista de quien hab铆an recibido valiosas explicaciones sobre los distintos estilos de huayno que existen en las regiones y provincias del pa铆s, las particularidades de su interpretaci贸n y las formas en que cada territorio imprime su sello a la m煤sica.
Escucharlos era descubrir que Chapimarca no constru铆a su propuesta 煤nicamente desde el talento o la inspiraci贸n. Hab铆a detr谩s un paciente trabajo de observaci贸n, estudio e investigaci贸n que pocas veces resulta visible para el p煤blico.
Aracely relat贸 entonces las exigencias que implica la producci贸n audiovisual de sus videoclips. Para ellos no basta con grabar una canci贸n; tambi茅n buscan capturar el paisaje, el contexto y la esencia cultural que acompa帽a a cada interpretaci贸n.
Una de las historias que compartieron ilustraba con claridad aquella forma de entender su trabajo. Para la grabaci贸n de uno de sus videoclips tuvieron que caminar cerca de diez horas junto a su equipo de producci贸n para llegar a un cerro espec铆fico de la comunidad de Chapimarca. No era el camino m谩s corto ni el lugar m谩s accesible. Se trataba de un apu venerado por la comunidad, un espacio donde se realizan ofrendas a la Pachamama y que forma parte de la memoria colectiva de su pueblo.
—Pod铆amos grabar en otro lugar —coment贸 Aracely—, pero quer铆amos que fuera ese Apu.
La respuesta parec铆a sencilla, pero encerraba toda una filosof铆a de trabajo. Comprend铆 entonces que para ellos la m煤sica no se limitaba a las melod铆as o a las letras; tambi茅n habitaba en los paisajes, en las monta帽as tutelares y en los s铆mbolos que sostienen la identidad de una comunidad.
—Diez horas caminando para llegar a este cerro —recordaba entre risas las quejas de uno de sus productores—. Y cuando llegamos, me dijo: “Todos los cerros son iguales”.
Aquella no hab铆a sido la 煤nica ocasi贸n en que el af谩n por capturar una imagen los hab铆a llevado a enfrentar contratiempos. Recordaron tambi茅n una grabaci贸n planificada en el mirador de Tres Cruces, en Paucartambo. Hab铆an partido de madrugada con la intenci贸n de registrar el amanecer. Sin embargo, una descoordinaci贸n separ贸 al equipo: mientras ellas aguardaban la salida del sol en uno de los miradores, el resto permanec铆a en otro punto de la monta帽a. El amanecer lleg贸, la luz hizo su trabajo y la grabaci贸n tuvo que postergarse.
Lejos de la frustraci贸n, contaban el episodio con humor. Quiz谩 porque detr谩s de cada producci贸n art铆stica ya hab铆an aprendido a convivir con la incertidumbre de los caminos, los horarios y las distancias.
Entre risas recordaron tambi茅n la vez que, durante la pandemia, extraviaron un malet铆n con equipos de producci贸n valorizados en una suma considerable. La b煤squeda termin贸 involucrando denuncias policiales, largas caminatas y una serie de situaciones tan improbables que concluyeron compartiendo el viaje de regreso con las mismas personas que inicialmente les hab铆an generado inconvenientes. Narraban el episodio con tal naturalidad que parec铆a una escena extra铆da de una pel铆cula antes que un recuerdo real.
La precisi贸n de sus observaciones, la claridad de sus argumentos y el profundo conocimiento que demostraban sobre la m煤sica y la cultura andina parec铆an ir mucho m谩s all谩 de lo que uno esperar铆a de personas de tan corta edad.
De vez en cuando nos mir谩bamos en silencio quienes compart铆amos la mesa. Todos parec铆amos llegar a la misma conclusi贸n: aquellos tres hermanos hab铆an asumido una responsabilidad inusual para su edad.
M谩s que hacer m煤sica, se hab铆an propuesto preservar una memoria colectiva.
A pesar de la juventud de sus integrantes y de las limitaciones que muchas veces enfrentan los artistas provenientes de comunidades rurales, Chapimarca hab铆a logrado proyectar su trabajo m谩s all谩 de las fronteras de Apur铆mac, alcanzando escenarios y p煤blicos de distintas regiones del pa铆s. Sin embargo, en ning煤n momento percib铆 en ellos la actitud de quien ha alcanzado una meta. Por el contrario, hablaban de la m煤sica como una tarea permanente, como una responsabilidad que todav铆a estaba en construcci贸n y con la humildad de seguir aprendiendo.
—Queremos dejar un legado y un rumbo definido para los nuevos artistas —afirm贸 con convicci贸n la mayor de las cantantes.
Fue entonces cuando comprend铆 que su compromiso trascend铆a los escenarios. Entend铆an la tradici贸n no como una herencia destinada 煤nicamente a la admiraci贸n, sino como una responsabilidad que deb铆a ser estudiada, protegida y transmitida.
Me habr铆a gustado prolongar aquella conversaci贸n durante algunas horas m谩s. Sin embargo, el veh铆culo que deb铆a llevarme de regreso a mi provincia estaba pr贸ximo a partir y me vi obligado a despedirme.
Ya en el asiento del copiloto, mientras la serpenteaba la angosta carretera bajo la oscuridad de la noche, segu铆a pensando en ellos.
Muchos artistas asumen compromisos con su cultura y con su identidad. Sin embargo, pocos lo hacen con una convicci贸n tan clara y una entrega tan profunda.
Espero volver a coincidir con ellos alg煤n d铆a y continuar esa conversaci贸n que, para mi fortuna como observador y para mi desgracia como interlocutor, qued贸 inconclusa.
Fotografias: Pagina Facebook Chapimarca

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