jueves, 24 de junio de 2010

CONGRESO APRUEBA LEY DE PRESERVACION Y USO DE LENGUAS ORIGINARIAS


Tras tenaz insistencia de casi tres años
Tuvieron que pasar casi tres años para que el pleno del Congreso de la República aprobara y por unanimidad, 88 votos, el Dictamen que propone una Ley para la Preservación Y Uso de las Lenguas Originarias del Perú.
La encargada de sustentar el dictamen fue la Presidenta de la Comisión de Pueblos Andinos, Elizabeth León quien refirió que la Ley beneficiará a más de seis millones de peruanas y peruanos que hablan su lengua materna, es decir el quechua, aimara y lenguas amazónicas.
Sin embargo la Congresista León, en un gesto que la enaltece, cedió su tiempo de sustentación a la Congresista cusqueña María Sumire, por ser la autora del Proyecto de Ley 806 que dio origen a Ley de Preservación y uso de las lenguas originarias.
La legisladora quechua precisó que la Ley aprobada guarda concordancia con los planteamientos de la Organización de las Naciones Unidas, para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, que ha reconocido que la lengua hablada o escrita de un pueblo es su mayor atributo cultural y que por lo tanto la diversidad lingüística es un bien humano valioso.
Sostuvo también que el dictamen busca viabilizar la aplicación del artículo 48º de la Constitución Política del Perú, que establece que son idiomas oficiales el castellano y en las zonas donde predominen, también lo son el quechua y el aimara y las demás lenguas aborígenes, según la ley, y que sin embargo, agregó, el Perú es un país multilingüe donde las lenguas originarias, al no ser valoradas, se reducen al uso familiar y doméstico.
Al no existir una norma que garantice o resguarde su utilización en los ámbitos públicos, se limita a las personas el derecho al uso de su idioma, concluyo la parlamentaria Sumire que dedicó ésta Ley al pueblo del milenario Cusco, en su día jubilar y fiesta del Inti Raymi así como a los quechua y aimaras y a las comunidades nativas de La Convención y de la Amazonía en general.
“Muy agradecidos por la difusión”
“Kay willakuyta mast’aripuayku, Uspalay”
Contacto Congresista María Sumire: 997500170 http://congresistamariasumire.blogspot.com/

lunes, 21 de junio de 2010

Primero el lenguaje, luego la escritura / Gonzalo Espino Reluce


En el marco del Primer conversatorio virtual sobre lenguas indigenas:

Primero el lenguaje, luego la escritura

Por: Gonzalo Espino

(UNMSM)

En efecto, la discusión tiene que partir de un paradigma: primero es el lenguaje, luego la escritura. No al revés. Error que ha permitido que en los últimos tiempos nos lleve a la sombra de un asunto mágico que hace suponer esta tecnología como la culta. La humanidad en su desarrollo exhibe, a lo largo de su historia diversas estrategias de registro de para su lenguas. No hay una sola. Este principio es el que debemos tomar en cuenta.

De esta suerte, el lenguaje es primero, las tecnologías o registros de la memoria deviene en utilitarias. El problema viene cuando esta, se instala como la forma civilizada – desde el ego de europeo- acusación que se hace a los indios americanos – “no tienen escritura”- entonces, no son nuestros iguales. Pero estos indios, estos amerindios, exhibían otras codificaciones que ni españoles ni portugueses lograron entender, y si lo advertían, lo consignaban como objetos idolátricos.

Fr. Ramón Pané, el primero que registra las costumbres, ritos y dioses de los indios taínos, siente que su escritura no puede capturar lo que los amerindios le informan, su propio trazo se vuelve complejo y encierra en su escritura la invención y la traición de la letra que se deja atrapar por las formas como los hombres taínos comprendían su mundo y sus dioses (Pienso, por ejemplo, en la analogía que construye del mundo con el pensamiento cristiano de la existencia del Cielo, ya elaborada por Colón: “Hoy en día los traigo que siempre están de propósito que vengo del cielo, por mucha conversación que hayan habido conmigo; y éstos eran los primeros a pronunciarlo adonde yo llegaba, y los otros andaban corriendo de casa en casa y a las villas cercanas con voces altas: venid, venid a ver la gente del cielo” ). Pané escribe “El gran Señor que dicen morar en el cielo (1)”, es como digo, una inscripción que inventa y aliena lo que observa, pero al mismo tiempo no deja de traducir las formas del pensamiento, como espejo, que tenían los indios taínos.

Analogía discutible pues se trataría de héroes culturales que migran, que van y continúan su destino hacia otras tierras como ocurre en la cultura nahua, pienso la derrota de Quetzocoalt, el dios-civilizador. Pero al mismo tiempo habrá que reparar en esos registros de la derrota que impone el trazo de la escritura de Pane: un cemí anuncia que vendrá hombres vestidos y que traerán hambre y que ya no gobernaran: “Dicen que este cacique afirmó haber hablado con Yiocavugama, quien les había anunciado que cuantos viviesen después de su muerte, gozarían poco de su dominio, porque llegaría al país una gente vestida que les dominaría y mataría, y se morirían de hambre (2).”

No puedo imaginar a un Huayna Capac que pronostica la derrota inca, tal como quiere Pedro de Cieza de León: “Y afirman que estando en ellos Guaynacapa supo de la entrada de los españoles en su tierra, en tiempo que estaba don Francisco Pizarro en la costa con el navío en que venía él y sus trece compañeros, que fueron los primeros descubridores del Perú; y aun que dijo que después de sus días había de mandar el reino gente extraña y semejante a la que venía en el navío.” La letra interpreta la voz, la inventa y la registra. Cuestión que luego será repetida. El lenguaje primero, la escritura después. Por hoy basta.


(1) Carta de Cristóbal Colón a Luis de Santángel (15 febrero 1493).
(2) Pané, Fray Ramón. Relación acerca de las antigüedades de los Indios.Nueva versión con estudio preliminar, notas y apéndices por José Juan Arrom. México: Siglo XXI

lunes, 14 de junio de 2010

La literatura oral de la Amazonía (o de la Selva su literatura) / Gonzalo Espino



En el marco del Primer conversatorio virtual sobre lenguas indigenas reproducimos el siguiente articulo del profesor Gonzalo Espino Reluce y la Alforja de Chuque, cohuesped del conversatorio.


La literatura oral de la Amazonía (o de la Selva su literatura) por Gonzalo Espino

La masacre de Bagua vuelve a nuestra memoria. Esta vez para recordarnos que el 5 de junio tendrá que ser recordado como el ingreso definitivo, aunque dramático, de la amazonía en el imaginario peruano. A un año de la defensa de la vida, la cultura, el territorio y la naturaleza por indígenas amazónicos, su efecto es que los peruanos no podremos seguir imaginándonos solo y exclusivamente como el espacio y la gente de la ciudad o de los andes, sino como parte de una diversidad cultural poblada de asimetrías donde las distancias del centro siguen organizando un tipo de sociedad que excluye y hace más evidente la pobreza, donde las relaciones -a lo inverso de lo que ocurre en la amazonía- son desencuentro entre las culturas y la naturaleza.

Al mismo tiempo la reciente publicación de dos libros sobre la literatura de la Selva, nos invita a la publicación de este post. Se trata De shamiros decidores. Proceso de la literatura amazónica, de Manuel Marticorena Quintanilla[1] y de Letras indígenas en la Amazonía Peruana de Ricardo Virhuez Villafane[2], el primero levanta una imagen histórica y propone un panorama; y, el segundo, propone una discusión sobre la tradición oral amazónica y sus relaciones con la literatura escrita, ambos libros se constituyen en textos de consulta imprescindibles para quienes deseen hacer algunas pesquisas sobres literatura de la Amazonía peruana, como ya lo viene siendo la revista Amazonía Peruana.

Si los libros de Marticorena y Virhuez responde a la ausencia de una reflexión sobre las literaturas amazónicas y a la escasa reflexión sobre la tradición oral de esta parte del territorio, corresponde recordar a don Francisco Izquierdo Ríos como uno de los pioneros al advertirnos los universos inacabados de la amazonía, ya no solo en su condición de narrador sino en su condición de maestro que organiza sus notas para entregarnos la literatura oral de la Selva desde la mirada de un ribereño.[3]

La Amazonía ocupa el 62% del territorio del país. En ella, entre bosques y ríos, entre montañas y naturaleza, su población con sus lenguas, costumbres, rituales, historias y sus fabulaciones vive. Se trata de pobladores que se asentaron hace mucho tiempo, allí donde la memoria se pierde inevitablemente con la formación del desarrollo de las culturas y se convirtió, cuando la llegada de los españoles, en un territorio de fantasía porque se creía que allí estaba la “fuente la de juventud” o se imaginaban la existencia de mujeres belicosas: las Amazonas que vivían sin compañía de varones, tal como deja ver la Relación de 1542.

Se trata de la Relación que escribió fr. Gaspar de Carvajal del nuevo descubrimiento del famoso río Grande que descubrió por muy gran ventura el capitán Francisco de Orellana[4], pese a que la memoria que trae es básicamente del río, de la naturaleza y escasamente de la gente, salvo si eran amigables o no como las amazonas que aparecen defendiendo el territorio indígena: “Quiero que sepan la cabsa por qué estos indios se defendía de tal manera. Han de saber que ellos son subjetos y tributarios a las amazonas, y sabida nuestra venida, vánles a pedir socorro y vinieron hasta diez o doce, que éstas vimos nosotros, que andaban peleando delante de todos lo indios como capitanas, y peleaban ellas tan animosamente que los indios no osaban volver las espaldas, y al que las volvía delante de nosotros le mataban a palos, y ésta es la cabsa por donde los indios se defendían tanto.” O los indígenas que desde la orillas celebran el hecho de que no entraran a sus tierras: “tañendo y bailando todos con unas palmas en las manos, mostrando muy gran alegría en ver que pasábamos de sus pueblos”, o los indios “que comen carne humana”.

Esta historia de fantasías se vio opacada por la violencia que vivieron los indígenas de las diversas etnias de la Amazonía. Uno, por la penetración y ocupaciones hispanas no siempre exitosa, luego –o junto con ellas- por expediciones misioneros de religiosos jesuitas y franciscanos allanaron el territorio. Dos, a fines del siglo XIX e inicios del siglo pasado, los indígenas amazónicos vivieron uno de los peores momentos de su historia: fueron convertidos en esclavos, forzados abandonar sus territorios y trabajar en la explotación del caucho[5]. Una situación similar se vivió en la década de los ochenta del siglo pasado, cuando la acción terrorista convirtió a segmentos shipibos y ashaninkas en esclavos.[6]

Actualmente en la Amazonía se concentran 1,450 comunidades nativas. Se han identificado 44 lenguas que pertenecen a 14 familias lingüísticas que se habla con fluidez, algunas en peligro de extinción. Siendo la de mayor población la cultura asháninka y la que está en peligro de extinción es cahuarano y chamicuro, de la que decía la anciana Natalia Sangama en 1999: “Sueño en chamicuro, pero no puedo contar mis sueños a nadie, porque ya nadie habla más chamicuro. Qué solitario es ser la última.”.

[1] Marticorena Quintanilla, Manuel. De shamiros y decidores. Proceso de la Literatura Amazónica Peruana (de 1542 a 2009), Lima: Grupo Ed. Arteidea 2009.
[2] Virhuez Villafane, Ricardo. Letras indígenas en la Amazonía Peruana. Lima: Ed. Pasacalle, 2010.
[3] Izquierdo Río, Francisco. “Folklore peruano. Relatos populares de la Selva. Su fuentes” en Revista Peruana de Cultura, nº 1. Lima: 1963; pp. 142-166.
[4] Carvajal, Fray Gaspar de. Relación que escribió fr. Gaspar de Carvajal del nuevo descubrimiento del famoso río Grande que descubrió por muy gran ventura el capitán Francisco de Orellana en La aventura del Amazonas, ed. Rafael Díaz Maldonado. Madrid: Dastin, 2002 (Crónicas de América).
[5] Chirif, Alberto (y) Manuel Cornejo Chaparro (ed.). Imaginario e imágenes de la época del caucho: Los sucesos del Putumayo. Lima: CAAAP –IWGIA-USC, 2009.
[6] Comisión de la Verdad

Foto tomada de: http://teleexpress.blogspot.com/

El Hudson / Luis Benítez


El poeta argentino Luis Benitez, autor y traductor de la entrevista al brother Robert Roth, ha tenido la amabilidad de permitirnos escojer y publicar un poema de Manhattan song, que sera proximamente publicado por Sol Negro.

El Hudson

O! Und dann wieder dies Bei-sich-selbst-Sein!

Diese Stummheiten! Dies Gebriebenwerden!

……………………………………………………

¡Oh! ¡Y luego estar con uno mismo!

¡Estos enmudecimientos! ¡Este andar a la deriva!

Gottfried Benn

Cuando la tomamos demasiado en serio,

La poesía empieza a tomarnos en broma:

Dónde es el papel, en qué otro cielo

Vuela este insecto porque yo lo escribo.

Por qué cadencias la madurez de su ausencia

Se troca en lo que ya antes sin yo saberlo era

Una agregada catástrofe, quizá feliz,

Sin que sea del todo aquí la falta del volumen

Y del peso, casi inconsistente pero ya

Medianamente cierto, éste

Que revolotea entre el cuarto y aquel cielo,

Sin duda tan entero como nosotros

Lo estamos de su lado.

Y si no, certidumbre dime

De dónde viene y adónde va

Su desafiante respiración

Que señalas como ajena y es suya

Aunque lejana, en trayecto.

De igual modo allí están

Cuantos y cuanto no veo,

Adonde el insecto va y donde vuela...

¿Quieres cuál insecto, dime, tras esos bordes?

Nadie conjura nada que no lo haya evocado.

Y leer que es buscar

Lo que más se teme,

El otro acto tan indivisible

Como el caballo o el hombre del centauro,

No es atravesar ningún borde

Sino en la misma vigilia otra repentina forma;

Las manos que vuelven cada página

Abren la maleza de una ambigua selva.

Atardece, es de noche en la ciénaga,

Ya ves como obediente a la luz que declina

Se ha posado a cantar en la orilla vecina,

Las alas contra el cuerpo, inocente de todo.

Nada puede ocurrir si le acierta esta piedra.


I.

¿Qué otro río es éste bajo el nombre

Sino el mismo río que te mata, Heráclito, en sus aguas?

Las saladas y las dulces son el idéntico

Caudal que las transporta:

Una orilla es el Hudson, otra es el Ganges

Y hay otra orilla, además, para otros nombres.

Ancho y angosto, largo y corto río del mundo

Al que tomamos por sus meandros:

Incluso el que gotea en sus sótanos profundos.

Todo es la orilla: ni la rueda ni el fuego ni el lenguaje

Salieron jamás hacia otras tierras que no fueran esta azul Mesopotamia.

Siempre atrás, siempre adelante,

Nunca supiste, Almirante,

Cuán interiores

Eran las aguas que cruzaste.

Así es de noche y es de día en cada mitad del río.


II.

Qué ingenuo, viejo Hudson, el que creyó

Que iba a hablar de ti y del Rin y del Danubio,

Cuando esta noche he bebido tus metáforas

Como allá enfrente ¿es New Jersey? alguien bebe

Su vodka, su arak, su whisky, el usho de las Cícladas,

El vino negro y espeso de un fuerte mediodía.

El trago de tus aguas que emborrachan lleva

Al centro mismo de tu corriente múltiple:

Cuanto más quito de ella, más le devuelvo.

¿Qué relación habrá, íntimo Hudson, entre tú

Y este río al que veo escurrirse entre los puentes,

Este sí, seguro, de la estirpe del río único del que habla el primer canto?

Cuánto se aclararía y se enturbiaría de saberlo,

Entre un juego del mundo y un juego de palabras.

Pero tenía que engañarte a ti que lees o a ti que escuchas

(¿Dónde, en qué lugar correrá ahora, después de escrito,

El poema-río?) para que con menos desconfianza

me acompañaras a estos movedizos remolinos,

donde como en el desorden de una sopa de letras

muchos nombres se asoman y se esconden.

Me pregunto también qué pasaría si estuviera a mi lado

un poderoso policía, un hombre bueno,

y tuviera que explicarle todo esto paso a paso,

la intoxicación con agua que no está

pero que sí, también ella deja su huella en el aliento

y un andar trémulo y distante,

es esto ya una experiencia rara en el mundo

pero igualmente fácil de confundir con otras dilatadas pupilas,

con otros pulsos alterados, con otras alucinaciones ¿más baratas?

Ni hablar de las secuelas. Crea un hábito incontenible.

En otros tiempos seguramente había quien mataba para proporcionársela

(¿Me escuchas Gilles de Rais?

¿Me escuchas gran Tiberio debajo de la tierra?)

O nunca hubo nadie en ese trance.

Ni siquiera alguien que muriera por ella;

viejo Hudson de la mente, tú que eres su objeto y su riego

tendrías que saberlo y que decírmelo.

Ya nadie dice “caballo”

y hay un potrillo nuevo sobre el mundo.

Maldice, bendice, de ahora en más

el pan que lleves a tu boca sabrá a contradicción

miércoles, 9 de junio de 2010

Entrevista a Robert Roth / Luis Benitez


Desde Manhattan, Nueva York, habla el editor y escritor Robert Roth*

“Este es un tiempo particularmente duro”

Entrevista y traducción: Luis Benítez
Fotos: Bill Cofone


Robert Roth nació en Nueva York en 1943 y es el coeditor de la revista And Then, una de las publicaciones neoyorquinas más conocidas entre las especializadas en letras, artes plásticas, movimientos sociales y actualidad. En esta entrevista Roth responde a varios interrogantes respecto de su actividad y asimismo se refiere a su reciente libro, titulado Health Proxy (Yuganta Press, Stamford, Connecticut., EE.UU., 2007), donde ofrece el relato directo de su encuentro con diferentes tipos humanos, residentes en la Gran Manzana; una interesante recopilación de apuntes sobre la desesperación, la enfermedad, el dolor y la esperanza en el mundo contemporáneo.

-¿Qué puede decirnos sobre la labor de su revista, And Then?

-Este es un tiempo particularmente duro para mí y para la revista. Mi más cercano, querido y viejo amigo, Arnie Sachar –quien coeditó la revista conmigo durante 22 años- falleció el pasado septiembre. Comenzamos la publicación en 1987, con Shelley Haven y Marguerite Bunyan, trabajando los cuatro juntos, durante todos esos años.


Shelley diseñó los primeros 13 números; Marguerite los dos últimos; ella se encargó de la edición desde el comienzo y Shelley todavía se encarga de la tapa. Ambas escribieron en la revista, además de brindarle su arte y relacionar a otras personas con la publicación- Mucha gente colaboró con nosotros durante estos años, pero ahora Arnie ya no está y resulta extremadamente doloroso para mí trabajar sin él; me siento incompleto y perdido en el océano.

Nos telefoneábamos cinco o seis veces por día, cada día; ahora, cuando llegan nuevas colaboraciones, no puedo llamarlo para conocer su opinión. Si surge un problema, no puedo consultarlo; si nos felicitan por algo, no puedo decírselo. Ya no puedo consultarle el orden de publicación de los artículos ni conocer su criterio respecto de cuestiones políticas y sociales que nos plantean; tampoco puedo argumentar tan completa ni abiertamente como cuando contaba con él. Nadie como él para discutir y nadie como él a quien pueda volver loco con cada una de las cuestiones que afectan a la revista. Arnie poseía una profunda imaginación profética, una mente extremadamente activa y políticamente perspicaz.

El gran pacifista y anarquista Igal Roodenko (1) dijo que todos somos instrumentos de una sola orquesta. La presencia de Arnie persiste y forma parte de cada uno de nosotros. Pero ya no puede estarlo en su plenitud. Su sitio en la orquesta está en silencio. Y la música que hago suena metálica y muy aislada, absolutamente inadecuada sin él. Otros amigos –como Mirna Nieves, Carletta Joy Walker y Ralph Nazareth- han colaborado enormemente con la revista, a través de los años, pero nunca tanto como ahora. Los tres están entre los más extraordinarios escritores que he leído y enriquecen la publicación. Estoy muy conmovido por todo lo que están ofreciendo y los quiero muy profundamente, pero no habría manera de imponerles la compulsiva –y subrayo, compulsiva- ida y vuelta de opiniones que desarrollábamos Arnie y yo.

-Háblenos de la actividad de la revista, por favor...


-Respecto de la revista en sí, And Then es una mezcla de prosa y poesía, arte, fragmentos y música. Siento que hay algo parecido a un campo resplandeciente de libertad dentro de sus páginas. Nunca sabes qué sorprendente aporte te dará alguien ni qué forma de expresión tendrá: esperas un ensayo, te encuentras con un poema; aguardas leer un poema, recibes una composición musical. La gente, casi siempre, nos aporta algo de particular interés para ella. Muy raramente aparece alguien con la actitud de: “Bueno, voy a darles algo de lo que simplemente tengo más a mano”. El consejo de lectura de la revista es serio, comprometido, responsable y, también, juguetón. La gente sabe que lo que hacen tendrá un impacto.

-¿Cómo son sus colaboradores?

-Pertenecen a muy diversos lugares, diferentes culturas, diversos estados de la mente. El rango de edad va desde los 5 a los 94 años. En cierto sentido, pueden ser llamados multiculturales. Pero pienso, a veces, que sería más adecuado denominarlos “multi-anticulturales”. Muchas de las colaboraciones provienen de gente que está tratando de liberarse de la represión y la opresión de culturas donde han crecido o de las que todavía forman parte, y esto incluye casi a cualquiera sobre el planeta.

-¿Cómo fue el comienzo de la revista?

-Antes de comenzar, le dije a Arnie que, más allá de lo que hiciésemos, la gente diría que la revista era despareja, que tal artículo sería apreciado como una secuela de otro y tal otro sí entendido como original; que la gente es compulsivamente crítica y generosa al mismo tiempo; que no habría forma de protegerse contra la negatividad. Déjennos disfrutar de lo positivo y dejen que las fichas caigan donde sea. Así que, con los años, la gente ha dicho que la revista es desigual, pero siempre por razones diferentes Y no ha habido nada parecido a un consenso sobre ninguna de sus partes.

Cada número de la revista adquiere una vida propia y es sólo al comenzar a ponerlas en un orden que tenemos una idea de lo que hemos conseguido. Corrientes múltiples pasaron a través de cada número de la revista. El volumen 1 fue, en parte, una especie de manifiesto. Muchos de los textos conforman una crítica interna de los movimientos sociales radicales (2). La revista apareció en escena: no era confusa y podía ser leída por todos, lo que resultó una sorpresa.

¿Cómo lograron editarla?

-Alguien tenía acceso a una máquina de composición tipográfica, en el seno de una gran corporación: Somos una revista underground (3), después de todo. Así que, durante un período, un montón de gente -los fines de semana y en la noche- se colaba en el edificio de esa gran corporación para tipiar sus artículos y los de otros. En cierto momento, la paranoia de ser descubiertos nos retrasó casi a paso de tortuga y pensábamos que nunca terminaríamos con esa parte de la edición. A veces yo me preguntaba qué pasaría si alguien apretaba el botón equivocado y todo este material de una revista radical terminaba siendo parte del informe anual de esa corporación...

Además de tener este acceso a una máquina de composición tipográfica, otro amigo, Joel Cohen, que es impresor, se ofreció a imprimir hasta la cubierta de forma gratuita. Así resultó más barato para nosotros tener la composición tipográfica de las revistas profesionales y una cubierta muy bien impresa, que hacer nuestra publicación de otra manera. La primera edición fue, en cierto modo, la más dolorosa, aunque cada edición ha tenido sus serios problemas. Mi comunicación con los demás estaba totalmente mal: demasiadas personas entendían mal las cosas y se olvidaban de aquello que creía yo que habían entendido. Y viceversa. Era claro que yo estaba haciendo algo del modo equivocado. Cada una de esas personas estaba haciendo todo absolutamente gratis, donando su tiempo, su energía y su entusiasmo. Sin embargo, teníamos que hacer el trabajo como si fuera un trabajo remunerado. Cualquier error en el desempeño de alguien podría arruinar toda la experiencia de esa persona.

-Después del fenómeno de la aparición de Internet, muchas revistas que primero se imprimían en papel, se pasaron al formato virtual. ¿Por qué ustedes insisten en el formato impreso?

-Hay muchas buenas razones para publicar online. Y un día lo haremos. Por ahora, seguimos haciendo lo que siempre hicimos. Por otra parte, me gusta cómo se ve y se siente la revista en su formato de papel. Cuando estuve en Argentina, en 1992, usted me presentó a muchos poetas, quienes me obsequiaron sus libros. Los libros de estos poetas argentinos eran hermosos y daban ganas de tenerlos. Me los traje conmigo a Nueva York y me encanta como se ven y cómo los siento en mi mano.

Lo mismo me sucede con And Then: me encanta observar cómo la gente se siente cuando tiene en sus manos un nuevo número. El suspiro de agradecimiento por el hermoso trabajo de diseño gráfico que Margarita y Shelley han hecho. Pero lo que más me gusta es entregárselo en mano a un colaborador, cuando el número incluye un trabajo suyo; por eso solo, ya vale la pena todo el trabajo que lleva cada edición.

-¿Cómo se sienten ustedes, en conjunto, con cada aparición de And Then?

-Cuando la revista sale de la imprenta, organizamos una reunión en mi departamento (4) para aquellos colaboradores que pueden venir a recoger sus ejemplares. Es realmente un gran momento, viendo cómo se conocen unos a otros los colaboradores, mientras se celebra la aparición del nuevo número y, esperanzadamente, varios compran ejemplares extra. Un mes después, realizamos una gran fiesta... claro que también podríamos organizar una gran fiesta si hiciésemos una revista virtual: la gente podría hacer lecturas, tal vez habría una habitación llena de equipos portátiles abriendo la misma página... Pero es una sensación embriagadora ver una habitación llena de personas que tienen la revista en sus manos, mostrando sus trabajos y leyendo los de otros, y en algunos casos, yendo por todo el departamento para solicitar autógrafos. Siempre esperamos que la gente compre los ejemplares, para que la revista pueda volver a salir y mi casa no se convierta en un almacén de ediciones anteriores de And Then. Es más difícil vender ahora. Así que veremos qué pasa.

¿Qué cambios tuvo And Then desde que comenzó a ser publicada?


-Uno de los cambios es que muchos de los colaboradores se toman mucho más tiempo que antes –hace 23 años- para subir las escaleras de mi edificio cuando vienen a recoger a sus revistas. La última vez fue casi cómica. Yo vivo en el tercer piso. Me gusta oír la respiración pesada y los débiles movimientos que vienen de abajo. Esperé en la parte superior de la escalera -a veces durante bastante tiempo- para saludar a todo aquel que llegaba. Siempre me respondieron con una sonrisa de agotamiento cuando finalmente llegaron.

Cuando empezamos con And Then, la gente podía estar ya a la puerta, incluso antes de que la hubiese abierto... Ahora, muchos de los contribuyentes tienen 60, 70 y 80 años de edad. Observando quiénes escribían para la revista, Arnie y yo podríamos haber hecho nuestro propio estudio demográfico. Algunas de las categorías fueron bastante obvias, pero otras no tanto. Lo intentamos una y otra vez. Es muy fácil caer en patrones generales, de los que eres completamente inconsciente. Queríamos una variedad tan grande de colaboradores como fuera posible. La variedad en la edad, por supuesto, era una de nuestras búsquedas, y así el rango de edad entre nuestros colaboradores ha ido desde los 5 hasta los 94 años.

Pero, a medida que la revista iba creciendo, no se producía el balance de edades que buscábamos, por lo que tuvimos que buscar conscientemente a más jóvenes para colaborar en ella. La diversidad de raza y género también fue un aspecto crucial para nuestro equipo de colaboradores. Pero hay otro aspecto no menos importante, relacionado con la calidad de autores éditos o inéditos en nuestro equipo. Hay muchos que son lo uno o lo otro, y cada uno es muy importante para nosotros. Una vez escribí un trabajo –que sólo le mostré a unas cinco personas- referido al componente demográfico de la revista y la gente que colabora en ella; titulado: And Then: La Ciudad / Un Estudio Demográfico. Esta es un área donde es muy importante estar obsesivamente atento porque, si no lo estás, aspectos muy perniciosos de la sociedad serán replicados casi inmediatamente, sin que te des cuenta de ello. Otro cambio importante fue que se incrementó el porcentaje de contribuciones de artes plásticas en cada número, desde aquel inicio. Esto causó un profundo impacto en la revista y su alcance. Asimismo, a partir del segundo volumen, casi cada edición ha incluido, cómo mínimo, un trabajo musical.

-¿Qué tipo de colaboraciones buscan ustedes?


-Uno de los factores que nos pone nerviosos es la fijación de la atención de la gente respecto de qué clase de artículos buscamos. Ciertamente no existe aquello que podría llamarse “un tipo de colaboración determinado” para And Then. Ello significa que si alguien quiere colaborar con un serio análisis científico respecto de la composición de una hoja, será tan bienvenido como cualquier otro colaborador. Del mismo modo, si aporta un artículo académico.

Existe el peligro de que la gente encasille la revista y diga “aquí es donde puedo expresar mis sentimientos profundos”. No es que no queramos que la gente haga eso; lo que no deseamos es que haga solamente eso. Respecto de los temas encarados, Arnie y yo tuvimos siempre un punto de vista político muy definido, tal vez excesivamente definido, a menudo -aunque no siempre explícitamente- reflejado en aquello que escribimos, pero los colaboradores proceden de un amplio espectro de opiniones, con una sección transversal cada vez más amplia de perspectivas. Y sobre esto último, algunos tienen actitudes sociales y políticas muy diferentes de las nuestras.

Arnie y yo tuvimos que luchar contra nuestra rigidez ideológica, para responder adecuadamente a muchos de los artículos que los colaboradores nos presentaron. Afortunadamente, mientras nuestras posiciones fueron casi idénticas, nuestras rigideces no y pudimos sosegarnos el uno al otro. Algo que he apreciado es que nadie nos propuso conscientemente publicar un trabajo sabiendo previamente que no nos gustaría. Esto sucede particularmente así con algunos amigos cuyos criterios políticos difieren mucho de los nuestros. Ellos simplemente han evitado proponernos esos artículos, que canalizan a través de otras publicaciones. Una vez sucedió lo contrario, pero ese amigo –creo yo que como un acto de amor y bondad- finalmente retiró su artículo. Nosotros no queremos rechazar nada de nadie. Respecto del tiempo para contestar a favor o no... no existe un plazo estricto, sólo una básica guía de indicaciones sobre el material a publicar. Si hubiese algo para evaluar que nos fuera entregado muy descuidadamente, por ejemplo, lo señalaríamos. Sin embargo, eso nunca sucedió. Una vez que le pedimos a alguien que escriba para nosotros, estamos obligados a imprimir lo que nos acerque. Ese es el riesgo que hemos tomado. Si lo rechazamos, sería muy difícil pedirle después que escriba de nuevo para nosotros.

-¿Qué hay de tratar de conseguir una beca o subsidio?

-No queremos una subvención. No queremos al Estado o una organización privada poniendo su marca en cualquier cosa que hagamos. De ninguna manera queremos formar parte de eso. Y en el caso del gobierno o de cualquier otra poderosa corporación, no queremos recibir el sello de aprobación de las mismas instituciones a las que cuestionamos. Esto es dicho sin establecer ningún juicio acerca de cómo alguien más puede hacer frente a esta cuestión. Así que nadie de los que participan en la revista -incluidos los correctores de pruebas, los escritores, artistas y compositores- recibe paga por su trabajo. Por una decisión política, ética, moral, otras personas están pagando un precio. Y esto constituye una forma de explotación. En verdad, el dinero que obtendríamos de una subvención -en el supuesto de que pudiésemos conseguir una- probablemente sería muy pequeño y cualquier pago sería más simbólico que otra cosa. Pero sería algo. Y cualquier cosa podría ser mucho para alguien. Pero si esto fuera una subvención por la que realmente pudiésemos pagarle algo a los colaboradores, entonces la decisión de no pedir un subsidio sería más grave. Aunque el precio de conseguir una subvención es demasiado para mí. Preferiría no publicar.

-¿Cuál es el futuro de And Then?
-¡Nuevamente, And Then!

-Usted publicó un libro titulado Health Proxy (5). ¿Qué puede decirnos sobre él?

- Al escribirlo estaba dentro de él. No pensé en él como un libro. Era un mundo al que yo estaba entrando en cada día. Un mundo doloroso. Un mundo interesante. Un mundo hermoso. Yo no tenía ninguna expectativa o deseo de que se publicara. De hecho, pensé que era un trabajo en el que casi nadie estaría interesado, que ningún editor lo publicaría. Así que seguí escribiendo, totalmente perdido dentro de la creación del libro. De vez en cuando leía una sección a un amigo o en una lectura pública. En la presentación del libro de un amigo conocí a Ralph Nazareth, quien sería el editor del libro. Él con su esposa, Linda Nazareth, fundó la editorial Yuganta Press. Más tarde supe que ese sello comenzó a editar libros aproximadamente en la misma época en que empezó a editarse And Then.

Poco después de conocernos, Ralph y yo di un largo paseo por el bosque cerca de su casa y él me dijo que la misión de su editorial era reflejar el movimiento entre los mundos; mi libro, Health Proxy, ciertamente no cayó dentro de esa categoría. Fue un gran alivio. Porque aquella parte de mí que lo veía como un editor potencial del libro desapareció de inmediato. Ello permitió que nuestra amistad tuviese un espacio aun más libre para crecer. Nos encantó leer el trabajo de ida y de vuelta entre nosotros. El leía algo, entonces yo decía algo a cambio. Me gustaba leer las secciones de Health Proxy. En algún momento, él preguntó si Yuganta podía publicarlo como un libro. Como he dicho antes, hasta entonces yo estaba escribiendo mi libro, perdido en él. No tenía un propósito definido, era un mundo al que ingresaba. A partir de la propuesta de editarlo, tuvo un propósito. Tenía que terminar de escribirlo hasta el último párrafo.

Aquello, hasta entonces, era como una imagen a la distancia o un espejismo. Y esa imagen estaba casi siempre a la misma distancia desde la última vez que me había sentado a escribir. Ahora tenía que llenar ese espacio, completar la obra y convertirla en un libro. Fue un proceso muy interesante. Fui de un estado de ánimo al otro. Y terminé el libro. Estoy muy agradecido a Ralph por la oportunidad. Fue muy gratificante y muy importante para mí que el libro tuviese una difusión pública, que dos personas como Ralph y Linda estuvieran detrás de él, y que Yuganta Press, un espíritu afín a And Then, fuera la editora. Pero, al mismo tiempo, me fui de un lugar de espectacular belleza, un lugar fuera del mundo real, un espacio creativo en el que no estaba solo. Escribir también me conectaba con la gente a través del tiempo y el espacio que estaba explorando, creando, buscando. Y me importaba muy poco si escasas personas podían acceder a lo que yo estaba escribiendo.

Yo iba hacia el espíritu creativo que existe en todas partes y en todo momento. Desde que cambié de marcha, haciendo el trabajo que convirtió a Health Proxy en un libro, no he podido volver a entrar en el espacio de la creación en que me encontraba antes. De manera que algo muy importante se obtuvo y, con suerte sólo temporalmente, algo muy importante fue también lo que se perdió. No hubo absolutamente ninguna presión por parte de Ralph para hacer ningún cambio. Él hizo sólo algunas sugerencias, todas muy atinadas, entre ellas una muy importante, que hizo al libro infinitamente mejor.

-¿Cuál fue la idea al escribir Health Proxy?
-Es muy difícil para mí hablar sobre mi propio trabajo. Algunas personas lo consideran una novela, otros, como un libro de memorias. Me incomodaba, inicialmente, cuando la gente hacía eso. Sentía que estaban luchando conmigo, intentando ganar control sobre el libro, a través de una definición, un encuadramiento.

La expresión “libro de memorias” me molesta aun más que la de “novela”, constituye una noción vaga, indefinida, de lo que es. Pensé que aquello era realmente una cosa propia de la gente. Ralph, en su introducción, lo calificó como un "collage dinámico de la conciencia." Sentí que era una especie de extensa meditación sobre la muerte, el dolor, el deseo y el amor. Se trata de personas de las culturas alternativas, tanto política como artísticamente, tratando de abrirse camino en el mundo. Se trata de un montón de otras cosas también. La gente escribió comentarios interesantes y ensayos sobre el libro. Todo el mundo se centra en las distintas dimensiones del libro [http://tinyurl.com/healthproxy]. A veces tenía que leer los ensayos un buen número de veces.

Ellos me ayudaron a comprender lo que había escrito. Los ensayos me dieron una gran satisfacción. Cuando estaba escribiendo Health Proxy estaba tratando de hacerlo de una manera que creara un espacio abierto, desde donde la imaginación del lector pudiera salir volando hacia alguna dirección y crear una obra paralela a la que estaba leyendo. Creo que esto sucedió con cierto número de lectores.

Opina el editor sobre las razones para publicar el libro de Robert Roth


“Mi esposa y yo fundamos Yuganta Press –expresa Ralph Nazareth- bajo el impulso de publicar a los escritores de nuestro círculo inmediato, con un criterio inconformista, interesado en dar voz a escritores extraordinarios que eran demasiado serios y talentosos y/o demasiado modestos para resultar de interés para las grandes editoriales.

Se recogieron los escritores como quien junta las monedas -abolladas pero preciosas- que va encontrando accidentalmente por el camino. Al mismo tiempo, ya que había demasiados escritores de mérito que nos rodeaban, decidimos definir nuestra empresa de una manera que nos diera un significativo -aunque en última instancia, arbitrario- modo de elegir los manuscritos: nos propusimos buscar a aquellos escritores cuyo trabajo reflejara un movimiento entre los mundos.

Esto sucedió durante el tiempo en que el multiculturalismo (6) estaba convirtiéndose en un imperativo ideológico. Como fundamos la editorial en una época –a mediados o finales de los 80- en que sentíamos miedo de un cataclismo nuclear originado en la lucha entre las superpotencias, impulsada por la insana doctrina de la destrucción mutua asegurada (MAD) (7), sentimos que debíamos buscar aquello que, escrito, estuviera a tono y conectado a un nivel profundo con la médula misma de nuestra apocalíptica imaginación cultural. Pensando en ello, decidimos llamar a nuestra editorial Yuganta, el término sánscrito que designa el final de una época.

Cuando conocí a Robert Roth, Yuganta Press llevaba ya publicada una docena de libros y nuestro criterio de selección de manuscritos para publicar había evolucionado hasta el punto que estábamos abiertos a la escritura que fuera atrevida y dinámica, que se paseara impaciente en los márgenes de la sociedad y comprometida con un profundo sentido del término de las cosas. Los capítulos de Health Proxy que Robert periódicamente me leía por teléfono, conformaron, con el tiempo, una masa crítica en mi mente y poco a poco me di cuenta de que su escritura estaba muy en línea con lo impulsado por Yuganta, involucrado en una danse macabre (8) sostenida, en la que una incontenible pasión por el amor y la vida sirvió para aumentar la tristeza y la sensación de fatalidad en el corazón de nuestro tiempo, desentrañado ante nuestros ojos. A título personal –aunque experiencias tan diferentes fueron las de Robert respecto de las mías- sentí que los dos estábamos contemplando la misma visión, donde la esperanza y la desesperación, la inocencia y la experiencia, la meditación y el juego se volvieron una simbiosis. Secretamente, la publicación de su libro fue para mí una manera de hablar a través de mi otro yo. Evidentemente, Health Proxy resultó ser mucho más, algo que habla para una gran cantidad de personas, generando en ellas una gama de experiencias dispares, gente que ha leído y respondido a ello. Esto es para mí, como editor, un motivo de gran satisfacción. Health Proxy puede adquirirse a través de www.yuganta.com y también mediante www.amazon.com

Cómo escribe Robert Roth

El siguiente es un fragmento de Health Proxy (págs. 42-43).
“Camino por el día. Camino por el año. Cada día, cada año, se mezcla con el siguiente. Me levanto de la cama. Quiero dar un paseo. Pierdo mi trabajo. Y, sin embargo si me concentro, yo comprendo que mi barrio ha pasado por cambios profundos. Hace años, cuando vivía en el Lower East Side (9), quería mostrar a mis padres el barrio. Donde yo veía una tienda, mi padre veía una sinagoga.

Caminando por ciertas calles de Greenwich Village es imposible no comprender qué tan profundos han sido los cambios. Y, por supuesto, cada persona tiene un entorno diferente, una relación diferente con las tiendas, los restaurantes, la gente. Pero los cambios aquí han sido profundos. Cuando me mudé aquí, era un barrio gay llena de energía. De energía sexual. De energía política. Pero vino el SIDA y diezmó esa energía.
Gente que yo no conocía y que tal vez casi nunca vi, fue el telón de fondo de mi conciencia sobre el barrio. Un día me daría cuenta de que alguien a quien difícilmente había visto alguna vez, ya no estaba a la vista. Durante dos, tres años, aparecieron cartelitos en los postes de luz y en los costados de los edificios, anunciando un servicio en memoria de alguien que había muerto.”


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(1) Nota del traductor: Igal Roodenko (1917-1991) fue un conocido activista estadounidense por los derechos civiles y la oposición a la guerra. Fue arrestado por primera vez en 1947, por violar deliberadamente la ley segregacionista del estado de Carolina del Norte, que prohibía que las personas de diferente raza viajaran juntas en los medios de transporte. Por dicho “crimen”, Roodenko fue condenado a tres meses de trabajos forzados, encadenado. En 1979 recibió el War Resisters League Peace Award (Premio de la Paz de la Liga de Opositores a la Guerra) por su destacada trayectoria en defensa de los derechos humanos y el pacifismo.

(2) N. del Trad.: En inglés, “radical social movements”: corresponde a nuestra denominación de movimientos políticos de izquierda.

(3) N. del Trad.: Prefiero conservar el término en su inglés original, porque no tenemos un equivalente muy adecuado en español (“subterránea”, se decía, por ejemplo, en Argentina) y el término en inglés, referido a cierto tipo de publicaciones, está lo suficientemente difundido como para que el lector comprenda adecuadamente su significado.

(4) N. del Trad.: Robert Roth vive, desde hace muchos años, en el centro mismo del conocido barrio Greenwich Village, al suroeste de Manhattan, donde se encuentran numerosas galerías de arte y centros culturales. El movimiento norteamericano por la liberación gay dio comienzo en este barrio, con los disturbios y las manifestaciones de protesta tras una violenta redada policial en el pub Stonewall Inn, el 28 de junio de 1969. Las famosas Marchas por el Orgullo Gay se realizan conmemorando aquellos primeros alzamientos contra la discriminación sexual, conocidos como “los Disturbios de Stonewall”.

(5) N. del Trad.: Primera edición publicada en 2007 por Yuganta Press, Stamford CT, EE.UU. ISBN 978-0-938999-23-0, 150 págs, rústica, en inglés.

(6) N. del Trad.: El término multiculturalismo alude aquí a una teoría que tiene por objetivo comprender las bases culturales de cada una de las naciones caracterizadas por la diversidad de su espectro cultural. Como tal, esta teoría originó políticas antidiscriminatorias, favorables a la expresión de las características de las diferentes culturas, y comunitarias, tendientes a la coexistencia de éstas en el mismo contexto social, en igualdad de condiciones para su desarrollo social, económico y político, según sus tradiciones étnicas, religiosas e ideológicas. Se fija su origen en la década de los 70, en las universidades de los EE.UU., aunque diversos autores niegan este hecho y otros critican, desde distintos puntos de vista, buena parte de las afirmaciones y las consecuencias del multiculturalismo.

(7) N. del Trad.: Mutual Assured Destruction (MAD, según sus siglas en inglés) es una doctrina originada en la Guerra Fría (1940 a 1990), referida a la estrategia y la política de seguridad nacional y basada en la teoría de la disuasión, según la cual el empleo de armamento nuclear es esencial para amedrentar al bando enemigo y evitar que use el suyo. El empleo de este tipo de armas de destrucción masiva por parte de los dos bandos antagónicos daría por resultado la destrucción de ambos. Llamativamente, la palabra “mad”, en inglés, significa “demente”.

(8) N. del Trad.: “danza macabra”, en francés en el original.

(9) N. del Trad.: El Lower East End es un barrio de Manhattan que limita por su lado noroeste con el Village; era conocido como un barrio de la clase trabajadora, donde se asentaron primeramente los judíos emigrados de Europa oriental, luego los inmigrantes de América latina y también asiáticos provenientes de la cercana Chinatown.

* Tomado de Red y Accion

Sobre la traducción del quechua / Julio Alexis Leon




En el marco del conversatorio sobre lenguas indigenas tenemos la siguiente misiva del wayki Julio


Respuesta a la pregunta de Fredy sobre la traducción del quechua.

Julio Alexis Leon, Hunter College


Querido Fredy, creo que la ´pureza´ literal cuando se trata de traducir no existe. En todo caso, esta ´pureza´ sólo se concibe en las frías habitaciones desde las cuales los académicos se esfuerzan por detener el inevitable desarrollo de las lenguas. Y allí, congelados, se obstinan por resistir el acoso ardiente y vivo del lenguaje que los hombres hablan en la calle. En el asunto de las traducciones cualquier ´violencia´ se justifica, si transmite el universo de donde emana la lengua que se traduce. Recordemos el conocido ejemplo de los lapones que mencionan los lingüistas: ¿cómo expresar en alguna lengua moderna los diversos matices y vocablos del color blanco de los que viven en la nieve perpetua del Polo, si nosotros solo nombramos con uno todas esas diferentes escalas del blanco? Las lenguas no nacen por decisión divina como en Babel sino que, al surgir como necesidad comunicativa de los hombres, se impregnan de la realidad con la que estos se vinculan, se preñan de sus amores y alegrías, de sus odios y ternuras, de sus formas de percibir el mundo y la naturaleza. Una lengua llora y ríe, baila y se emociona, odia y se comunica en íntima relación con los hombres que la practican y el medio en el que nace y vive. La percepción que el hombre tiene de su entorno no es inocente ni universal como no lo son tampoco las lenguas; éstas difícilmente son arbitrarias pues están cargadas de la particular realidad de donde proceden. El hombre aprende a observar el cosmos con la ayuda imprescindible del lenguaje como su herramienta más importante. Como no se puede universalizar un solo modo de percibir el mundo sin que se destruyan todas las culturas en beneficio de una, las lenguas y las traducciones más que un asunto lingüístico es una cuestión cultural. De esta manera, las traducciones siempre serán controvertidas, pues en un estricto sentido, éstas son una (re)creación del texto original.

En el Perú una figura emblemática en esta labor es la de José María Arguedas. Toda su obra estuvo empeñada en traducir la riqueza cultural indígena quechua al español. Al traducir los mitos indígenas recogidos en quechua durante los primeros años del siglo XVII por el “extirpador de idolatrías” Francisco de Ávila, apela más a la subjetividad emotiva de la oralidad quechua encontrada en el original que al dato puro o literal que pudiera proporcionar la información del texto. Arguedas confiaba más que en cualquier otra información en la fuerza íntima y emotiva anidada en la cultura indígena de esas narraciones míticas que los informantes de Ávila vertieron en primera persona. Se valió de su personal conocimiento de la cultura para entender y transmitir la imagen del Perú antiguo de aquellos mitos. De este modo, seguía ejerciendo en este texto, el oficio de traductor cultural.

Por otro lado, nosotros que vivimos en Nueva York y nos enfrentamos diariamente a una cantidad numerosa de lenguas de todo el mundo, sabemos que cada una tiene algo que aportar. ¿Quién puede saber cómo se hablará el español o el inglés dentro de treinta o cincuenta años con esta multitudinaria convivencia? ¿O, cómo será el quechua en esta hora moderna y globalizada? ¿Acaso tú mismo no escribes tus poemas en quechua, castellano e inglés? Quizás el verdadero futuro signifique vivir lo mejor de todas las lenguas y culturas como la mejor manera de oponerse a la prepotencia de la hegemonía homogenizadora.

En este proceso, creo que el quechua como toda lengua viva que lleva siglos enriqueciéndose en contacto con otras lenguas está en permanente evolución, pero en lo esencial, me parece -y tú lo sabes mejor que yo- conserva el cosmos andino de donde viene, y ese es, creo, el asunto central que se debe transmitir en toda traducción. Yo que soy un yunga, que viví casi toda mi vida en la costa del Perú, me pensaba un hombre no andino por no hablar quechua ni haber vivido en el Ande. Pero ahora, después de vivir cerca de quince años en contacto con el español en los diversos matices que se encuentran aquí, no lo creo más así. Aquí pude descubrir la enorme influencia de la lengua quechua en el español peruano, no sólo en muchos de sus vocablos sino, sobre todo, por la particular cosmogonía que comunica. Quizás debamos pensar el quechua y lo andino como una dimensión cultural que incluya todos los estratos de aquella vasta región para así evitar y cerrarle el paso a la propagación de una modernidad sin matices y contribuir con nuestra diferencia a lo mejor de la humanidad. Es por ello que creo que la traducción no debe renunciar a expresar lo íntimo y subjetivo que encierra la forma de interpretar el mundo en beneficio de la ´literalidad´. Si lo hacemos, quizás perdamos lo mejor de nuestro aporte al futuro.

Un abrazo,

Julio.

*Foto: baile de toro puqllay en Cotaruse, Fredy Roncalla

martes, 8 de junio de 2010

A LOS CORAZONES PERUANOS DE HABLA QUECHUA EN EL MUNDO / Tink'a Navarro

En el marco del Primer conversatorio virtual sobre lenguas indígenas, Hawansuyo se place en publicar una conversación y el llamado de T'inka Navarro desde la Republica Checa. Estamos presenciando una reterritorializacion del idioma acompañada, en el video, de una deconstrucción de la imagen, raza y vestimenta, pais y continente del hablante usual. Respecto a que si uno se pude expresar en todo tema en runa simi, ese es el desafío que vamos a resolver allillamanta y en minga.

Re: INVITACION A CONVERSATORIO VIRTUAL SOBRE LENGUAS INDIGENAS


Hola, gracias por la invitación. Resulta sin embargo que mi quechua no es tan bueno como para saberme expresar en todo tema, para tal me falta mucho todavía. Pero un día será. SIN EMBARGO, esto (mensaje más abajo) lo escribí y fue el punto de despegue en idear la fabricación de varios vídeos breves que en conjunto con Cambia Perú poco a poco se publican para llegar a más gente. Da resultados, hay reacciones positivas por todas partes y, sin embargo, no he logrado convencer a más gente, tanto entre quechuahablantes como entre estudiantes, para hacer más tales "clips".

Munasqayku runamasikuna,
Tink'a Navarro


Pragamanta, República Checa suyumanta (ñawpaq Checoslovaquia sutin karan) napaykunata apachimuykiku. Willaykamusaykikun kanpis, kay, Tawantinsuyumanta karu Europa llaqtankunapi, askha runa kasqaykuta, runasimi rimay yachayta munasqaykuta. Askhan yachayta munaqkuna kayku, pisillataq yachachiqkuna kanku. Chaymi, sinchi karupi tiyaqtiyku, sinchi sasa kay yachayniyku. Ichaqa, "munaspaqa atillasunchismanmi !" nispan niyku.

Ama hayk´aqpis runasimi rimay tukukuchunchu llaqtaykichispi, chaytan mañakamuykiku tukuy kallpaykuwan sunquyku ukhumanta. Wawaykikunaman yachachimuychis, runasimita sapa p’unchay rimanankupaq. Ama hayk´aqpis qunqachunkuchu. Tayta-mamankuq siminqa, tayta-mamankuq rimayninqa, qurimantapis qulqimantapis aswan allinmi. Runasimi rimayqa manan p’inqakunapaqchu. Rimayniykichisqa qhapaq kayniykichismi, wiñaymanta wiñay kama, ñawpa qhari-warmimanta pacha, Manku Qhapaqmanta, Mama Uqllumanta pacha.

Manan ima kallpapis kanchu sumaq rimayniykita qichusunaykipaq, rimayniykita wañuchinanpaq. Manan imapis saphiykichista kuchunmanchu, manan pipas sunquykichista wisq’achinmanchu, manan pipas qalluykita watanmanchu mana munaqtiykiqa. Kikillaykichismi qankuna yachayniykichista wawaykikunaman saqinaykichis, paykunapis huk p’unchaw wawankunaman saqinallankupaq.

Kay Europa llaqtakunapin, askha llaqtamasiykichis tiyanku. Chaymi huñunakusqaku CAMBIA PERÚ sutichasqa wasipi. Paykuna raykun napaykamushaykikupas kunan. Ichachus Perú llaqtaykichis usqhayllata allinman t’ikrarimunman, allin kawsanaykichispaq, ñawpa kawsayniykichis ama chinkananpaq, runasimita ama qunqanaykichispaq.

Manan sapallaykichischu kankichis. Karupi tiyaspaykupis, sunquykupiqa apakushaykikun.

KAWSACHUN PERÚ LLAQTA !
WIÑAY KAWSACHUN RUNASIMI !

T'inka Navarro
Praga


kaypi videochata hawaykuychik

mana uyabookpi qawayta atiptispaqa llutu yutubichapi qawaykuychik / si no tiene cuenta de facebook ver los viedeos en you tube



Respuestas a incógnita entrevista



Buscando un viejo artículo sobre el apu Guamán Poma en el interminable arwi arwi de la compu encontré una entrevista hecha por unos amigos. No sé si haya sido publicada. En la foto niños pescadores de Huanchaco

Respuestas a incógnita entrevista

Fredy A. Roncalla

1: La respuesta más fácil es decir que vine porque me casé con una muchacha de Boston. Pero la verdad es que en ese tiempo andaba en una crisis de creatividad e identidad terribles, que no sabía como resolver en la bohemia de Lima, jalado como estaba por los andes, la vanguardia literaria, la universidad, la simpatía con las causas populares y de izquierda, y una temporada previa por acá. Ya en 1981 los primeros indicios de la guerra civil mostraban una cultura del terror que no sabía como enfrentar personal y creativamente. Entonces, lo que empezó como un refugio conyugal y emotivo, terminó siendo una larga estadía, en donde he intentado resolver algunos de los conflictos fronterizos de entonces.
2: Siempre he sido un marginal, y felizmente esta sociedad es riquísima en formas alternativas. En Vermont compartí mucho con los hippies y cultores de new age, con chacareros motorizados y recogedores de manzana. En Ithaca con genios descarriados, alcohólicos, madrinas de jóvenes punk, viajeros espirituales, alucinados y habitantes perennes de los bares. Y en Nueva york me he integrado de lleno a la comunidad de artesanos en donde una gran diversidad de gente está unida por un terco deseo de ser independiente. Debo mucho a mis años en el Harlen negro, a los puertorriqueños, a los judíos neoyorkinos y a varios escritores nativo americanos. Mi integración, si la ha habido, ha sido a los espacios marginales de esta sociedad que, dicho sea de paso, los encuentro más fecundos y creativos.
3. Me gano la vida como artesano. Hago y diseño joyería que la vendo en el flea market, cada fin de semana. Es una joyería de un diseño minimalista, atractivo, que deja a las muchachitas contentísimas. Trabajar así es muy satisfactorio, no importa que uno esté ha merced del tiempo y no sepa si en esta temporada le irá bien o estará pateando latas. Últimamente estoy desarrollando una joyería de alto contenido sensual y también me dedico a la fotografía y el foto dibujo, que consiste en hacer trazos rápidos sobre fotos fuera de foco y convertirlas en pinturas….
4 Tras un largo periodo se silencio he podido reflexionar creativamente frente al espacio y la cultura del terror en nuestro país para así producir dos libros, uno de poesía y otro de ensayos. En cierta forma la lejanía del Perú cotidiano me ha permitido profundidad o, en todo caso, intentos de profundidad. A pesar que tengo dominio del inglés académico y coloquial, los primeros quince años de mi estadía son marcados por una reflexión exclusiva sobre el Perú, especialmente sobre el trabajo de Guamán Poma, sobre el cual tengo un guión escrito. Entonces he estado más cercano al español y al quechua. Ya últimamente, he empezado a escribir algunos artículos en inglés y varios poemas en los tres idiomas. Así creo que se refleja mi condición de andino postmoderno. De seguro, la irreverencia que he encontrado en los escritos norteamericanos se ha trasladado a mi escritura. Hay en el flea market un viejo poeta de unos setenta años que me trae un poema cada fin de semana, a veces basado en una conversación previa. La misma vida de los vendedores es poética por su independencia o por su marginalidad. Quizás estas son las voces que mas me influencian.
5Mi identidad como peruano y como andino se ha enriquecido. Soy de los que han venido aquí no a volverse mas blancos, sino mas indios.
6: Escribo sobre el Perú dentro y fuera de sus fronteras nacionales. El Perú es la materia física y espiritual de mi escritura.
7: Escribo como un peruano andino que vive aquí. Anteriormente mi escritura ha sido mas abstracta, buscaba algo así como una epistemología y una poética postcolonial de base andina, urin. Ahora, sin abandonar mucho esos caminos, he pasado a un plano mas personal y testimonial, entonces integro experiencias de ambas partes.
8: He escrito varios artículos en inglés y poesía en inglés, quechua y castellano.
9: He publicado, Canto de Pájaro o Invocación a la Palabra, en Ithaca en una edición traducida por Nadia Benavid. He publicado varios ensayos en el Perú y en periódicos de Nueva York. Un par de poemas míos aparecieron en Maestra Vida, una revista limeña de corta duración. Un poema trilingüe fue publicado en Travesía, del Kings College, Inglaterra. Y en el Perú publiqué un comentario sobre las palabras quechuas de tayta Ciprian Phuturi, en “Tanteo Puntun Chaykuna Valen”, de Chirapaq, que lamentablemente no ha sido recibido a plenitud por la crítica oficial. Y acabo de Publicar, “Escritos Mitimaes: hacia una poética andina postmoderna”, que da inicio a mi propia casa: Barro Editorial Press. Un artículo mío en inglés, dedicado al rol del quechua, el español y el inglés en mi proceso identitario, está en prensa en una edición multicultural del Teachers College.
10. Estoy muy en contacto con peruanos andinos. Sobre todo los músicos. Para mí la música andina, el huayno, es lo que me ha permitido vivir todo este tiempo. He tenido una larga conversación sobre el Perú y los andes con Alex Julca, Silvio Rendón, Myriam Yataco, Jorge Gonzales y Juan Alejandro Ramírez. En general tengo pocos contactos con escritores, pero es un privilegio compartir con Blas Puente, Wilton Martinez, Pedro Granados, Juan Ulises Zevallos, Susan Oboler, Julio Noriega, y Serafín Coronel, aunque sea esporádicamente.
11 En mi último viaje al Perú he retomado contacto con algunos escritores, Armando Arteaga, Pablo Guevara, Jorge Najar, Odi Gonzáles y los escritores cusqueños de Siete Culebras, Cesáreo Martínez e Isabel Sabogal, pero estos no pasan de encuentros esporádicos.
12) Estuve en el Perú para Jalla 99, un encuentro sobre literatura andina muy importante que, dicho sea de paso, no fue lo suficientemente cubierto por la prensa capitalina. Quedé profundamente desgarrado por la precariedad de la vida tras una larga década dictatorial. Me sorprendió la capacidad de sobrevivencia de los peruanos. Sentí un especial orgullo de presentar mi libro con Walter Ventosilla, Wari Zárate y Tarsila Rivera de Chirapaq. Fue un honor leer acompañado por Máximo Damián en el Cusco y en Lima. Pero lo que más me conmovió fue regresar a mi pueblo, Chalhuanca luego de 28 años. Lo encontré más chiquito que las muchas veces que lo había soñado, recorriendo al vuelo su geografía imaginaria. No me pude reconocer. Pero estuve feliz tomando te piteado en una cantina de la calle Coracora, hablando de política y otros chismes. Estuve muy triste al ver uno de mis primos con las zapatillas rotas y los hijos merodeando un a bolsa de fruta que les habíamos llevado como si fuera muy manjar divino. Y en la plaza de la esquina aun vendían su tanta chuta y ese olor me queda hasta ahora, pese a las alergias de la primavera, cuando no me canso de mirar la foto del arroyo de Achaq Wayqo, que es como se llamará mi próximo poema de largo aliento.
13. De los intelectuales y creadores de otros países mi mayor consideración va hacia los mexicanos. Es privilegiada la inteligencia mexicana y me encanta su habla coloquial, que está revestida de una incomparable irreverencia y gusto por el lenguaje. Debo mucho a los mexicanos, sobre todo a aquellos que tiene bien en claro el valor de su legado indígena. Pero no me considero un escritor latino, ni hispano en Estados Unidos. Soy un escritor andino en estados unidos, un mitimae de estos tiempos.
14. Leo muy poca literatura per se, por eso mismo me es refrescante saber del Prepucio Carmesí de Pedro Granados, de los poemas de Masotti, de los cuentos eróticos de la Tarma de Blas Puente y de la profundidad precoz de los relatos de Daniel Alarcón, que, de hecho, es la promesa de la narrativa ayacuchana en el espacio mitimae. Por el lado más teórico me parece que asistimos a una importante andinización e indianización del marco conceptual e identitario de varios de nosotros. Los trabajos de Juan Zevallos, Julio Noriega, Serafín Coronel, Miriam Yataco, Cristina Herencia, Wilton Martinez y el mío propio apuntan a una emergente dimensión urin de la que podríamos hablar mucho. Lo importante es señalar que esto es posible porque estamos fuera de las camisas de fuerza del canon criollo nacional del Perú y, apuntamos a su transformación radical desde fuera y dentro del espacio nacional. Las dimensiones políticas de esto alcanzan por lo menos a una crítica aguda al discurso y la práctica del racismo en el Perú.
15. Lo que más une a los escritores latinos es el idioma, las negociaciones con el inglés y la recurrencia sobre el fenómeno migratorio. Creo que se apunta a crear un canon contra hegemónico en respuesta al mainstream, pero mi información es más bien vaga.

Kearny 25 de mayo del 2000

lunes, 7 de junio de 2010

El proceso postcolonial del discurso literario en el Peru / Blas Puente Baldoceda





Blas Puente-Baldoceda,PhD.*
Northern Kentucky University


Los procesos literarios que poseen como referente las culturas indígena y negra culminan con un nuevo discurso literario en el Perú. Estos procesos son manifestaciones de dos movimientos ideológicos de gran trascendencia en la historia latinoamericana: el indigenismo y negrismo. El movimiento del indigenismo cobra vastas proyecciones a partir de la década del 20 y su predica abarca el Perú, Bolivia y Ecuador, con repercusiones en México y Guatemala. Este movimiento se propone esclarecer la realidad indígena, reivindicar sus intereses sociales y económicos y revalorizar de la cultura nativa, objetivos que se cristalizan en la creación artística y en la reflexión científica e ideológica. Por su parte, el movimiento del negrismo se inicia a fines de la década del treinta con la publicación de un poema de Aime Césaire en la revista Volonté titulado "Carta de retorno a un pais natal". Según G.R. Coulthard, este movimiento se manifiesta en las siguientes fases:

La revalorización de la cultura Africana ya que el esclavo negro no llegó en un estado de salvajismo sino que poseía un rico bagaje cultural; 2) El rechazo de la desigualdad racial y de la inadaptabilidad del Negro hacia la cultura del occidente; 3) Una protesta contra el prejuicio y la descriminación racial; 4) El reconocimiento del vinculo de las Antillas con e Africa mediante el folklore (música, canciones, danza, actitudes religiosas y prácticas como el voodoo; 5) Una revisión crítica del anhelo de asimilarse a los valores culturales de Europa occidental que son considerados secularmente como una forma superior de vida [. . .]; 6) El establecimiento de los rasgos distintivos de la actitud de los Negros hacia la vida, de la sensibilidad africana que se nota especialmente en las artes; 7) Finalmente, acentuar el hecho de que la elaboración gradual del concepto del negrismo ocurrió en las Antillas ("Parallelism" 46)

Coulthard es el primero en establecer los factores que determinan las convergencias de ambos movimientos. La infraestructura socioeconómica similar de ambos grupos étnicos indio y negro provoca una similar respuesta político-ideológica que se propone revitalizar los valores culturales autóctonos, cuestionar del prestigio de la civilización europea y rechazar del tutelaje ejercido sobre las culturas nativas. Coulthard concluye:

The two movements spring basically from colonialism and the assumption of racial and cultural superiority of the colonizers. ("Parallelisms" 31)

Leopoldo Zea, por su parte, indica que al expandirse la cultura occidental de Europa por el resto del mundo, los conquistadores y colonizadores justifican su derecho al dominio mediante una "supuesta superioridad racial y cultural": el blanco representa la esencia humana, mientras que el negro y el indio, lo subhumano. Frente a esta ignominiosa postura, surgen los movimientos de reivindicación del indio y el negro como "expresiones concretas de humanidad" que cuestionan la situación de dominio, marginalidad y dependencia. Zea señala que ambos movimientos son:

conceptos ideológicos que tienen su origen en una situación que es común a los hombres de Africa y Afroamérica por un lado y de Latinoamérica o Indoamérica por el otro: la situación de dependencia. En uno y otro caso, expresa la toma de conciencia de una situación de marginalidad y subordinación que se pretende cambiar. (17)
Aunque ambos movimientos comparten como origen una situación de dependencia, ellos divergen en cuanto al agente que los genera: mientras la concepción del negrismo nace del hombre mismo que sufre dominación y discriminación en nombre de la supuesta superioridad racial y cultural del hombre blanco, la concepción del indigenismo no nace del propio indígena: en realidad, los que enarbolan la bandera del indigenismo exigiendo el reconocimiento de la humanidad de los indios y su aceptación por la comunidad de los dominadores, no son los propios indios sino la comunidad nacional de los criollos y mestizos.
Jean Franco, por su parte, vincula ambos movimientos con el creciente nacionalismo cultural de los años veinte. El rechazo de los valores europeos indujo a los latinoamericanos a volver los ojos a lo indígena y a lo negro. De manera que ambos el indigenismo y el negrismo son movimientos que se inscriben en el "nacionalismo cultural" que florece en aquellos años en el contexto latinoamericano y que se define por la voluntad de "volver a las raíces" y revalorizar las tradiciones autóctonas y las peculiaridades nacionales.
Refiriéndose concretamente al area andina del Perú, Cornejo Polar señala que la búsquedad de una identidad cultural acude a lo índigena como fuente de creación artística y de reflexión científica e ideológica, asi como en otras zonas se acude a las raices africanas. Este crítico coincide también con los anteriores al señalar que:

Entre el indigenismo y el negrismo hay consonancias que sería menester analizar con detenimiento . (Cornejo Polar, Novela 16)

Estas consonancias o convergencias están recibiendo mayor atención crítica. Juan Duchesne, por ejemplo, crea un neologismo "negrigenismo" basado en vocablo "indigenismo" y, siguiendo los postulados de José María Arguedas, postula que ambos movimientos no sólo reafirman los valores autóctonos sino tienen una incidencia trascendental en las luchas sociales en el Perú y en otras partes de Latin America. Para este crítico, la valoración étnica debe estar en función de su aporte a las luchas de clase. En realidad, la ligazón de los movimientos del indigenismo y el negrismo con el concepto socialista de las lucha de clase se remonta a los escritos de José Carlos Mariátegui. Este ideólogo consideró que las masas indias son parte de la clase trabajadora y, en consecuencia, el indigenismo se incluye dentro del vasto movimiento socialista. Mariátegui sostiene:
El socialismo ordena y define las reivindicaciones de las masas, de la clase trabajadora. Y en el Perú las masas--la clase trabajadora--son en sus cuatro quintas partes indígenas. Nuestro socialismo no sería, pues, peruano--ni sería siquiera socialismo--si no se solidarizase, primeramente, con las reivindicaciones indígenas. (cit. en Cornejo Polar, "Indigenismo" 20)

Ahora bien, si revalorización de los valores étnicos es concomitante a la reivindicación de las masas trabajadoras es posible una unidad de síntesis dentro de la diversidad, la cual, según Duchesne, sirve como base para la creación de una literatura nacional comprometida con el avance de las luchas populares. Esta unidad de síntesis de lo étnico y lo social, es el fundamento ideológico-estético de no solo una "etnopoética" sino de una "sociopoética liberadora" de los "no dominantes", que entiende la reivindicación de la autoctonia cultural como un cuestionamiento de "los supuestos ideológicos y las relaciones económicas que segmentan las masas trabajadoras de acuerdo a jerarquias étnicas y raciales alienantes" (Duchesne, "Etnopoética 191). Ahora bien, la fusión de los factores étnico y social en el contexto peruano como resultado de la ubicación de los indios y negros en la clase trabajadora, es también puntualizada por Denys Cuche, un sociólogo francés, quien dice al respecto:

De hecho, en el Peru, la discriminación es indisolublemente un problema étnico y social [. . .] La sociedad peruana de la República hereda la estructura jerarquizada del coloniaje español. La estratificación social nos remite a su causa racial: clase dirigente blanca, clase intermedia mestiza y clase trabajadora conformada por negros e indios. En dicha sociedad, el blanco es considerado como un descendiente de los hombre libres que conquistaron estas tierras; el negro, como un descendiente de esclavos. Un individuo, pues, queda profundamente marcado por su origen racial, y los calificativos raciales implican calificativos sociales. (Cuche, 72-73)
Después de haber intentado demostrar las convergencias que existen entre los movimientos ideológicos del indigenismo y negrismo y de haber tratado ligeramente el problema de la expresión literaria, procedo a continuación a clarificar el status de las literaturas étnicas dentro del panorama de las letras peruanas. Para comenzar, asumo que dentro de la pluralidad étnica y social de la sociedad peruana los diferentes sectores socioculturales producen diferentes sistemas literarios de acuerdo a la situación y función que poseen dentro de la sociedad estratificada. En sus escritos Mariategui establece que la literatura peruana no posee un carácter orgánicamente nacional debido a sus contradicciones internas. Tomando como partida esta idea, Cornejo Polar propone el criterio de la pluralidad para definir la literatura peruana, según el cual en el Perú coexisten con independencia varias y distintas literaturas que son el producto de una realidad socioeconómica y cultural múltiple, plural y heteróclita. Esta pluralidad literaria reproduce, "en un plano específico de la superestructura, [el] carácter desmembrado de la sociedad peruana" y, asimismo, reivindica y revaloriza las literaturas marginadas que sirven como vehículo de expresión a comunidades culturales cuya legitimidad y autonomía es propugnada por los movimientos ideológico tales como el indigenismo y el negrismo. Entre los sistema literarios en el contexto peruano destacan tres: el culto, el popular y las literaturas étnicas. La literatura culta pertenece a cultura dominante; su filiación es occidental; su raiz, hispánica; y escrita de acuerdo a la norma estética europea, y se contrapone a las literaturas marginales de los grupos étnicos, a las cuales se les considera desde una perspectiva de la cultura dominante como carentes de valor artístico y de representatividad social.
Finalmente, estos sistemas literarios que responden a diferencias étnico-sociales no se manifiestan de manera aislada sino que interactuan dialécticamente dentro del proceso histórico peruano. Cornejo Polar concluye:

Aunque sea experimentada y comprendida de distinta manera por cada clase social y por cada grupo étnico, la historia es una y envuelve a unos y otros con su red de condicionamientos genéricos . . . [L]a categoría de totalidad no sólo funciona en términos de reintegración de los distintos sistemas literarios por obra de la historia que los reúne pese (o mejor: gracias) a su disparidad contradictoria: significa también una reintegración aun mayor: el proceso literario, con todo su espesor, dentro del proceso histórico-social del Perú. ("Literatura" 46-49)
Tomando como punto de partida esta pluralidad de sistemas literarios que conforman una totalidad contradictoria, postulo la la existencia de convergencias en la evolución histórica en la producción literaria en torno a los grupos etno-sociales indio y al negro. Dichas convergencias se manifiestan en un primera fase a través de literaturas que denomino indigenista y negrista; y en una segunda fase, a través de literaturas que denomino neoindigenista y de la negritud. La evolución histórica de dichos sistemas es la siguiente: a partir del dislocamiento historico del imperio Incaico, se establece una confrontación en la sociedad colonial: la cultura dominante de los españoles y la cultura dominada de los indios y negros. Durante el periodo de la Republica la sociedad criolla intenta llevar a cabo un proceso de aculturación con el objeto de asimilar o neutralizar valores culturales de dichos grupos etnosociales y uno de los mecanismos de tal proceso es la promoción del mesticismo como una manera de asimilar a los indios y negros. La producción literaria indigenista y negrista de este periodo es heterogénea, es decir, los criollos y mestizos pretenden interpretar y reivindicar el universo sociocultural indio y negro desde una perspectiva ideológica externa. A partir de los años 50 del siglo XX se produce en la sociedad peruana el advenimiento de un proceso de transculturación y la aparición de rasgos neoculturales con raigambre india y negra. Las nuevas literatura neoindigenista y de la negritud son escrita por los propios negros o sus descendientes mestizos--cholos, mulatos y sambos--que si poseen una experiencia y conciencia del universo sociocultural indio y negro desde una perspectiva ideológica interna, respectivamente. Este nuevo discurso literario de raigambre popular afroandina promueve la liberación cultural y la búsqueda de una identidad, y se opone al canon estético de la llamada literatura culta de la cultura criolla de mentalidad colonial.


* tomado de Hallazgos y extravios de un hipocrita lector

sábado, 5 de junio de 2010

NY times, diaster in the Amazon / Rob Herbert



Hasta el NY Times, que navega de periodico de prestigio y objetivo, pero que en el fondo es un semillero de medias verdades- eso si a muchas cabezas del inexistente periodismo peruano- no ha podido dejar de notar la relacion entre el derrame de las petroleras en el golfo y el desastre ecologico en la amazonia. Auqello que al pais y a los valerosos pueblos amazonicos se quiere imponer a la fuerza y con la ayuda del padre putativo del perro del hortelano, aquel que en literatura es el rotro criollo del mal y sigue, dando la pauta con disparate y medio, su iremediable camino al olvido . Aqui el articulo de Rob Herbert en el NY Times

miércoles, 2 de junio de 2010

Todos los caminos conducen a Bagua



Con un saludo a la actitud valiente de Korianka Kilcher y en repudio a la agresion, en un pais al borde de la histeria, al Aidesep y al politico e intelectual mas importante del momento, el Apu Alberto Pizango. Tomado de Servindi