viernes, 27 de abril de 2012

Palomita donde vas, Sylvia Falcon y Daniel Kirwayo

Con un saludo al homenaje al Maestro Daniel Kirwayo que se hara hoy dia en el centro Manuelcha Prado. Chaynam atipanakuy kanan kachkan.

domingo, 22 de abril de 2012

Peru Fest en NYU

Yaqalla qonqasqani kaymanta. Los residentes del area de Nueva York estan invitados a ir al Peru Fest, una inciativa de Claudia Salazar que ya esta en su segunda wata, presentando lo ultimo de la cinematografia Peruana. Alli allillamanta el NYU se esta convirtiendo en una ventana de difusion y conocimiengto del Peru. We have come a long way.

viernes, 20 de abril de 2012

V. PLANO DEL ALTIPLANO, Marithelma Costa




Marithelma Costa es profesora de Hunter College, NY, y autora, entre otros de: Enrique Laguerre: una conversación, Era el Fin del Mundo (novela), y de LAS ARMAS MOLIDAS y demolidas a través de la poesía: Un acercamiento a la obra de Juan Ramírez Ruiz y de LAS ARMAS MOLIDAS y demolidas a través de la poesía: Un acercamiento a la obra de Juan Ramírez Ruiz. Ha tenido la amabilidad de compartir la cronica poetica de su ultimo viaje al Peru. Se trata de una seccion de su proximo libro de poesia: De imago mundi, que tiene gran resonancia actual.


V. PLANO DEL ALTIPLANO


Nasca 1




En las pampas de Nasca y Paracas
críptico lienzo
enmarcado entre los Andes y el Pacífico
estos hombres
hace más de mil años trazaron
la forma exacta de las constelaciones
y los planetas



Petroglifo aéreo



Colibrí
aún saltas
vuelo congelado
de una pampa de piedra
a la otra

Picaflor
sólo tú sabes
conjurar
vientos de lluvia


Una gran bola de fuego

De Marcona a Nasca con sólo un hijo



La última mujer de la costa
predijo
que no tú
sino los hijos
de los hijos
de los hijos
de su sangre
un día despertarían
en una gran bola de fuego


Guaquero 1

Venta especial



Camisas
fajas
mantos
armas defensivas
y ofensivas
pedacitos de pan
llenos de polvo

Guaquero 2

En la casa de Danilo

Los incas
los tihuanacos y los nascas
siempre supieron
que sus camisas
sus mantos y sus huacos
se transformarían en el pan
para los marcos
los danilos y las amparos
de la última generación
después de Cristo



Guaquero 3

Manual de Arqueología


Si es antiguo
se reconoce por el tacto
a los huacos nascas
poco a poco los desgastan
las arenas de Arequipa

Si es auténtico
lo percibes en el olor
los paños rojos
jamás olvidan
la mano que los tejió


Leandro el de Chinchaypujio



Cusco roja se levanta
entre cuatro montes de oro
el sol despierta en Kenko
la luna por Sacsayhuamán
y Leandro baja arpa en ristre
por la Calle de Loreto

Otro día para recordar
las viejas canciones
piensa el ciego
se acomoda en el poyo
templa las cuerdas
y el quechua
se quiebra en su voz




Consejo de Indias



Desayuno continental en el Hotel Turista
tostadas, mantequilla, mermelada
entre el quechua del mesero salta un gringo

Antes de que termine el tercer milenio
estas expresiones autóctonas
las debemos extirpar


Deuda exterior



Los turistas en el Cusco
se levantan casi siempre
después de mediodía

La cena no se digiere en el altiplano
explica el guía

Los nativos no tienen esos problemas

Hacia las once de la noche
se toman un matecito
y a dormir



Celebración


En la Quinta Santa Eulalia
veinticinco hombres de negro beben cerveza
el más viejo se levanta
hace un brindis
porque veinticuatro hombres
almuerzan juntos
después del funeral



Tambomachay


En la Quinta Santa Eulalia
se juega a diario
a meter discos de plomo
en la boca de una rana

La afición llegó de Vascongadas
aclara el mozo

Y la cerveza Cusco que nos une es la más pura
quién osa decir lo contrario
si el agua llega directamente
de Tambomachay


Epílogo


Casi son las ocho
y Leandro vuelve tranquilo
de cantar frente a la piedra de los doce ángulos

Cruza en un ápice la plaza
se pregunta
cuántos soles nuevecitos
habrán cosechado
huaynos y arpa hoy



Cinco lecciones andinas


Lección primera
Plaza de Armas



Cuando vayas por Suramérica
verás
que en las ciudades
el centro siempre coincide
con la antigua Plaza de las Armas

Todo poblado que se precia tiene una
aunque se dice
que terminó ya al Conquista
todavía no se llaman
Plaza Mayor



Lección segunda
De excursión por Cajamarca


A la derecha
admiren
el cuarto repleto de oro y plata
con el que el jefe del Incario
esperaba despedir
a aquellos recién llegados

Imagínense el momento
Atahualpa cumple el trato
y con la boca abierta observa
cómo el gran Inquisidor
lo parte en dos
sin pestañear



Lección tercera
Del Renacimiento



En la península
aprendieron la lección
de Maquiavelo

En América
la de Suero de Quiñones
Cautivo, dice al paje:
-Vuesa merced,
ajustadme las calzas
que se tuercen.
El joven presto se agacha.

Según se cuenta,
bastó un golpe de tizona
para arrancarle
al incauto
la cabeza.

Recuerda, Inti,
el Renacimiento no fue sólo una lista
de nombres italianos monalisas

Lección cuarta
En el norte del Cusco


Inti
tienes que recordar
que allá por mil quinientos
comenzó para nosotros
la Edad Moderna

Entró radiante por Sacsayhuamán
y desde la Cuesta de la Amargura
arrasó feliz
con la capital



Última lección
Cusco 1986



El sismo de marzo
fue especialmente virulento
en treinta segundos se llevó
la bóveda central de los Jesuitas
las naves laterales de Santo Domingo
el púlpito de San Blas
y uno de los traverseros de Santa Clara



Al menos, Inti,
a veces se establece
la justicia poética.

miércoles, 18 de abril de 2012

Chicha (Libre) rides again, Carolina Amoruso




Chicha (Libre) rides again

By Carolina Amoruso


If the vintage chicha of Juaneco, los Destellos, et al., makes me
smile, and Sonido Amazonica, by johnny-come-latelys Chicha Libre,
gets me chuckling, then Canibalismo (Barbès Records), Libre’s latest
offering, brings me to carcajadas.

Chicha Libre is on a mission to spearhead a revival of Peru’s first
homegrown pop genre and to take and keep it on the road. Libre
is, in fact, a gaggle of guys with elected affinities--i.e., an embrace
of chicha (the music) and old hat/new-fangled electronica—though
not one of them is Peruvian. The lineup comprises a venezolano,
a mexicano, two franceses and 2 norte americanos. They came
together at Barbès, a Brooklyn world music club, and pledged to
make happy, wacky, rootsy music in a high-tech, low-tech way.

The brew that Peruvian folk came to love as chicha in the late ‘60s
and onward imported much of its sound: from Colombia’s cumbia;
from Afro-Cuba’s primal and percussive rhythms; from Dick Dale’s,
the Ventures’, Santo and Johnny’s and others’ surfing guitar sounds,
and from the outposts of UK and US rock ‘n roll. Chicha Libre’s jump-
off point was cumbia amazonica, cumbia psicodelica --or however
chicha in its trippy boom years of the late ‘70s and ‘80s was tagged-
- and Sonido Amazonico (2008) was a fine facsimile of the real thing,
if a little timid. Now, with Canibalismo, Libre is riffing on their own
riff. The sound is more maturely sculpted and the further departures
from script they’ve run with, especially in genre, have not jeopardized
their currency in a chicha revival, but promise to win them creds in a
broader world music setting, too.

With cumbia still bedrocking most of the tunes, Canibalismo fuses the
farflung elements of tripped out electronics, sinuous Middle Eastern
minor key measures, hip-propelling backup Congolese guitars, even
stolen moments from 70’s West African “rumba” bands, into a picnic
of sound.

Muchachita del oriente greets us with a fanfare on the drum kit; this
opens into a perky clave the provenance of which can only be el

oriente de Cuba; we take a break with a brief electronic whoosh,
and the curtain pulls back for the takeover by the twanging, rubbery
surfer guitar. “Muchachita del oriente…siempre sonriente, tu vienes a
bailar.” But, why not? In fact, Canabalismo in its entirety is eminently
bailable.

Depresión Tropical has lots going on, all of it fun. The mysterious
melodies of the Kasbah intrude under more wave-riding guitars,
adding some power chords for extreme punctuation. Especially
fetching are the clever changes in dynamic, allowing the bands’
primary sensibilities to compete: electronic (helped by the retro
sound of the Farfisa organ), woozy guitar, the Kasbah, and Latinate
percussion.

La Danza de Don Lucho is a hip revisiting of the cumbia peruana,
but it doesn’t linger here; Libre’s itchy feet migrate to the lands of
salsa, paying more homage to French West Africa’s love affair with
Fania than to the boricua All-Stars themselves. This is great stuff and
eminently tongue-in-cheek.

For serious music fans, we have the Ride of the Valkyries. Well,
almost. Poor Richard Wagner, he must be turning his Teutonic self
over in the grave as this once proud operatic trademark descends
into cumbia, electronic parodies and unabashed kitch. The
whistle, wah wah, and up-scale/down-scale runs by the organs, the
crescendoing drums, and clipity clop of the cumbia clave make an
amusement park ride of an erstwhile hypercharged call to battle.

Roll over, P.D.Q. Bach, Chicha Libre has come to town.

Canibalismo will be released on 08, May in the US. Latin American
dates vary.

Chances are, Chicha Libre will be coming to a theater near you

lunes, 16 de abril de 2012

ESE ANIMAL LLAMADO PERU , Alejandro Carnero

ESE ANIMAL LLAMADO PERU

Por Alejandro Carnero

La discriminación y racismo en el Perú no son temas que hayan sido poco analizados, se ha escrito bastante y agudamente, sin embargo el impacto de este cuerpo de reflexiones en el espacio público y simbólico es mínimo, como una hormiga empujando una roca. El tema salta a los medios periódicamente, por el hijo de Miki Gonzales hace poco y antes a raíz del incidente en que un artesano cuzqueño, vestido con ropa de su cultura, quechua, un indio vestido de indio, fue expulsado de los cines de centro comercial Larcomar y maltratado por sus empleados tras ir al baño. Como venía con amigos limeños, blancos, se armó un escándalo que ha terminado con la municipalidad de Miraflores multando a UVK cines y clausurando el local por 7 días siguiendo la Ordenanza 294-MM.

La sanción fue importante, marca un precedente frente a situaciones que resumen nuestro espinoso problema de identidad y suceden en mil variantes a cada minuto por todo el Perú. Me tomé el trabajo de analizar 336 comentarios de lectores a la noticia presentada por el diario “El Comercio”. 83% condenaban el hecho, 17% lo apoyaban con acotaciones racistas o negacionistas. Como que no había pruebas, o culpaban al muchacho de acomplejado, de armar un circo, de provocar con esa ropa, de que los indios son sucios, vienen a Lima y no respetan, otros pedían a los lectores que condenan que lo inviten a su casa, a ver si se atreven. El lector Gino Huapaya escribió: “Me parece mal que esté pasando en este tiempo actos como esto, pero con toda sinceridad yo no sabría qué hacer si hay un visitante así y se sienta a mi lado en un lugar cerrado, no lo hago por racismo si no que mi nariz no lo soportaría, caballero a mudarme. Pero desapruebo totalmente esto.”

No sé si concluir que un 83% de voces condenatorias es grato o si debió ser más alto en una sociedad civilizada frente a una segregación tan contundente. Entre los lectores que desaprueban el hecho un poco menos de la mitad parece circunscribirlo a situaciones aisladas que suceden en ciertos espacios elitistas y el resto lo liga con un patrón constante en las relaciones interpersonales en el país. Claro, en estos temas en el Perú hay mucho de boca para afuera al hablar en público.

Volveremos a este incidente para desarrollar nuestra reflexión sobre la discriminación en el Perú, pero antes acerquémonos por otro lado. Hace poco terminaron cuatro jornadas de clasificación al mundial Brasil 2014. Es interesante analizar las imágenes de la peruanidad transmitidas por las publicidades pre y en medio de los partidos pues es el tiempo en que la peruanidad está hinchada como un globo aerostático y más que ¡esta vez sí calificamos!, como venimos diciendo hace treinta años.

Aparte de las propagandas estándar, un tercio de ellas digamos, en que individuos racialmente entre alemanes y holandeses henchidos de peruanidad consumen cerveza u otros productos (como cuadros aspiracionales justifican los publicistas esta contradicción con la realidad), en estas eliminatorias ha habido propagandas que incluyen selectivamente personajes mestizos, indios o afros. Ahora bien la mayoría cae en la trampa de ponerlos en situaciones estereotipadas, “el minero”, “el guachimán”, o en estampas con llamas y naturaleza propias de un catálogo para turistas. En cualquier caso domina la gente “bonita”, blanca desde luego, divirtiéndose a su manera: son el punch line y el espíritu de estas propagandas. Una que llama la atención es la de supermercados Wong, 64 palabras para el Perú. En esta, de formato muy simple, manos ponen palabras recortadas en una tabla con un mensaje que en suma dice que los peruanos todo lo hemos podido, todo lo podemos, todo lo podremos y entonces calificaremos al mundial. Ahora bien, todas las manos que ponen las palabras son manos blancas. Si solo van a mostrarse manos en un comercial deben ser elegantes y pulcras, pero más allá de eso, la mano es de alguna forma el símbolo de la humanidad, su versatilidad e “inteligencia” es lo que nos separa de los animales; tenga el lector esto en mente para las reflexiones que haremos después.

Volviendo al incidente de los cines UVK Larcomar, sin duda uno de los malls más chics y espectaculares de América Latina, no es algo que sorprenda a nadie que conozca este tipo de locales en Miraflores u otras zonas de alto poder adquisitivo y predominancia racial blanca. Con gente de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos íbamos hace unos años a discotecas y bares de Larcomar a hacer un test. Una chica italiana y yo pedíamos entrar y no había ningún problema. Inmediatamente después venía una pareja chola, de color de piel no blanco y pedía entrar: les decían que era una fiesta privada, lamentablemente. Los vigilantes regularmente encaminan a la salida a gente con vestimenta india con argumentos estrafalarios: hay un video en youtube en que a una familia aimara le dicen “que los bebes quieren jugar afuera” (los propios de la familia, a los que aparentemente el guardia puede leerles la mente), y los encaminan a la salida de Larcomar. A mi esposa, que es una asháninca que usa solo kushma, la ropa de su cultura, una vez en Larcomar se le acercó un vigilante a decirle con ceño que si buscaba el baño y que los baños estaban afuera. ¿What? ¿Por qué buscaría el baño y por qué los baños estarían afuera? Desde luego se piensa que el indio se intimidará ante la voz firme de la autoridad y abandonará el lugar, dejándolo bonito. Llevo 8 años con Marishöri y me he acostumbrado a que en lugares como estos apenas está suelta la vigilancia se le acerca intimidante cuando no agresiva. Cuando aparezco siempre hay un fugaz gesto en ellos de gran temor y servilismo como diciendo: “oh… me equivoqué… esta india venía con el señor… por favor no me cachetee con la mirada”. Muy ocasionalmente parecen hacer la reflexión de que un amor multirracial y multicultural es posible. Generalmente parecen pensar algo como: “bueno, si al señor le gusta tomar su whisky en plato… está en su derecho. Sigamos.”

Esta inercia mental, la de seguir el pensamiento dominante es El problema, no solo del racismo en el Perú sino de todas las taras y prejuicios humanos. Todos los humanos quieren ser especiales. Una minoría entiende que esto significa precisamente buscar adentro suyo qué le satisface, qué lo singulariza, qué lo hace él mismo y lo realiza, así sea algo muy común. La mayoría entiende que se trata de saber cuál es el modelo dominante y de mayor prestigio en una sociedad y acercarse a él lo más posible: eso los hace especiales. Este último impulso (paradójico si se lo ve bien) está en el centro de las dinámicas de exclusión humanas.

Ahora bien en el Perú se sabe bien qué NO es especial: Todo lo que esté manchado, de afro, amazónico y especialmente andino, es feo y de menor calidad a lo europeo (sean pieles o fenómenos) y su prolongación criolla. ¿Ahora bien, hasta qué nivel llega esa mancha?

Inquirido sobre el incidente el administrador de UVK Multicines de Larcomar, Alejandro Figueroa, declaró que lo que pasa es que el artesano Ricardo Apaza: “no sabía ni hablar”. A primera vista parece el típico desplazamiento del racismo y el desprecio étnico hacia una cuestión de educación. Desde niño he escuchado a mi parentela y allegados blancos cuando se les cuestiona algún comentario racista decir “es que es la ignorancia” con tono compungido de quien justifica por qué compra una refrigeradora extranjera y no peruana: lamentablemente son mejores. Pero hay mucho más en este comentario del administrador de los cines UVK. Para empezar es una patraña: si uno ve los videos de las declaraciones del joven Apaza habla bien español y se expresa de forma articulada. El comentario está destinado a anular. Saber hablar es lo propio de humanos, lo que nos separa de los animales. Si como dice el administrador “estos provincianos que vienen a Lima […] no saben ni hablar” es que son un poco animales, la mancha llega hasta ese nivel.

La prueba de que no exagero es, claro, “La paisana Jacinta”, programa cómico de Jorge Benavides, JB, que lleva años con la mejor sintonía en horario estelar, en uno de los canales más importantes de la televisión peruana, Frecuencia Latina. Los programas cómicos son un vehículo notable para analizar la psicología consciente e inconsciente de un pueblo. Jacinta, una mujer andina vestida dentro de su cultura quechua viene a Lima a buscar trabajo de lo que sea, “limpiando lunas, vendiendo frunas” dice la canción introductoria. Una historia común en nuestra capital. El formato es clásico de un programa cómico, enredos y quiproquos que se dan mientras Jacinta busca trabajo, lo encuentra y en una palabra, la caga sin parar. ¿Cómo es Jacinta físicamente?: desdentada, fea, desaliñada, con porte chorreado y mirada estúpida. Pero es al intentar trabajar cuando muestra su ser interior. Se ve entonces que es irremediablemente bestia: habla de manera gutural, no entiende nada, no sabe nada, no aprende nada, por momentos se pone muy violenta y golpea a la gente y siempre hace un desastre del trabajo que le tocó. Esto se repite en cada episodio. Siempre hay un personaje que la ayuda y entonces ella quiere retribuirle abrazándolo pero este aunque nice busca alejarse con gestos de que apesta. El “jefe” de turno le quiere dar oportunidades y soporta sus barbaridades pero termina concluyendo que es imposible, que no hay manera “Ay paisana, ay paisana… no se puede”. Y es una conclusión para todo el Perú: los indios no pueden ser útiles, no pueden mezclarse con la civilización, sus capacidades no les dan. Ahora bien, ¿la civilización es lo propiamente humano, no? Son entonces animales.

Si recordamos, el debate y dilema de si los indios eran animales, o con los términos de la época: ¿si tenían alma?, estuvo encendido en los comienzos de la colonia español., Como se sabe, el Padre Bartolomé de las Casas logró convencer a la corona de que eran humanos. (En cuanto a la profundidad humana del cura de las Casas, Borges tiene en Historia universal de la Infamia una frase que ahorra cualquier comentario: “En 1517 el padre Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros, que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas.”)

Ahora bien parece que en muchas mentes peruanas no ha cesado de estar presente, y que una parte tendería a responder que no son humanos. Si no cómo se explicaría que un programa como La Paisana Jacinta - simplemente inconcebible en cualquier país que se respete- tenga tanto éxito y casi diez años. Aunque activistas de derechos humanos han logrado sacarlo temporalmente ha vuelto siempre triunfal en nombre de la libertad de expresión. En los Estados Unidos provocaría revueltas populares que se transmitiera una visión así del afroamericano o también si fuera el caso de alguna de las etnias minoritarias en Europa. Pero aquí Jacinta no es la minoría sino la mayoría, y uno se pregunta qué tan enfermo puede estar el peruano para reírse de su animalidad siendo que prácticamente todos tenemos una Jacinta como madre, abuela, bisabuela o varios componentes del árbol genealógico. (Como es sabido, para el lado afro Benavides tiene al personaje del “negro Mama” que muestra todos los elementos animales de Jacinta solo que en su caso es físicamente lo más parecido a un gorila y tiene tendencia a robar, un prejuicio clásico en el Perú contra sus afros).

Aunque el fondo ideológico sea execrable JB es un buen actor. Así, uno de los “atractivos” de Jacinta es como es ridiculizado el tono quejoso suplicante con que el andino humilde habla a quien considera un superior en la vida. En su libro Los Ríos Profundos, José María Arguedas cuenta de un pongo, un empleado de casa, de que lo recibe a él y su padre en el Cuzco. Cuenta: “Tenía un poncho raído, muy corto. Se inclinó y pidió licencia para irse. Se inclinó como un gusano que pidiera ser aplastado.”

Desde luego se trata de una estrategia de supervivencia ante la violencia extrema del conquistador español, y sus sucedáneos peruanos, pero que no es tan común en el indio amazónico. No desde luego por mayor valentía sino que los españoles allá llegaron bastante más tarde, dispersos y la geografía de la selva mitigó mucho su capacidad demoledora. Especialmente, tuvo éxito la revuelta de Juan Santos Atahualpa que expulsó a los españoles por más de cien años y retardó hasta la Republica peruana la “conquista” de la selva.

Stefano Varese en la Sal de los Cerros cita tal cual un manuscrito de un franciscano evangelizador que muestra la actitud del asháninca frente a la penetración occidental en épocas de la Colonia española: “El 30 de agosto de 1686 la expedición franciscana a San Miguel del padre Manuel de Biedma se encuentra bajando el Rio Tambo. Acompañan a los españoles algunas canoas cunibo. De pronto, desde una ensenada, aparecen dos indios, uno mochovo y el otro asháninca. Los misioneros se acercan a ellos y les ofrecen agujas y campanitas, pero estos rechazan los regalos y frente a las insinuaciones doctrinales de Biedma, el asháninca contesta “con pertinencia herética diciendo que nosotros adorábamos un palo (la cruz) y que su Dios les daba chacras y de comer; y vuelto hacia los conibos les decía que mirasen que los llevábamos engañados para hacerles esclavos…”

Esta actitud tiene que haber encontrado Juan Santos Atahualpa cuando fue del Cuzco a la amazonia para organizar la revuelta. Pero asimismo es la que encontró Alan García en el 2009 en Bagua. Evidentemente el poder central no esperaba una defensa de su territorio por parte de los indios amazónicos, pensaron que se dispersarían apenas oyeran los primeros helicópteros y balazos al aire. Pero no se movieron ni con los balazos al cuerpo y además contraatacaron y al parecer terminaron matando un número igual de policías que sus propias bajas. Se mataron como se matan los humanos cuando la confrontación llega a ese nivel. Y Alan García fue entonces tan explícito como la Paisana Jacinta en cuanto al inconsciente que rige al Perú, a buena parte de él. Abiertamente llamó a los indígenas “ciudadanos de segunda clase”, “barbaros”, “primitivos”. Este último calificativo no engaña a nadie, hace alusión a razas de homínidos pre-civilización, es decir, de nuevo, los indios son animales. Tendrían que haberse doblegado y dejarse guiar como ovejas. Si este atroz incidente dejó boquiabierto y echando espuma de irritación al gobierno y cientos de funcionarios y voceros mediáticos e institucionales, es porque se mataron de igual a igual, como humanos, balazos en la cabeza contra lanzas en los cuellos.

De aquí a décadas, quizás siglos, el Perú mirará la ceguera de estas generaciones frente a la identidad peruana, la intensidad de su propio auto-desprecio, con la perplejidad e incomprensión con que se mira a los alemanes que “sin querer queriendo” como diría el Chavo, convivieron, permitieron el Holocausto que desarrollaban los nazis ante sus ojos. Hacemos la comparación, claro, en cuanto a la inercia pasiva y cobarde ante un error flagrante, no a las masacres. Aunque pensándolo bien, también. Múltiples holocaustos indígenas han sucedido en los siglos pasados, y el último hace poco más de diez años. La Comisión de la Verdad ha determinado que el 75% de los asesinatos de la guerra civil de 1980-2000 tenía como lengua materna una indígena, que la actuación de Sendero Luminoso frente a los ashánincas puede tipificarse como genocidio, que si se calcula los asesinados ashánincas en proporción a su población y la peruana hubieran sido dos millones los muertos.

Con las presiones por el caos ecológico que puede avecinarse, con un sistema económico internacional claramente no manejado e irracional, no es descabellado imaginar que pueden explotar tiempos duros en el mediano y largo plazo. Y una sociedad tan descuajeringada y enferma en su alma como la peruana siempre será peligrosa para sí misma.



Alejandro Carnero es autor de los libros “La Luna llena de días” y “Tanta gente extinta, tanta tinta tonta”.

lunes, 9 de abril de 2012

EL EVANGELIO SEGÚN LANDEO, Willy Gómez Migliaro



El qollana Pablo Landeo presentando la Riwista Atuqpa Chupan. Qamlla alinlla wayki, mayqen simpi qillqasaqaykipas kusam kachkan.


EL EVANGELIO SEGÚN LANDEO, Willy Gómez Migliaro

Leo el primer libro del poeta huancavelicano Pablo Landeo, Los hijos de Babel, y un
panorama se me abre inmediatamente (quizás por sus imágenes oscuras sobre la condición del hombre moderno en las ciudades o tal vez por el tono duro que re-suena en el altiplano de su lenguaje) y he pensado en el Perú, específicamente en la ciudad de Lima, y de cómo sus migraciones y sus desiertos urbanos la re-definieron desde su primera oleada en los años 40, hasta la última en los 80s, con el desplazamiento de la guerra declarada por Sendero Luminoso al Estado peruano. Los velos oscuros de la ciudad en esta obra de P.L pronto se corren hacia una verdadera desnudez, y una fundación, una mancha de las emociones re-sentidas de un estado cholo, da paso a los desplazamientos de los nuevos sujetos actuantes.

Lima es hoy (y esto se percibe en Los hijos de Babel) el hervidero de todas las sangres. Colorida bajo un cielo gris define su nueva belleza en lo que antes eran desiertos, y aunque también el abandono la acompañe, no ha dejado de lado su gran tara: el racismo.

Los hijos de Babel son los sujetos de una ciudad que han de-lineado su lenguaje desde la orfandad y se han reinventado para conducir sus despojos y pulirlos como primera piedra de fundación de un solo pueblo. Y ya lo decía el preciado Yahveh de ese libro hermoso de aventuras que es la Biblia: “He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros». Así, Yahveh los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie. Pablo Landeo ha construido, entonces, desde su insólito evangelio, la gran ciudad de los hijos desplazados por el horror y la indiferencia, todos con el lenguaje de la vida hacia su propia individualidad para formar, después del caos, el
éxodo gravitante en que se convertirán los desposeídos del Perú.

Los hijos de babel anuncian la marcha, la huida hacia un lugar desde la muerte de sus
padres al sueño de otros mares, quizás el territorio profano en que se han de convertir los nuevos desiertos periféricos de la ciudad, y he ahí el juego y el peligro de un sujeto actuante que avizora el porvenir y no es sino publicidad de la muerte, he ahí el nuevo Adán bienaventurado levantando la noche inmemorial de sus desiertos; la elegía del río hablador de los nuevos migrantes que añoran un verdadero canto rodado; he ahí finalmente la ciudad y los nuevos sujetos actuantes formándose de soledad y sin ninguna esperanza que la de su propia re-invención desde el presente porque ya todo se ha perdido.

Hacia la tercera parte del libro, El almuerzo desnudo, “un panorama de idiotas desnudos se extiende hacia el horizonte”, sentencia una cita de William Burrougs, aquí el cántico de un apocalipsis extiende sus construcciones a través de imágenes y símbolos que no son sino las lenguas de los extraños que parten a la confusión, pero sin embargo ya se han asentado con sus adefesios en la “tierra prometida” donde la predicación de los seres actuantes es ese lenguaje que inició la destrucción hacia la construcción.

En Los hijos de babel el prestigio del lenguaje es una exquisitez que acompasa con una música selecta. Son sentidas las influencias de la poesía anglosajona, pero sobretodo, la poesía de José María Arguedas. Pablo Landeo ha construido un épica de los migrantes y ha dejado abierta la imagen del éxodo para cuando tengamos, de nuevo que partir, confusos en nuestra lengua.

Centro de Lima, marzo de 2012.

miércoles, 4 de abril de 2012

Caminan los Apus: escritura andina en migración, Julio Noriega Bernuy, por Illa Wayra Trancón Pérez



Si qayna wata el wayki Julio Noriega Bermuy nos diera una vision historica de la escritura y poesia quechua en su seminal libro "La escritura quechua en el Peru", ahora en la misma Pakarina Ediciones - que esperamos que sea la gran editorial que los estudios literios andinos esperan y merecen- acaba de publicar "Caminan los Apus: escritura andina en migración", ocho estudios donde Julio aborda lo ultimo de la escritura trasandina virtual y actual, avanzando con ello a la comprension y conceptualizacion de las nuevas fronteras del acrchipielago creativo quechua. Hemos tenido el honor y la satisfaccion de trabajar cercanamente con Julio en las ultimas watas y recomendamos la lectura y distribucion de Caminan los Apus en todos los andes globales. La presente resena ha sido hecha por Illa Wayra Trancon Perez y publkicada en el blog de Pakarina Ediciones.


Los ocho estudios que integran Caminan los Apus: escritura andina en migración suponen una de las reflexiones más lúcidas y creativas en el panorama actual de los estudios literarios andinos. Lejos de los caminos más trillados de la crítica del momento, pero sin desconocerla ni olvidarla, el profesor y estudioso Julio E. Noriega Bernuy, atento a los cambios producidos en la percepción de la migración andina y al impacto de la incorporación de las nuevas tecnologías en la concepción y difusión del texto migrante, anticipa de manera brillante la irrupción del tecnotexto y del texto transandino producido por un sujeto transandino multilingüe y cuyo locus de enunciación es múltiple y cambiante, y la de la poesía novoandina como nuevo género literario del migrante andino. Resulta especialmente atractiva la capacidad del autor para iluminar los ángulos más desapercibidos e ignorados pero decisivos para la comprensión de cómo y por qué rutas discurren los testimonios y los mitos de la migración, como lo demuestra en el estudio sobre el cantar de Isidro Condori, en el insólito y audaz dedicado a los retratos de Mariátegui en el mundo andino, o en el análisis de la presencia de los mitos andinos en los trabajos del etnopsiquiatra Fernando Pagés y en los “Diarios” de José María Arguedas. En definitiva, Caminan los Apus: escritura andina en migración, fruto de un conocimiento profundo y directo de la migración y de la literatura andina y quechua, seduce al lector por la originalidad de los planteamientos, la apertura a nuevos enfoques conceptuales y la solidez de un discurso sugerente, fluido y ameno.

Illa Wayra Trancón Pérez
Instituto de Estudios Interandinos.

Julio E. Noriega Bernuy (Acochaca, Perú, 1956) es especialista en literatura quechua, peruana y latinoamericana. Se graduó de Bachiller y de Licenciado en el Programa Académico de Literaturas Hispánicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Obtuvo la Maestría y el Doctorado en la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos. Ha ejercido la docencia universitaria en el Perú y en distintas universidades norteamericanas, tales como Indiana, Notre Dame, Wisconsin, Denison y Knox College, donde actualmente trabaja. Entre otros libros y artículos de su especialidad, ha publicado la antología Poesía quechua escrita en el Perú (1993) y el reciente ensayo Escritura quechua en el Perú (2011), originalmente publicado por la Universidad de Miami, con el título de Buscando una tradición poética quechua en el Perú (1995), galardonado, en 1994, con el premio Letras de Oro al mejor ensayo estadounidense escrito en lengua castellana. El último de sus trabajos, “José María Arguedas y el indigenismo migrante”, se encuentra en preparación.