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Mostrando las entradas etiquetadas como Calle grande grand street

Cuadernos de bitácora (Calle Grande y otros escritos). Fredy Amilcar Roncalla Fernández

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 Acompanando una interesante conversación son Pedro Granados sobre la Parada, la saturación, y la continuidad entre Chavin y Picasso, republicvamos un viejo texto sobre el flea market y un viejo cuaderno de bitácora de Ramon Rivero Falconi, que ha seguido un curso que será contado próximamente. Cuadernos de  bitácora         Persistente la soledad de las medias. Tarde o temprano una emprende camino dejando a la otra sin par, con el boquete abierto, llamándola para siempre. No responden y se meten en rincones de donde salen cuando les da su puta gana mientras uno las compra por docenas para salir del apuro. ¿Alguna vez habría pensado aquel viejo cartero francés resolver este misterio con un libro titulado “Poética de las medias perdidas”? Porque también a ciertos libros se les ocurre la misma finta. Se esconden y nos miran de medio lado matándose de risa, ayudando en la tarea de no leerlos. ¿Y dónde estará la novela de la Wendy, que contaba los traqueteos de...

Telar 31: Porque el viento te llevó lejos /Kay wayra apamushka kaptin. Escritura trasandina en migración

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 Gracias a Betina Campusano y Julio Noriega , el texto completo de Calle Grande, escrito en torno a los flea markets the Nueva York ha sido publicado en la R evista Telar 31, perteneciente  al Instituto Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos IIELA , de Argentina.  Un honor ser parte de esta reflexion acerca de la migración y escritura. Inicio   /   Archivos   / Núm. 31 (2023): Porque el viento te llevó lejos /Kay wayra apamushka kaptin. Escritura trasandina en migración Segundo semestre 2023 (julio-diciembre) Coordinadores del volumen Julio Noriega Bernuy (Knox College) Betina Sandra Campuzano (Universidad Nacional de Salta) Coordinadores del Dossier Lucía Caminada (Universidad Nacional del Nordeste Instituto de Letras) Bruno Ragazzi (Universidad Nacional del Nordeste)   Publicado:  2023-12-31 Portada Portada  PDF Prólogo “Porque el viento te llevó lejos /Kay wayra apamushka”. Escritura trasandina en migración Betina Sandra Campuzano...

El sueño. Fredy Roncalla

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      Solía soñar el pueblo.   Mucho antes era llegar volando  y ver todo verde. A veces uso cuantos edificio muy nuevos y también un chalet a todo dar en la estancia.   Ya casi nunca los túneles. O los cerros escarpados a los que uno subía con facilidad, pero tenía que bajar arañando el abismo para llegar a la superficie menos rápido que el agua de las cascadas. Había un camino que bajaba a la cuidad por filudas pendientes y daba a una barriada de casas incrustadas una entre otra donde alguna vez amé una muchacha, pero al regresar a buscarla nuca supe que línea de micro tomar para recoger los pasos del corazón.   Y cuando caminaba río arriba, manadas de toros enjalmados  precedían intensas fiestas de waqrapukus, arpas, violines, y mantas coloridas, hasta que al llegar a la ciudad casi de noche la veía llena de edificios, hoteles de cinco estrellas, bares a todo dar, y calles en donde uno que  tenia  que buscar harto ...

Aun queda una canto de alambre (Calle grande / Grand street 7). Fedy Roncalla

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  Aun queda un canto de alambre   Aun queda un canto de alambre plateado para conservar como grato recuerdo. Lo trajo Isa, un rayado de Irak antes de la mentirosa guerra, cantante, adicto a los caballos, de mano sorprendente en la joyería free form, todo wiswi, que un día, para el colmo ronco, se apareció en el Tower Records con varios de rollos de alambre 20 y 18. Voy con ellos varios lustros, y no porque al Isa se le ocurría llamar a la hora del wallpa waqay a preguntar si uno quería más, que su primo lo plateaba en Miami, que eran los últimos puchos, que le podía copiar los diseños, y había perdido en las carreras tanto como en una antigua discoteca suya. Éramos, como el viejo “you know what I mean”, el “too much free” y los post hippies peruanos, parte de una dispersa secta de dobladores de alambres, que incluso llegaba a manos mexicanas, hindúes y sweat shops chinos y coreanos. Pero salvo el Perú y México, raro que pueblos de alta tradición manual terminaban con aretillos...

V Ya dejaron de aullar los perros

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Ya dejaron de aullar los perros Fredy Roncalla (diario de musica) Ya dejaron de aullar los perros del costado y se oyen claros los sonidos de la calle: carros y carrandangas, un niño que pasa, alguien tocando la puerta del vecino, un par de cuculíes. Una mosca poco literaria remplaza los avioncitos nocturnos de los zancudos. Y la radio. Estridente e incomprensible, floreciendo en el horror vacui. Hora del desayuno. Salvo el café, que por más selvático y pasado por media de señora jamás llegara a las alturas del Bustelo, el desayuno, su abundancia, es una de las razones por las que mi madre hace tiempo ascendió al rango de matriarca: reina de su nido, alimentado y protegiendo pollos de todas las edades. Mesa de quesos de Canta, Junín, Mala, Tarma y Puno. Charqui de Shorey, tierra de perros hambrientos, más arriba de Santiago de Chuco, de junco y capulí, donde la tía sube de cuando en cuando a matar sus carneros.Tamales de mi hermana, envoltura de panca con ají colorado y aceitun...

Persistente la soledad de las medias / Calle Grande Grand Street 8

Por Fredy Roncalla Persistente la soledad de las medias. Tarde o temprano una emprende camino dejando a la otra sin par, con el boquete abierto, llamándola para siempre. No responden y se meten en rincones de donde salen cuando les da su puta gana mientras uno las compra por docenas para salir del apuro. Alguna vez habría pensado aquel viejo cartero francés resolver este misterio con un libro titulado “Poética de las medias perdidas”? Porque también a ciertos libros se les ocurre la misma finta. Se esconden y nos miran de medio lado matándose de risa, ayudando en la tarea de no leerlos. Y dónde estará la novela de la Wendy, que contaba los traqueteos de la secretaria de una poeta famosa en su afán de mejorar estilo y fama mediante banquetes y recursos prosaicos? Humor cáustico y refinado del Lower East Side, mismo Village Voice y vitrina on the edge del Saint Marks Boookstore. Raros marcianos, abriendo horizontes con una frialdad del carajo. Y con sex appeal. Pero la W. llegó ...

Aun queda un canto de alambre / calle grande 7

Por Fredy Roncalla Aun queda un canto de alambre plateado para conservar como grato recuerdo. Lo trajo Isa, un rayado de Irak antes de la mentirosa guerra, cantante, adicto a los caballos, de mano sorprendente en la joyería free form, todo wiswi, que un día, para el colmo ronco, se apareció en el Tower Records con varios de rollos de alambre 20 y 18. Voy con ellos varios lustros, y no porque al Isa se le ocurría llamar a la hora del wallpa waqay a preguntar si uno quería más, que su primo lo plateaba en Miami, que eran los últimos puchos, que le podía copiar los diseños, y había perdido en las carreras tanto como en una antigua discoteca suya. Éramos, como el viejo “you know what I mean”, el “too much free” y los post hippies peruanos, parte de una dispersa secta de dobladores de alambres, que incluso llegaba a manos mexicanas, hindúes y sweat shops chinos y coreanos. Pero salvo el Perú y México, raro que pueblos de alta tradición manual terminaban con aretillos y collares sin vida a...

Te recuerdo Amanda (Calle Grande/ Grand Street 6 ) Fredy Roncalla

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Foto y texto por Fredy Roncalla Te recuerdo Amanda. La primera vino del sur. Cinco minutos. Eterna metáfora acústica. Pasos de amante revolucionaria alumbrando praderas de poesía y vida. Posteriores desgates. Dictaduras. Muerte. Otras historias. Círculo trazado por la muchacha de entonces sentada en casa quemada. Eternidad ya fue hasta nuevo aviso. La segunda, una morocha cochala, lunareja creo, de una tristeza tan sexy como su larga y abundante cabellera, que terminó en Ithaca, al revés, varada por un gringo que le dijo no tan pronto la trajo, sin poder regresar a su tierra firme, y hablando de amores partidos. Fue cuando llegaron los primeros exilados chilenos. Y los recibieron gente buena que extendió redes solidarias con nicaragüenses, guatemaltecos, salvadoreños y chiapanecos del sub. Pero con los andes nada. Sólo el plusvalor académico de pobres e indígenas. Acaso, flaca, tercera y principal Amanda, ello se retrataba en tus ojos de tiempo empozado mientras pasabas la...