martes, 29 de septiembre de 2009

Flor Maria de Chuschi Chimaycha

Flor Maria de Chuschi Chimaycha

Por Fredy Roncalla 1 (texto progresivo)

Aqui cuatro ejemplos del extraordinario genero chimaycha que se toca con el chinlili, un intrumento que se encuentra solo en la cuenca del rio Pampas, y en el cual se toca la melodia y el bajo al mismo tiempo. La musica de chimaycha o vida michi, ha sido musica amatoria de jovenes, es decir de ejecucion grupal entre muchachos y muchachas. Es posible que esto continue, pero lo que se ve en you tube es una presentacion mas "artistica" es decir de una o un cantante acompanado por un conjunto no solo de chililis, pero de guitarra, bajo e a veces tinglado. Son desarrollos que sin embargo no han variado demasiado el fraseo musical y la lirica en quechua salpicado castellanituwan. Las primeras dos muestras son una breve seleccion de Flor Maria de Chuschi, pueblo historico, que canta con una voz extraordinaria en un video de gran colorido visual que contrasta marcadamente con las producciones del huayno, arpero, urbano y testimonial. Las composiciones que canta Flor de Maria son de Celedonio Chipana. Aparte de la belleza de la segunda cancion las lagrimas autenticas de la nina parecen retratar la perdida no solo de un ser querido, sido todos los rostros de la muerte ocurrida en anhos de la violencia. En la tercera muestra, de los Qoriwayllas, lo importane es rescatar la lirica de la cancion que cuenta la perdidas de vida, las muertes y las desapariciones aun impunes siguiendo el formato usual del chimaycha y con diferencias con el huayno testimonial que seria bueno explorar. El chimaycha tiene parentezco no solo con el pum pim del mismo valle del Pampas, sino con la musica indigena de Willoq y de las provincias altas del Cusco, Apurimac y Huancavelica, que se ejecutan con badurrias o charangos, y suelen ser llamadas qachwa. Una serie de continuidades que tal vez se explican por flujos de mitimaes, o por una alternacia geografica poco estudiada entre el huayno y la musica de las comunidades originarias. No deja de sorprender la fuerza de la continuidad, musical, visual y cultural de Chuschi (y si uno sigue explorando el yopu tube) y pueblos aledanos como Quispillaccta, Sarhua, Cancha Cancha, Pomabanba, etc, que pratican un genero regional bello y vital pese a los anhos de la barbarie y el olvido. Es mas hasta que punto estas visualizaciones musicales contituyen un lenguaje visual desde adentro? Es decir, cuales son su posibilidades de desarrollo estetico? Los parametros ya estan dados o es necesario explorar aun mas? Cual esla tarea dela critica ante el corpus de Dolly JR Producciones? Etc. En todo caso, la muestra cuarta, a cargo de Boris Villegas, nos hace escuchar las posibildades sonoras, fuera de su genero natural, de un instrumento unico a manos de un cantautor que que ha estado recopilando mucho y nos explica que el chilili es el unico instrumento de cuerda de afinacion pentatonica. Tambien es de notar el contraste entre las primeras muestras y la puesta en escena -en un concierto y un teatro donde el artista, el publico, y la fuente estan separados- de la cuarta cancion, en donde al estar la fuente de la musica en "otro" lugar -afuera pero adentro- crea una serie de tensiones esteticas que han resultado fructiferas para el huayno urbano. Pero no hay que olvidar qeu en el contexto del vida michi es una musica colectiva y nocturna, y lo que vemos en you tube es tambien una puesta en escena, un acto artistico dirigido a audiencia regionales por un lado, y globales, por el otro. Pero tal vez podamos saber algo mas de Chuschi, su memoria historica, el proceso de reparaciones, sus conflictos mineros, su vision del futuro, los demas conjuntos de chimaycha, y Flor Maria consultando la pagina institucional de Chuschi Chayllam chay.










1

Tamnbien incluyo una muestra de un pum pim -genero afin al chimaycha y de la misma region del rio Pampas- de Sarhua referido a Jose Maria Arguedas que esta luego de la apertura de Sarhuallaqta Donde ademas hay una reflexion cultural desde adentro.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Dizzy, Cage y el silencio / de Escritos MItimaes


DIZZY, CAGE Y EL SILENCIO


Con unos meses de diferencia, el silencio final ha unido a dos maestros de la música: Dizzy Gillepsie y John Cage. De la historia de Dizzy conozco poco. Pero sé que su genio musical está detrás de muchas piezas que oigo a diario en la radio. La ausencia de los andes se llena fácilmente con la expresión vital de quienes por mucho tiempo han estado exilados de las mas mínima humanidad y sin embargo han podido, a través de una sabia mantención del sentimiento del ritmo, expresar una música plena y apasionante, que siempre se adelanta a darle respuesta a las luchas y pulsaciones de su pueblo. Si algo puede caracterizar al Jazz es el de ser una música de transformaciones. Muchos cambios se deben a Dizzy. Los que más me tocan son su encuentro con la percusión caribeña, y en especial cubana, que da origen al llamado Jazz Latino; y su colaboración con Charlie “Bird” Parker en la cual el Be Bop le da al Jazz una gran amplitud improvisacional. Influye también de una manera positiva a una serie de músicos a los cuales trata con humor, generosidad y continuidad. Un recuento de aquellos contactos sería un capítulo aparte de la historia del Jazz. El par de veces que lo vi en el Village Gate y el Central Park, se veía un anciano lleno de vitalidad y humor, que tocaba con la plenitud de alguien que había llevado la música de las márgenes de la minoría negra al centro de la cultura. Y en el centro de esa cultura ha abierto el espacio para que se manifiesten, como en una gran caja de resonancia, los espacios místicos y rituales del aporte universal africano y de otras culturas. Cosa que sucede con claridad en las márgenes orientales de Juseff Latiff, o en las andinas del Gato Barbieri, para citar sólo unos ejemplos cercanos. El Jazz es no solo la música clásica afroamericana sino también una música universal.
La trayectoria de John Cage es opuesta y complementaria a la de Dizzy: parte del centro de la música occidental y se dirige a las márgenes. Además de ser músico, el hombre era medio coreógrafo y recolector de hongos. Escribía mucho y daba entrevistas. Hay un fuerte trasfondo conceptual en su pensamiento musical y poético, que siempre daban la bienvenida a todo lo que sucediera en el próximo instante. En uno de sus tantos escritos, sostiene que la música clásica de occidente le suena toda igual, y que su trabajo consiste en corregir esa persistente monotonía. Sostiene también que la sintaxis es un mecanismo opresor y que hay desmilitarizar el lenguaje. Por eso será que considera su obra maestra una en que -no recuerdo el título- la orquesta se pasa unos cinco minutos sin hacer un ruido. Dice que le ha tomado cuatros años escribir esta pieza. Sólo la cabal comprensión de qué es lo que significa un silencio verdadero puede liberarnos de la aparente ridiculez de esta aseveración. Si se dirigió al silencio muy a tono con las enseñanzas de los maestros budistas, que tanto atraen a ciertas sensibilidades contemporáneas, no lo hizo con el ascetismo de oriente, pues su trayectoria del centro retórico de occidente a las márgenes experimentales de la música, la poesía y el pensamiento, dejó la huella de innumerables happenings, obras para instrumentos preparados, escrituras no convencionales, conferencias y libros.
Este viejo que al conocerlo cantaba con entusiasmo que la mejor forma de gobierno era la ausencia de gobierno, y que de algún modo te hacía saber que el aferramiento a cualquier tipo de lenguaje es una pérdida de tiempo, tenía mucho en común con Dizzy y muchos otros seres que nos proyectan una gran humanidad. Con el mismo espíritu creativo e irreverente, Dizzy había planeado ser presidente de Estados Unidos, llamarle Blues House a la Casa Blanca, y nombrar a Miles Davis como Director de la CIA. A todos ellos los une un gran espíritu de libertad y su vida trasciende de lejos su ausencia física.
En una muestra del cariño y agradecimiento que los neoyorquinas tienen por su artistas, el día 12 de enero, casi diez mil personas de toda raza, edad y nacionalidad, se dieron cita en la Iglesia Saint John The Divine, como homenaje póstumo a Dizzy. Si la muerte suele producirnos un profundo dolor, ciertas vidas han trasmitido tanto y de una forma tan clara, que su energía permite transformar la ausencia en una profunda tranquilidad. La música, el recuerdo de los amigos, las anécdotas cariñosas, y varias piezas tocadas desde lo más hondo de algunos de los mejores músicos de Jazz, hicieron esta despedida una celebración de la vida.
Supongo que si Dizzy andaba mirando por detrás de una de las nubes del smok neoyorquino, se hubiese sentido contento. Y supongo también que algo así paso con la despedida a John Cage, que también hizo lo suyo para llegar al silencio final con los ojos abiertos.
Pero yo que vengo de un país donde los mil ritos de la muerte producen gritos inconclusos, que se quedan vagando sin descanso en el centro del espíritu, solo sé que siempre me ha interesado la sensualidad conceptual del Jazz, su afluencia. Me han interesado también esas zonas de silencio a las que Cage alude. Zonas que van más alla de los fragmentos entrecortados que a uno le quedan al salir de un concierto o cuando uno va caminando por ahí. Porque el silencio sin la interferencia de los anclajes alienatorios del lenguaje es algo muy difícil. Creemos que hasta nuestros silabeos desafinados son preferibles a la otra margen. Entre ambas zonas siempre me ha brotado una profunda pasión por el Huayno. Para mi, en esas tres formas profundas, como en muchas otras, está entrevista una aprehensión del silencio que sustenta a la música que sustenta el silencio.

Harlem, 13 de Enero de 1993

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Bryce y la liturgia del lenguaje/ capitulo 12 de Escritos Mitimaes




BRYCE Y LA LITURGIA DEL LENGUAJE

Después de mucho tiempo me vuelvo a reconciliar con Lima. Ha sucedido de una manera inesperada a causa de Bryce. Lo oí mencionar en Ann Arbor a Don Rodrigo, un cuentista paraguayo. De vuelta a Manhattan lo primero que hice fue dirigirme a la librería Macondo para mandarle unos libros. Veo las dos últimas novelas de Bryce; unos ladrillos gordos que me hacen dudar un poco, y al final me decido por los cuentos completos del mismo Bryce y la última novela de García Márquez, Del Amor y Otras Locuras. No pude aguantarme y me he leído ambos libros. Mi deuda con Don Rodrigo queda pendiente, y creo que al final será uno de los ladrillos. De la novela de García Márquez me queda la imagen clara de Sierva María con los pelos que le empiezan a crecer resplandecientes al momento de morir de amor. Esos pelos irían a alcanzar, unos siglos más tarde, unos veintidós metros de largo en el cementerio del convento de las clarisas e inspirar unas hermosas páginas. Pero creo que en este momento, a la lectura de Márquez sólo le toca el plano del placer lúdico. Otra cosa me ha sucedido con Bryce. Esos cuentos primeros, que son más bien viñetas de un joven adolescente, rico y desclasado que anda por las calles, bares, burdeles, parques, cines, tranvías, colectivos y fantasías de una Lima de hace veinte a treinta años, me han tocado el alma. A través de ellos puedo reconocerme como un adolescente que también viajaba al centro en busca de colegialas, y que aprendía de a pocos la jerga criolla del amor, del humor, y las confrontaciones. Es sorprendente la forma en que el lenguaje nos retrata y define. Si bien es cierto que la ciudad de entonces, al igual de la de ahora, está trazada por profundas divisiones de clase que se reflejan en diversos registros del habla, es igualmente cierto que hay un tejido que une a todos estos registros, como si el lenguaje de la calle, de lugar público y la irreverencia, fueran más democráticos de lo que quisiéramos creer. Por eso mismo, un escritor andino puede también reconocerce en las palabras de un escritor limeño de la alta burguesía. No todo son divisiones. Al contrario del espíritu crítico, la literatura nos reconcilia con niveles muy profundos. Porque Bryce parece usar la reproducción del habla cotidiana para entrar a un nivel más profundo en la psicología del Limeño. De esta forma es que Manolo, quizás el alter ego de Bryce, ve con ojos de rico que quiere ser pobre, un paisaje humano de seres que están al borde de la soledad cósmica, del deseo banal por la carne femenina, de la huachafería de las apariencias, con un humor no solo gris y limeño, sino humano, muy humano. La Literatura reconcilia. Para mí, que en los últimos años he hecho un esfuerzo teórico por definir un espacio cognitivo andino postmoderno, distinto al espacio cultural limeño, la lectura de Bryce ha sido una revelación. Si los deslindes conceptuales son necesarios, es más necesaria la certeza de saber que todos pertenecemos a la misma humanidad contradictoria. Tal vez los críticos tengan mucho más que decir sobre la obra de Bryce, pero para mí lo importante es el nivel del reencuentro con la voz no solo de alguien con el cual estoy seguro que no comparto muchas opiniones, sino también de un treinta por ciento de la población peruana. Por último me toca decir que es loable la actitud de Bryce en defensa de los derechos humanos en momentos en que el actual “bienestar” peruano se afianza, gracias a un olvido forzado o conveniente, de la muerte del prójimo. Gracias wayki, gracias Don Rodrigo.

Harlem, 9 de agosto de 1995

Revista argumentos del IEP

Aqui un enlace a la revista argumentos del IEP, numero dedicado al museo de la memoria. Solidaridad con el DR Salomon Lerner Febres.
Argumentos

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Sobre la Poesia Quechua de Ugo Carrillo


Prologo de un libro de poemas en qechua que Ugo Facundo Carrillo publicara proximamente. Este articulo ha sido publicado en la Alforja de Chuque. Como se trata de un esfuerzo teorico bilingue, se pide al lector leer la apertura en Quechua con la misma paciencia que los monolingues y bilingues incipientes de las lenguas originaria leen la produccion escrita en espanol. Ayni niraq.


Yaku unupa yuyaynin: Ugo Facundo Carrillo Caveropa qellqasqanmanta

Fredy A. Roncalla


Ñan unaychaña huq waykiy huq youtube yaykunata yachachiwarqa: chaychapin Ugo Facundo Carrilluqa sumaqllata asichikuq waynuchakunata, “Otorongo”, “Viuda warmi” nisqanta waqtachkasqa. Manuel Breñapa guitarrampas allinllamá. Kikin youtubepi llapan cumunidadpi antropologo kasqampi Ugo llankasqanmanta yachapanipas. Chaysi takikuq kachkaptin poesya qellqaqpas pay kasqa, kunan pacha harawikuq hinalla. Chaymi “Baladas de un Perro sin Pelos en la Lengua” Julio killa reqsichirqa. Manaraq chay librochataqa liyirqanichu. Ñas korreopi New Jerseyman chayamuchkanña. Chayta chaskispa imaynas kastellanupi Ugo qellqasqampanta yachasaq.
Kunantaq lliw runasimillapi huqin poesya libruta waykinchik reqsichichkan: Yaku-unupa yuyaynin nisqanta. Allinmi chayqa. Mayqempi runasimi librukunata reqsichinku, chayllam kastellanuman tiqranku. Hinaspan qellqakakuspa chikachallatam runasimitaqa qawaykunchik chay librukunapi. Chay raykum manataq allinta siminchikta liyiyta yachapanchikchu. “Traduzione traditore” italianupi ninku. Chayqa aswan cheqaqmi aglutinaq simimanta indoeuropea simiman tiqraypiqa.
Yaku unupa yuyaniyn iskay raki librom kachkan. Puntan rakin papachanchikpa waytan waytachampi sutiyoq, qepan rakitaq Mosoq punchawta ñawpaq tumpalla kasqa.
Tukuy mundupaqmi ñawpaq llaqtamasinchik papachakunata qespichira. Mana papa kaptin icha chay Irlandeskunapas lliw wañukunmami kara. Peru andespitaq tukuy ima papan kachkan, llapan waqcha runakuna mikunanpaq, kusikunanpaq. Chaytaqa Ugo yachakchan antropólogo kaspa llaqtan llaqan purisqampi. Hinaspan chay papacha waytachampi qellqayta munan sunqunchiktapas allinta kawsachinampaq.
De entrada “papachanchikpa waytan waqtachampi” logra un nodo metafórico sugerente. Cual anudadas en un quipu, palabras e imágenes escritas al reverso de las flores de la papa señalan caminos de vida, abundancia, aliento espiritual, amor, e historia presentes en cada una de las variedades de papa al que el poeta alude a título personal, y como hijo andino de ese ser hanan generoso: la mama papa. Si cada poema de esta sección alude a una variedad en específico como Winkus, Ritipa Sisan, Wayro o Apicho-Camotillo, la operación metafórica lleva a descubrir en ella su valor simbólico intrínseco y, en sentido inverso y complementario, -como debe ser tratándose de una poética andina- lo que ella nos dice de la cultura y los humanos “runap sunqun runayachinanpaq, yawar sunqu”. Aquí la poesía rebela un juego de reciprocidades cósmicas entre la escritura, la mama papa, y el acto mismo de invocación a partir de la escritura “killanchik mana/ñawichayuq kallaptinpas/ qatun qillqaykim suyachkasayki”.
El tratamiento poético de algunas variedades de la papa en poemas breves, sugerentes, alejados de formulas simples y prosaicas, pero bebiendo de la sensibilidad de la lírica musical y la visión sagrada de las cosas es el aporte novedoso de Ugo Carrillo. Si bien sus fuentes vienen de plano mítico y del acervo emocional quechua, tanto poemas de aparente sencillez como “wayru”: “tutakunam suyapallasunki pisipasqaña/ sapa tutayaypi/ ichapasyá achikyayta chayarimullawaq samasqalla”, como instancias donde el lenguaje es exigido al máximo, se trata de una nueva forma de hacer poesía quechua hablándole a los humanos a través de hermosos poemas escritos en la hojas de una planta generosa. Pero no es que la escritura esté impregnada en la naturaleza, ni que esta sea un texto post esctructuralista. El poeta y su escritura, cuando van camino a hanan, deben lograr participar del aliento cósmico del ser sagrado para que este le de la posibilidad a uno de escribir en sus hojas. Estos son poemas propiciatorios, casi actos rituales, que buscan el equilibrio cósmico del poeta y los humanos. De ahí la recurrente aparición de una imagen tan cargada como “umiy” y sus diversas variedades aglutinantes, que junto a “sunqu uku”, “qintill wayta”, “musquy”, “kuyay”, Apu etc. integran la vértebra emocional y simbólica de poemas que fluctúan entre la invocación sagrada, lo simbólico y un toque de barroquismo quechua en frases extensas que a veces presentan varias cláusulas subordinadas con ligeras variaciones de un término anteriormente dado. Es decir, recurren a la recurrencia alternante del huayno, pero no son lo mismo.
Cabe señalar que la presencia de lo mítico y religioso que en la poesía de Ugo Carrillo cubre al amor, la escritura, la abundancia y el trabajo corporal y espiritual de los humanos para conseguir la abundancia de la papa debe ser vista como un rasgo intrínseco a la poesía no sólo quechua sino de varias otras poéticas indígenas, de las cuales la producción de los nativos americanos recibe el caudal de poesía Maya, Awajún, Aymara, Shipibo, Kuná, Zapoteco, Maputungún, etc. Porque en el fondo la relación indígena con el lenguaje no está lejos de lo sagrado y no asume las separaciones de la rex extensa sino por necesidad. Prueba de ello es la total identificación de los pueblos amazónicos con su territorio a pesar de la ignorancia y violencia racista oficiales al respecto. Lo cual quiere decir que debemos entender la presencia de lo mítico y lo sagrado, del aliento compensatorio de los poemas de Ugo Carrillo, como una forma presente de concreción simbólica, como presente profundo (1) , y no como una mirada hacia atrás, que desde la linealidad occidental daría paso al utopismo. El utopismo es una forma de deslegitimar las articulaciones indígenas como estancadas en lo imaginario sin llegar nunca a lo simbólico (2) , cuando en realidad las que andan hanllakeando en la luna de Paita son las articulaciones oficiales. Pero en los poemas de Ugo el pasado, presente y futuro conviven de forma integral y sin sobresaltos estilísticos “kunamantapachas waynuchakunapi uywasqalla/ tukuy niraq mana riqsisqa suyukunapi/ kawsayta marqaykachallanki/ runakunata runayachinaykipaq”.
Así, la primera sección de Yaku unupa yuyaynin es una puesta en escena de una serie de variedades de papa antropomorfizadas como receptoras de la invocación afectiva del poeta. Los recursos estéticos utilizados son la brevedad de las alusiones poéticas, las palabras cargadas de connotaciones hanan, las variaciones de sentido al interior aglutinante de las palabras, el ordenamiento de las imágenes en una sintaxis emocional que enfatiza el equilibrio y la abundancia, y un ritmo pausado en los versos. Cosa de leerlos una y otra vez como rebrotes –con vida propia, eso sí- del mito fundante de la Mama papacha, contada al pintor e ilustrador Guillermo Urquizo, por el cual el Wamani Tayta Apu Ayavi, salva a los Chanqaqkuna de una hambruna tras la guerra con los incas.
Como una muestra más del dualismo andino, en la segunda sección, Musuq punchawta ñawpaq tumpalla, el poeta abre el campo referencial y explora varios otros temas en versos de largo aliento y de ritmo épico y tono personal. Así, el yo poético aborda el amor desde la adolescencia, los rincones olvidados, la desolación y el desarraigo, la eterna espera del ser amado, la muerte y los espacios a donde van las almas, el dolor y también la esperanza, que viene casi siempre acompañada de alusiones míticas a los héroes culturales como Tupac Amaru, a momentos de rebelión cósmica como el Taki Onqoy, a escritores como Cesáreo Martínez, y músicos como Manuelcha Prado y Jaime Guardia. Es decir, varias formas de presente poético.
En esta sección, que combina el uso del acervo emocional y mítico, hanan, de la cultura y poética quechua, con versos en que las palabras y la sintaxis son exigidas al máximo, creo vale la resaltar el poema Runa runayachiq Apu urqupaq haylli, que al parecer ha sido escrito de corrido y es un momento epifánico, de total claridad poética donde “yanapakuq ñawichallapi wakchapaq aypuspalla/ kanchayniykipim kuti tiqraspa qawaykachakusqaku, sumaqlla…. sumaq chuya kawsayta aypupayawaspanchik, chuyanchasqata” para luego concluir “ willkawawanmanta/ wawankunawan kuska ruraqkunapas raymipaq chayamunqa/ yuraqraq, yanaraq, tukuy niraq, waranqa waranqantin/ imaymanaraq, takiqpa takiqtimpas”. El alimento corporal y espiritual proveído por la Mama Papacha en la primera sección debiene en la participación cósmica que buscan el ritual, la palabra sagrada y la poesía profunda a partir de la invocación de la energía sagrada del Apu.
Sabido es que Ugo Carrillo es un cantante logrado, que en sus entregas nos tiene al tanto de la lírica y melodía, muchas veces de comentario social, de las altas punas que él visita a menudo y cuyo lenguaje vivo está representado en este volumen. La música está presente en las alusiones, en el ritmo de las palabras y en su concatenación sintáctica. También en algunos motivos y en el uso de la recurrencia como recurso retórico. Somos materia mántrica hecha de música, como diría Arguedas. En Siqsi siqsinacha (pascua taki), donde el poeta da rienda suelta al humor “asnupa supinwanmi/wayraykachisqayki” hay una versión personal de una canción del acervo de Uripa que también se puede escuchar en You Tube. Aquí la tradición escrita quechua pasa un umbral: entra en el plano metapoético, intertextual e intermediatico. Es mas, si Siqsinacha es un comentario/recreación de una canción, la reflexión sobre el Sueño del pongo, las referencias vallejianas a rincones olvidados, y la presencia de Chacho Martinez son asuntos estrictamente literarios. Le toca a los estudiosos ver si esto es el anuncio de un cambio sistémico en la poética quechua, o por el momento sólo amplía el registro retórico en comparación a los versos cortos y divididos en estrofas de Killku Waraka y Eduardo Ninamango por un lado, y los versos largos de la intensidad arguediana o la pausada precisión de la imágenes de Odi Gonzáles por el otro.
Aparte de ser cantante, Ugo Carrillo trabaja como antropólogo en una de las más prestigiosas onegés del Perú. Es decir, se mueve challwaschalla por varios espacios culturales sin escisiones y sin los desgarros de las generaciones anteriores. Lo acompaña una vitalidad multifacética. Aquí presenciamos la aparición de un nuevo, o de nuevos, creadores andinos que se mueven desde el mismo ñawin pukyo por diferentes espacios nacionales, presenciales y virtuales, estéticos, políticos y lingüísticos. Esto forma parte de un florecimiento mundial de la cultura andina que debe dar campo solidario a los recientes grandes y dignos aportes de los pensadores y activistas amazónicos.
Pero el asunto es señalar que a parte de escribir en quechua, Ugo Carrilllo es también autor de Baladas de un perro sin pelos en la lengua escrito en castellano andino. Este libro, que nadie reclama sea traducido al quechua, precede la publicación monolingüe de Yaku unupa yuyaynin. El hecho es significativo. En primer lugar independiza al quechua del usual tratamiento diglósico tomándolo en su plenitud qalillaña, y en segundo, al explorar el lenguaje hasta sus extremos morfológicos y sintácticos, va camino a la desdomesticación del quechua, para revertir un poco la desfiguración lingüística de quechua a través de la escritura (3) , iniciada por los tayta curas en la colonia temprana y continuada en traducciones centradas en la raíz semántica de las palabras mas no en los añadidos aglutinantes, que es donde está sunqunpa ruruschallan (4). Apuesta por una alteridad radical que hay que apoyar para no seguir pensando que en el Perú el español es la madre de los tomates. Aquí su trabajo se emparenta con el de Killku Waraka, que también ha publicado libros como Yawar Para cosidos a mano y sólo en quechua. Si se pudiera hacer un trabajo comparativo (5) entre ambos poetas tendríamos que empezar por su similitud como cantantes de huaynos y como mestizos indios, pero señalando que en la actualidad queda claro que la identidad profunda de Ugo, tal como la del maestro y wayki Leo Casas, es la de un indio quechua urbano y campesino, intelectual y artístico, comprometido con nuestra cultura.
Para terminar, en pos de abrir el campo de la escritura metalingüística y conceptual en este idioma empecé este artículo en quechua. Más por mis limitaciones como escritor de una lengua que uso mayormente, motechayoq, en referencias poéticas, no me ha sido posible terminar todo el artículo en quechua. Es mas, en una posterior conversación con Ugo Carrillo acordamos que este prólogo debería escribirse en castellano. Pero conservo en quechua el inicio para dejar constancia que la pregunta –sobre su pertinencia o no- y tarea de una escritura metalingüística en quechua está pendiente y es un desafío para artistas e intelectuales indígenas con mejor manejo del asunto.
Allillamantam chaykunataqa qespichinanchik.
Chayllam wayki. Gracias.

Kearny, 24 de agosto de 2009


(1) Regido por la función poética y la estetización de las palabras, el presente profundo de la poesía indígena en general y quechua en particular incluye aspectos religiosos, míticos, rituales, afectivos, amatorios, humorísticos, y también utópicos. Lo utópico es sólo uno entre otros elementos. Pero darle privilegio metonímico a lo utópico olvida que lo que aquí está en juego es la búsqueda de un equilibrio cósmico - sea potenciado o sea ausente- en el momento del tukuy sentimiento o ama waqaspalla. Este es el paradigma central de la poesía indígena, que muy bien puede tener cambios en el futuro. La lectura utopista de la una cultura viva y en proceso de renacimiento, explicable en años de la guerra civil, es ya un error a corregir.
(2) Como lo plantean trabajos extremos como Hybris, de Cesar Delgado Díaz del Olmo. De ahí lo equivocado y estéril de la lectura psicoanalista, lacaniana y eslovenia en los estudios culturales, que parece destinada a alterizar las cultura propias y originarias, yendo en sentido contrario de su propósito aparente: la crítica de la hegemonía cultural. Ante lo cual uno se pregunta por qué el olvido sistemático de la psicología profunda de Jung, y por la lentitud con que conceptos indígenas entran en el nivel metalingüístico.
(3) Al respecto ver el trabajo de Julio Noriega: Buscando una tradición poética quechua en el Perú. 1995. Centro Norte Sur. Universidad de Miami.
(4) De lo que se desprende que el análisis textual de la poesía quechua debe en lo posible apoyarse en el original y no en la traducción de una lengua aglutinante a una indoeuropea.
(5)Los más recientes trabajos comparativos están a cargo de Ulises Juan Zevallos. Ver: Las provincias contraatacan, regionalismo y anticentralismo en la literatura peruana del siglo XX. 2009. UNMSM.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Comuneros de Asia

Comuneros de Asia siguen en pie lucha.tomado dela primera 14-9-9

No hay respuesta mas palpable a los argumentos de Soto sobre la propiedad comunal, que lo que ocurre en la comunidad campesina de Asia, que requiere la misma solidaridad dada a los pueblos amazonicos. Es mas, requiere, de parte de las ciencias sociales y el movimiento indigena, pensar lo indigena en la costa. Me parece que algo se esta haciendo en el norte, con el renacimiento Mochica, pero no asi en el resto del largo litoral, cuyas pobtaciones originarias han estado ahi hace un chingo de anhos. En la memoria oral de Cerro Azul, por ejemplo, aun queda el recuedo del paso y las luchas con Pachacutec por el control del penazco bajho cuyas laderas desncanzan unas casas de playa infames. De ser mas clara la identidad indigena quizas hubiese sido mas organica la resitencia al virtual y vergonzoso apartheid del Balneario. No hay igualdad ciudadana cuando pueblos del mar
son casi sin mar

jueves, 10 de septiembre de 2009

Respuesta de Margarita Benavides a de Soto

Tomado de Servicio Educativo Rural la respuesta de Margarita Benavides en torno al problema de la propiedad comunal. Notese que este contratista intelectual esta sangrando por la herida. El ataque sistemico a las comunidades indigenas amazonicas es una respuesta del intelectual tradicional frente a la emergencia de un fenomeno con posibles implicancias paradigmaticas, a no ser que en el pais prime la pasion por la ignorancia: el del intelectual comunal amazonico, que esta poniendo en tela de juicio todo el aparado cognitivo del estado y la cultura oficial. Pero mejor leer a Margarita Benavides

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Peru respuesta a Hernado de Soto



Respuesta de un dirigente e intelectual amazonico, de los que llevan la batuta en la produccion de pensamiento en el pais, Cervando Puerta Peña ante la arrogante ignorancia de Hernando de Soto, tomado de servindi

martes, 8 de septiembre de 2009

Maria Jesus Rodriguez Incuyo

Sin duda una gran cantante. Bella y elegante, con esa cadencia del huayno sur ayacuchano tradicional. Le toma la posta a las hermanas Illanez. Espero que no cometa los errores de Roxanita Gutierrez, que empezo muy bien pero despues se dejo llevar por el mercado. Sylvia Falcon y Maria Jesus me parece son exelentes exponentes de la musica yacuchana mas joven. De seguro viven en la capital pero no practican el huayno urbano que puede ser una propuesta interesante pero esta llena de trampas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Descubriendo el descubrimiento / capitulo 12 de escrito mitimaes

DESCUBRIENDO EL DESCUBRIMIENTO


En lo que respecta a la llamada “América” o el “Nuevo Mundo”, la noción misma de descubrimiento implica una serie de falacias que, más perniciosas que los tiros, los quetes y los fumeques, forman parte de nuestras adiciones vitales de seres colonizados. Si mis cálculos no andan mal, según el calendario Nahuatl , el lapso del 1 al 20 de octubre corresponde al mes Tepeilhuitl, mientras que los días 11 y 12 corresponden al año 5 conejo. Cada una de estas fechas tiene un simbolismo de vastas posibilidades interpretativas, pero mi ignorancia de hombre “americano” no me permite dar cuenta de ellas. Esta incomprensión no mejora cuando paso a referirme a la naturaleza del tiempo en los andes pre- y post- atahuálpicos. Aquí, no me queda otro remedio que recurrir nuevamente a Guamán Poma . Uma Raimi Quilla, es el nombre que le corresponde a Octubre según el príncipe autor. En la época pre-atahuálpica, el Uma Raimi Quilla o mes de la fiesta principal, consistía en una serie de ritos de penitencia donde los hombres hacían sus ofrendas a las wakas para pedirles lluvias, y hacían invocaciones a Runakamaq y Wari Wira Cocha, ambas manifestaciones creadoras y generatrices. Si en la época pre-atahuálpica Wiracocha era un dios creador importante, síntesis entre los principios masculinos y femeninos, luego de la conquista el wiracocha pasa a ser el hombre conquistador: el generador del orden colonial. Actualmente vivimos en el tiempo de los wiracochas: el “tiempo real” del calendario occidental. De acuerdo a ese tiempo se nos dice que el doce de Octubre se celebra el descubrimiento de “América”, porción del planeta nombrada por los europeos en alusión a un oscuro dibujante de mapas. Se nos dice también que en 1992 vamos a recordar los 500 años de uno de los más grandes genocidios de la historia de la humanidad. No sabemos cómo podrían ser interpretados estos eventos desde la perspectiva del calendario Náhuatl o del Incaico , pero a unos cuantos días de 12 de octubre de 1991, es por lo menos necesaria una reflexión acerca del “descubrimiento”. De entrada, este concepto tiene una base racista. El descubrimiento de América, por parte de un agente europeo afirma la humanidad de éste y niega la de los antiguos pobladores de estas tierras. Así, cuenta más la megalomanía, la ansiedad de fama y riqueza, la neurosis católica y el desarraigo de Colón y sus navegantes, que el conocimiento vivido de los caribeños de sus tierras. Las cegueras mentales de este personaje le hacen ver en las islas del Caribe no a seres humanos sino a posibles buscadores de oro, esclavos, concubinas y alimento de los perros en casos de insumisión. Si toda aventura de colonización es, en última instancia, una negación de la humanidad del colonizado, no es casual que dentro del mismo término colonización esté inmerso el nombre de un personaje que para Europa fue el Almirante del descubrimiento, y para nuestros abuelos el Almirante del terror. Si la humanidad de los abuelos fue negada por la invasión, esto no constituyó sólo un momento, pues, como bien sabemos, la iglesia se dió el derecho de discutir si los ‘indios’, eran o no humanos, mientras que nuestro número decrecía a causa de una explotación y genocidio sin precedentes en la historia de la humanidad. Desde el punto de vista del europeo esto sigue la lógica de la invasión: el que invade es el que acuña los términos coloniales . Al cabo de los siglos no es casual ni extraño, entonces, que intente reforzar su fantasía de ser el agente único y central de la historia universal, celebrando el llamado descubrimiento. Es, pues, una movida ideológica de gran coherencia interna. Lo que sí resulta extraño es que entre nosotros, indios, e hijos de indios, herederos de la violencia colonial, el nivel de alienación sea tan profundo que nos permita aun contemplar la celebración del evento. Si a los judíos, -como lo hace notar un paisano aymara del Perú en una declaración periodística- la simple posibilidad de celebrar la llegada de Hitler al poder les causaría espanto, tanto o más espanto debe causarnos aceptar el hecho y las consecuencias de haber sido “descubiertos”. ¿Quiere decir eso que nuestros abuelos no tenían conciencia y no eran humanos? ¿que su modo de vivir no era válido? ¿que su conocimiento, al no coincidir con la textualidad de los mitos cristianos era obra del demonio y debió ser eliminada? ¿que nuestros aportes en astronomía, arquitectura, hidráulica, música, filosofía, agronomía y matemáticas no eran lo suficiente para producir las más diversas formas de vivir humanamente?. Una reflexión profunda nos debe hacer evaluar y descubrir qué es lo que hay de encubierto y descubierto cuando se habla del descubrimiento. Hay que recuperar la capacidad de ser sujetos de nuestros propios enunciados. Tal vez, al momento de la llegada de las carabelas a las islas de los arahuacos, taínos y siboneyes, los abuelos hayan sido los primeros en descubrir objetos extraños acercándose a las playas. De la misma forma, es muy probable que un campesino de Urubamba haya sido el primero en ver a Hiram Bingham, un arqueólogo ególatra y desvariado con un gran futuro de huaquero o saqueador de patrimonios culturales que, supuestamente estaría subiendo una ladera para “descubrir” Machupiqchu, uno de nuestros lugares más queridos. Muchos de nosotros empezamos esa tarea, pero es de esperar que la alienación generalizada sea pasto para otra bacanal ideológica a celebrarse el año entrante, porque “en octubre no hay milagros” como dijo hace tiempo el novelista Oswaldo Reinoso, haciendo referencia al Señor de Los Milagros, o Cristo de Pachacamilla, dios de los negros y demás desposeídos, que en este tiempo de wiracochas y eurocentrismos es otra forma de referirse al dios Pachakamaq que, ubicada al occidente del Tahuantinsuyo, y balanceando el poder generador del lago Titiqaqa, era una de las wakas más importantes de aquel entonces.

Brooklyn, 1 de octubre de 1991

CATEDRA, / capitulo 13 de escritos mitimaes

CATEDRA
Historia del Perú.
importancia dela historia
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la historia es importante.Porque

la historia es importaznte ;pppPPiP

la istoria

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Nebrija: sujeto=sujeción 1993
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la historia es importante. Porque nos vincula con nuestro
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miércoles, 2 de septiembre de 2009

Imagenes del entierro de las victimas de Putis

Tomadas de Instituto linguistico de invierno. Una herida que no cierra y se acrecienta con la negativa del gobernador a entregar la bandera nacional a tan importante momento, como si el dolor ajeno no importara nada. Un mundo mas humano, menos racista y menos violento si es posible.