miércoles, 16 de septiembre de 2009

Sobre la Poesia Quechua de Ugo Carrillo


Prologo de un libro de poemas en qechua que Ugo Facundo Carrillo publicara proximamente. Este articulo ha sido publicado en la Alforja de Chuque. Como se trata de un esfuerzo teorico bilingue, se pide al lector leer la apertura en Quechua con la misma paciencia que los monolingues y bilingues incipientes de las lenguas originaria leen la produccion escrita en espanol. Ayni niraq.


Yaku unupa yuyaynin: Ugo Facundo Carrillo Caveropa qellqasqanmanta

Fredy A. Roncalla


Ñan unaychaña huq waykiy huq youtube yaykunata yachachiwarqa: chaychapin Ugo Facundo Carrilluqa sumaqllata asichikuq waynuchakunata, “Otorongo”, “Viuda warmi” nisqanta waqtachkasqa. Manuel Breñapa guitarrampas allinllamá. Kikin youtubepi llapan cumunidadpi antropologo kasqampi Ugo llankasqanmanta yachapanipas. Chaysi takikuq kachkaptin poesya qellqaqpas pay kasqa, kunan pacha harawikuq hinalla. Chaymi “Baladas de un Perro sin Pelos en la Lengua” Julio killa reqsichirqa. Manaraq chay librochataqa liyirqanichu. Ñas korreopi New Jerseyman chayamuchkanña. Chayta chaskispa imaynas kastellanupi Ugo qellqasqampanta yachasaq.
Kunantaq lliw runasimillapi huqin poesya libruta waykinchik reqsichichkan: Yaku-unupa yuyaynin nisqanta. Allinmi chayqa. Mayqempi runasimi librukunata reqsichinku, chayllam kastellanuman tiqranku. Hinaspan qellqakakuspa chikachallatam runasimitaqa qawaykunchik chay librukunapi. Chay raykum manataq allinta siminchikta liyiyta yachapanchikchu. “Traduzione traditore” italianupi ninku. Chayqa aswan cheqaqmi aglutinaq simimanta indoeuropea simiman tiqraypiqa.
Yaku unupa yuyaniyn iskay raki librom kachkan. Puntan rakin papachanchikpa waytan waytachampi sutiyoq, qepan rakitaq Mosoq punchawta ñawpaq tumpalla kasqa.
Tukuy mundupaqmi ñawpaq llaqtamasinchik papachakunata qespichira. Mana papa kaptin icha chay Irlandeskunapas lliw wañukunmami kara. Peru andespitaq tukuy ima papan kachkan, llapan waqcha runakuna mikunanpaq, kusikunanpaq. Chaytaqa Ugo yachakchan antropólogo kaspa llaqtan llaqan purisqampi. Hinaspan chay papacha waytachampi qellqayta munan sunqunchiktapas allinta kawsachinampaq.
De entrada “papachanchikpa waytan waqtachampi” logra un nodo metafórico sugerente. Cual anudadas en un quipu, palabras e imágenes escritas al reverso de las flores de la papa señalan caminos de vida, abundancia, aliento espiritual, amor, e historia presentes en cada una de las variedades de papa al que el poeta alude a título personal, y como hijo andino de ese ser hanan generoso: la mama papa. Si cada poema de esta sección alude a una variedad en específico como Winkus, Ritipa Sisan, Wayro o Apicho-Camotillo, la operación metafórica lleva a descubrir en ella su valor simbólico intrínseco y, en sentido inverso y complementario, -como debe ser tratándose de una poética andina- lo que ella nos dice de la cultura y los humanos “runap sunqun runayachinanpaq, yawar sunqu”. Aquí la poesía rebela un juego de reciprocidades cósmicas entre la escritura, la mama papa, y el acto mismo de invocación a partir de la escritura “killanchik mana/ñawichayuq kallaptinpas/ qatun qillqaykim suyachkasayki”.
El tratamiento poético de algunas variedades de la papa en poemas breves, sugerentes, alejados de formulas simples y prosaicas, pero bebiendo de la sensibilidad de la lírica musical y la visión sagrada de las cosas es el aporte novedoso de Ugo Carrillo. Si bien sus fuentes vienen de plano mítico y del acervo emocional quechua, tanto poemas de aparente sencillez como “wayru”: “tutakunam suyapallasunki pisipasqaña/ sapa tutayaypi/ ichapasyá achikyayta chayarimullawaq samasqalla”, como instancias donde el lenguaje es exigido al máximo, se trata de una nueva forma de hacer poesía quechua hablándole a los humanos a través de hermosos poemas escritos en la hojas de una planta generosa. Pero no es que la escritura esté impregnada en la naturaleza, ni que esta sea un texto post esctructuralista. El poeta y su escritura, cuando van camino a hanan, deben lograr participar del aliento cósmico del ser sagrado para que este le de la posibilidad a uno de escribir en sus hojas. Estos son poemas propiciatorios, casi actos rituales, que buscan el equilibrio cósmico del poeta y los humanos. De ahí la recurrente aparición de una imagen tan cargada como “umiy” y sus diversas variedades aglutinantes, que junto a “sunqu uku”, “qintill wayta”, “musquy”, “kuyay”, Apu etc. integran la vértebra emocional y simbólica de poemas que fluctúan entre la invocación sagrada, lo simbólico y un toque de barroquismo quechua en frases extensas que a veces presentan varias cláusulas subordinadas con ligeras variaciones de un término anteriormente dado. Es decir, recurren a la recurrencia alternante del huayno, pero no son lo mismo.
Cabe señalar que la presencia de lo mítico y religioso que en la poesía de Ugo Carrillo cubre al amor, la escritura, la abundancia y el trabajo corporal y espiritual de los humanos para conseguir la abundancia de la papa debe ser vista como un rasgo intrínseco a la poesía no sólo quechua sino de varias otras poéticas indígenas, de las cuales la producción de los nativos americanos recibe el caudal de poesía Maya, Awajún, Aymara, Shipibo, Kuná, Zapoteco, Maputungún, etc. Porque en el fondo la relación indígena con el lenguaje no está lejos de lo sagrado y no asume las separaciones de la rex extensa sino por necesidad. Prueba de ello es la total identificación de los pueblos amazónicos con su territorio a pesar de la ignorancia y violencia racista oficiales al respecto. Lo cual quiere decir que debemos entender la presencia de lo mítico y lo sagrado, del aliento compensatorio de los poemas de Ugo Carrillo, como una forma presente de concreción simbólica, como presente profundo (1) , y no como una mirada hacia atrás, que desde la linealidad occidental daría paso al utopismo. El utopismo es una forma de deslegitimar las articulaciones indígenas como estancadas en lo imaginario sin llegar nunca a lo simbólico (2) , cuando en realidad las que andan hanllakeando en la luna de Paita son las articulaciones oficiales. Pero en los poemas de Ugo el pasado, presente y futuro conviven de forma integral y sin sobresaltos estilísticos “kunamantapachas waynuchakunapi uywasqalla/ tukuy niraq mana riqsisqa suyukunapi/ kawsayta marqaykachallanki/ runakunata runayachinaykipaq”.
Así, la primera sección de Yaku unupa yuyaynin es una puesta en escena de una serie de variedades de papa antropomorfizadas como receptoras de la invocación afectiva del poeta. Los recursos estéticos utilizados son la brevedad de las alusiones poéticas, las palabras cargadas de connotaciones hanan, las variaciones de sentido al interior aglutinante de las palabras, el ordenamiento de las imágenes en una sintaxis emocional que enfatiza el equilibrio y la abundancia, y un ritmo pausado en los versos. Cosa de leerlos una y otra vez como rebrotes –con vida propia, eso sí- del mito fundante de la Mama papacha, contada al pintor e ilustrador Guillermo Urquizo, por el cual el Wamani Tayta Apu Ayavi, salva a los Chanqaqkuna de una hambruna tras la guerra con los incas.
Como una muestra más del dualismo andino, en la segunda sección, Musuq punchawta ñawpaq tumpalla, el poeta abre el campo referencial y explora varios otros temas en versos de largo aliento y de ritmo épico y tono personal. Así, el yo poético aborda el amor desde la adolescencia, los rincones olvidados, la desolación y el desarraigo, la eterna espera del ser amado, la muerte y los espacios a donde van las almas, el dolor y también la esperanza, que viene casi siempre acompañada de alusiones míticas a los héroes culturales como Tupac Amaru, a momentos de rebelión cósmica como el Taki Onqoy, a escritores como Cesáreo Martínez, y músicos como Manuelcha Prado y Jaime Guardia. Es decir, varias formas de presente poético.
En esta sección, que combina el uso del acervo emocional y mítico, hanan, de la cultura y poética quechua, con versos en que las palabras y la sintaxis son exigidas al máximo, creo vale la resaltar el poema Runa runayachiq Apu urqupaq haylli, que al parecer ha sido escrito de corrido y es un momento epifánico, de total claridad poética donde “yanapakuq ñawichallapi wakchapaq aypuspalla/ kanchayniykipim kuti tiqraspa qawaykachakusqaku, sumaqlla…. sumaq chuya kawsayta aypupayawaspanchik, chuyanchasqata” para luego concluir “ willkawawanmanta/ wawankunawan kuska ruraqkunapas raymipaq chayamunqa/ yuraqraq, yanaraq, tukuy niraq, waranqa waranqantin/ imaymanaraq, takiqpa takiqtimpas”. El alimento corporal y espiritual proveído por la Mama Papacha en la primera sección debiene en la participación cósmica que buscan el ritual, la palabra sagrada y la poesía profunda a partir de la invocación de la energía sagrada del Apu.
Sabido es que Ugo Carrillo es un cantante logrado, que en sus entregas nos tiene al tanto de la lírica y melodía, muchas veces de comentario social, de las altas punas que él visita a menudo y cuyo lenguaje vivo está representado en este volumen. La música está presente en las alusiones, en el ritmo de las palabras y en su concatenación sintáctica. También en algunos motivos y en el uso de la recurrencia como recurso retórico. Somos materia mántrica hecha de música, como diría Arguedas. En Siqsi siqsinacha (pascua taki), donde el poeta da rienda suelta al humor “asnupa supinwanmi/wayraykachisqayki” hay una versión personal de una canción del acervo de Uripa que también se puede escuchar en You Tube. Aquí la tradición escrita quechua pasa un umbral: entra en el plano metapoético, intertextual e intermediatico. Es mas, si Siqsinacha es un comentario/recreación de una canción, la reflexión sobre el Sueño del pongo, las referencias vallejianas a rincones olvidados, y la presencia de Chacho Martinez son asuntos estrictamente literarios. Le toca a los estudiosos ver si esto es el anuncio de un cambio sistémico en la poética quechua, o por el momento sólo amplía el registro retórico en comparación a los versos cortos y divididos en estrofas de Killku Waraka y Eduardo Ninamango por un lado, y los versos largos de la intensidad arguediana o la pausada precisión de la imágenes de Odi Gonzáles por el otro.
Aparte de ser cantante, Ugo Carrillo trabaja como antropólogo en una de las más prestigiosas onegés del Perú. Es decir, se mueve challwaschalla por varios espacios culturales sin escisiones y sin los desgarros de las generaciones anteriores. Lo acompaña una vitalidad multifacética. Aquí presenciamos la aparición de un nuevo, o de nuevos, creadores andinos que se mueven desde el mismo ñawin pukyo por diferentes espacios nacionales, presenciales y virtuales, estéticos, políticos y lingüísticos. Esto forma parte de un florecimiento mundial de la cultura andina que debe dar campo solidario a los recientes grandes y dignos aportes de los pensadores y activistas amazónicos.
Pero el asunto es señalar que a parte de escribir en quechua, Ugo Carrilllo es también autor de Baladas de un perro sin pelos en la lengua escrito en castellano andino. Este libro, que nadie reclama sea traducido al quechua, precede la publicación monolingüe de Yaku unupa yuyaynin. El hecho es significativo. En primer lugar independiza al quechua del usual tratamiento diglósico tomándolo en su plenitud qalillaña, y en segundo, al explorar el lenguaje hasta sus extremos morfológicos y sintácticos, va camino a la desdomesticación del quechua, para revertir un poco la desfiguración lingüística de quechua a través de la escritura (3) , iniciada por los tayta curas en la colonia temprana y continuada en traducciones centradas en la raíz semántica de las palabras mas no en los añadidos aglutinantes, que es donde está sunqunpa ruruschallan (4). Apuesta por una alteridad radical que hay que apoyar para no seguir pensando que en el Perú el español es la madre de los tomates. Aquí su trabajo se emparenta con el de Killku Waraka, que también ha publicado libros como Yawar Para cosidos a mano y sólo en quechua. Si se pudiera hacer un trabajo comparativo (5) entre ambos poetas tendríamos que empezar por su similitud como cantantes de huaynos y como mestizos indios, pero señalando que en la actualidad queda claro que la identidad profunda de Ugo, tal como la del maestro y wayki Leo Casas, es la de un indio quechua urbano y campesino, intelectual y artístico, comprometido con nuestra cultura.
Para terminar, en pos de abrir el campo de la escritura metalingüística y conceptual en este idioma empecé este artículo en quechua. Más por mis limitaciones como escritor de una lengua que uso mayormente, motechayoq, en referencias poéticas, no me ha sido posible terminar todo el artículo en quechua. Es mas, en una posterior conversación con Ugo Carrillo acordamos que este prólogo debería escribirse en castellano. Pero conservo en quechua el inicio para dejar constancia que la pregunta –sobre su pertinencia o no- y tarea de una escritura metalingüística en quechua está pendiente y es un desafío para artistas e intelectuales indígenas con mejor manejo del asunto.
Allillamantam chaykunataqa qespichinanchik.
Chayllam wayki. Gracias.

Kearny, 24 de agosto de 2009


(1) Regido por la función poética y la estetización de las palabras, el presente profundo de la poesía indígena en general y quechua en particular incluye aspectos religiosos, míticos, rituales, afectivos, amatorios, humorísticos, y también utópicos. Lo utópico es sólo uno entre otros elementos. Pero darle privilegio metonímico a lo utópico olvida que lo que aquí está en juego es la búsqueda de un equilibrio cósmico - sea potenciado o sea ausente- en el momento del tukuy sentimiento o ama waqaspalla. Este es el paradigma central de la poesía indígena, que muy bien puede tener cambios en el futuro. La lectura utopista de la una cultura viva y en proceso de renacimiento, explicable en años de la guerra civil, es ya un error a corregir.
(2) Como lo plantean trabajos extremos como Hybris, de Cesar Delgado Díaz del Olmo. De ahí lo equivocado y estéril de la lectura psicoanalista, lacaniana y eslovenia en los estudios culturales, que parece destinada a alterizar las cultura propias y originarias, yendo en sentido contrario de su propósito aparente: la crítica de la hegemonía cultural. Ante lo cual uno se pregunta por qué el olvido sistemático de la psicología profunda de Jung, y por la lentitud con que conceptos indígenas entran en el nivel metalingüístico.
(3) Al respecto ver el trabajo de Julio Noriega: Buscando una tradición poética quechua en el Perú. 1995. Centro Norte Sur. Universidad de Miami.
(4) De lo que se desprende que el análisis textual de la poesía quechua debe en lo posible apoyarse en el original y no en la traducción de una lengua aglutinante a una indoeuropea.
(5)Los más recientes trabajos comparativos están a cargo de Ulises Juan Zevallos. Ver: Las provincias contraatacan, regionalismo y anticentralismo en la literatura peruana del siglo XX. 2009. UNMSM.

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