lunes, 7 de junio de 2010

El proceso postcolonial del discurso literario en el Peru / Blas Puente Baldoceda





Blas Puente-Baldoceda,PhD.*
Northern Kentucky University


Los procesos literarios que poseen como referente las culturas indígena y negra culminan con un nuevo discurso literario en el Perú. Estos procesos son manifestaciones de dos movimientos ideológicos de gran trascendencia en la historia latinoamericana: el indigenismo y negrismo. El movimiento del indigenismo cobra vastas proyecciones a partir de la década del 20 y su predica abarca el Perú, Bolivia y Ecuador, con repercusiones en México y Guatemala. Este movimiento se propone esclarecer la realidad indígena, reivindicar sus intereses sociales y económicos y revalorizar de la cultura nativa, objetivos que se cristalizan en la creación artística y en la reflexión científica e ideológica. Por su parte, el movimiento del negrismo se inicia a fines de la década del treinta con la publicación de un poema de Aime Césaire en la revista Volonté titulado "Carta de retorno a un pais natal". Según G.R. Coulthard, este movimiento se manifiesta en las siguientes fases:

La revalorización de la cultura Africana ya que el esclavo negro no llegó en un estado de salvajismo sino que poseía un rico bagaje cultural; 2) El rechazo de la desigualdad racial y de la inadaptabilidad del Negro hacia la cultura del occidente; 3) Una protesta contra el prejuicio y la descriminación racial; 4) El reconocimiento del vinculo de las Antillas con e Africa mediante el folklore (música, canciones, danza, actitudes religiosas y prácticas como el voodoo; 5) Una revisión crítica del anhelo de asimilarse a los valores culturales de Europa occidental que son considerados secularmente como una forma superior de vida [. . .]; 6) El establecimiento de los rasgos distintivos de la actitud de los Negros hacia la vida, de la sensibilidad africana que se nota especialmente en las artes; 7) Finalmente, acentuar el hecho de que la elaboración gradual del concepto del negrismo ocurrió en las Antillas ("Parallelism" 46)

Coulthard es el primero en establecer los factores que determinan las convergencias de ambos movimientos. La infraestructura socioeconómica similar de ambos grupos étnicos indio y negro provoca una similar respuesta político-ideológica que se propone revitalizar los valores culturales autóctonos, cuestionar del prestigio de la civilización europea y rechazar del tutelaje ejercido sobre las culturas nativas. Coulthard concluye:

The two movements spring basically from colonialism and the assumption of racial and cultural superiority of the colonizers. ("Parallelisms" 31)

Leopoldo Zea, por su parte, indica que al expandirse la cultura occidental de Europa por el resto del mundo, los conquistadores y colonizadores justifican su derecho al dominio mediante una "supuesta superioridad racial y cultural": el blanco representa la esencia humana, mientras que el negro y el indio, lo subhumano. Frente a esta ignominiosa postura, surgen los movimientos de reivindicación del indio y el negro como "expresiones concretas de humanidad" que cuestionan la situación de dominio, marginalidad y dependencia. Zea señala que ambos movimientos son:

conceptos ideológicos que tienen su origen en una situación que es común a los hombres de Africa y Afroamérica por un lado y de Latinoamérica o Indoamérica por el otro: la situación de dependencia. En uno y otro caso, expresa la toma de conciencia de una situación de marginalidad y subordinación que se pretende cambiar. (17)
Aunque ambos movimientos comparten como origen una situación de dependencia, ellos divergen en cuanto al agente que los genera: mientras la concepción del negrismo nace del hombre mismo que sufre dominación y discriminación en nombre de la supuesta superioridad racial y cultural del hombre blanco, la concepción del indigenismo no nace del propio indígena: en realidad, los que enarbolan la bandera del indigenismo exigiendo el reconocimiento de la humanidad de los indios y su aceptación por la comunidad de los dominadores, no son los propios indios sino la comunidad nacional de los criollos y mestizos.
Jean Franco, por su parte, vincula ambos movimientos con el creciente nacionalismo cultural de los años veinte. El rechazo de los valores europeos indujo a los latinoamericanos a volver los ojos a lo indígena y a lo negro. De manera que ambos el indigenismo y el negrismo son movimientos que se inscriben en el "nacionalismo cultural" que florece en aquellos años en el contexto latinoamericano y que se define por la voluntad de "volver a las raíces" y revalorizar las tradiciones autóctonas y las peculiaridades nacionales.
Refiriéndose concretamente al area andina del Perú, Cornejo Polar señala que la búsquedad de una identidad cultural acude a lo índigena como fuente de creación artística y de reflexión científica e ideológica, asi como en otras zonas se acude a las raices africanas. Este crítico coincide también con los anteriores al señalar que:

Entre el indigenismo y el negrismo hay consonancias que sería menester analizar con detenimiento . (Cornejo Polar, Novela 16)

Estas consonancias o convergencias están recibiendo mayor atención crítica. Juan Duchesne, por ejemplo, crea un neologismo "negrigenismo" basado en vocablo "indigenismo" y, siguiendo los postulados de José María Arguedas, postula que ambos movimientos no sólo reafirman los valores autóctonos sino tienen una incidencia trascendental en las luchas sociales en el Perú y en otras partes de Latin America. Para este crítico, la valoración étnica debe estar en función de su aporte a las luchas de clase. En realidad, la ligazón de los movimientos del indigenismo y el negrismo con el concepto socialista de las lucha de clase se remonta a los escritos de José Carlos Mariátegui. Este ideólogo consideró que las masas indias son parte de la clase trabajadora y, en consecuencia, el indigenismo se incluye dentro del vasto movimiento socialista. Mariátegui sostiene:
El socialismo ordena y define las reivindicaciones de las masas, de la clase trabajadora. Y en el Perú las masas--la clase trabajadora--son en sus cuatro quintas partes indígenas. Nuestro socialismo no sería, pues, peruano--ni sería siquiera socialismo--si no se solidarizase, primeramente, con las reivindicaciones indígenas. (cit. en Cornejo Polar, "Indigenismo" 20)

Ahora bien, si revalorización de los valores étnicos es concomitante a la reivindicación de las masas trabajadoras es posible una unidad de síntesis dentro de la diversidad, la cual, según Duchesne, sirve como base para la creación de una literatura nacional comprometida con el avance de las luchas populares. Esta unidad de síntesis de lo étnico y lo social, es el fundamento ideológico-estético de no solo una "etnopoética" sino de una "sociopoética liberadora" de los "no dominantes", que entiende la reivindicación de la autoctonia cultural como un cuestionamiento de "los supuestos ideológicos y las relaciones económicas que segmentan las masas trabajadoras de acuerdo a jerarquias étnicas y raciales alienantes" (Duchesne, "Etnopoética 191). Ahora bien, la fusión de los factores étnico y social en el contexto peruano como resultado de la ubicación de los indios y negros en la clase trabajadora, es también puntualizada por Denys Cuche, un sociólogo francés, quien dice al respecto:

De hecho, en el Peru, la discriminación es indisolublemente un problema étnico y social [. . .] La sociedad peruana de la República hereda la estructura jerarquizada del coloniaje español. La estratificación social nos remite a su causa racial: clase dirigente blanca, clase intermedia mestiza y clase trabajadora conformada por negros e indios. En dicha sociedad, el blanco es considerado como un descendiente de los hombre libres que conquistaron estas tierras; el negro, como un descendiente de esclavos. Un individuo, pues, queda profundamente marcado por su origen racial, y los calificativos raciales implican calificativos sociales. (Cuche, 72-73)
Después de haber intentado demostrar las convergencias que existen entre los movimientos ideológicos del indigenismo y negrismo y de haber tratado ligeramente el problema de la expresión literaria, procedo a continuación a clarificar el status de las literaturas étnicas dentro del panorama de las letras peruanas. Para comenzar, asumo que dentro de la pluralidad étnica y social de la sociedad peruana los diferentes sectores socioculturales producen diferentes sistemas literarios de acuerdo a la situación y función que poseen dentro de la sociedad estratificada. En sus escritos Mariategui establece que la literatura peruana no posee un carácter orgánicamente nacional debido a sus contradicciones internas. Tomando como partida esta idea, Cornejo Polar propone el criterio de la pluralidad para definir la literatura peruana, según el cual en el Perú coexisten con independencia varias y distintas literaturas que son el producto de una realidad socioeconómica y cultural múltiple, plural y heteróclita. Esta pluralidad literaria reproduce, "en un plano específico de la superestructura, [el] carácter desmembrado de la sociedad peruana" y, asimismo, reivindica y revaloriza las literaturas marginadas que sirven como vehículo de expresión a comunidades culturales cuya legitimidad y autonomía es propugnada por los movimientos ideológico tales como el indigenismo y el negrismo. Entre los sistema literarios en el contexto peruano destacan tres: el culto, el popular y las literaturas étnicas. La literatura culta pertenece a cultura dominante; su filiación es occidental; su raiz, hispánica; y escrita de acuerdo a la norma estética europea, y se contrapone a las literaturas marginales de los grupos étnicos, a las cuales se les considera desde una perspectiva de la cultura dominante como carentes de valor artístico y de representatividad social.
Finalmente, estos sistemas literarios que responden a diferencias étnico-sociales no se manifiestan de manera aislada sino que interactuan dialécticamente dentro del proceso histórico peruano. Cornejo Polar concluye:

Aunque sea experimentada y comprendida de distinta manera por cada clase social y por cada grupo étnico, la historia es una y envuelve a unos y otros con su red de condicionamientos genéricos . . . [L]a categoría de totalidad no sólo funciona en términos de reintegración de los distintos sistemas literarios por obra de la historia que los reúne pese (o mejor: gracias) a su disparidad contradictoria: significa también una reintegración aun mayor: el proceso literario, con todo su espesor, dentro del proceso histórico-social del Perú. ("Literatura" 46-49)
Tomando como punto de partida esta pluralidad de sistemas literarios que conforman una totalidad contradictoria, postulo la la existencia de convergencias en la evolución histórica en la producción literaria en torno a los grupos etno-sociales indio y al negro. Dichas convergencias se manifiestan en un primera fase a través de literaturas que denomino indigenista y negrista; y en una segunda fase, a través de literaturas que denomino neoindigenista y de la negritud. La evolución histórica de dichos sistemas es la siguiente: a partir del dislocamiento historico del imperio Incaico, se establece una confrontación en la sociedad colonial: la cultura dominante de los españoles y la cultura dominada de los indios y negros. Durante el periodo de la Republica la sociedad criolla intenta llevar a cabo un proceso de aculturación con el objeto de asimilar o neutralizar valores culturales de dichos grupos etnosociales y uno de los mecanismos de tal proceso es la promoción del mesticismo como una manera de asimilar a los indios y negros. La producción literaria indigenista y negrista de este periodo es heterogénea, es decir, los criollos y mestizos pretenden interpretar y reivindicar el universo sociocultural indio y negro desde una perspectiva ideológica externa. A partir de los años 50 del siglo XX se produce en la sociedad peruana el advenimiento de un proceso de transculturación y la aparición de rasgos neoculturales con raigambre india y negra. Las nuevas literatura neoindigenista y de la negritud son escrita por los propios negros o sus descendientes mestizos--cholos, mulatos y sambos--que si poseen una experiencia y conciencia del universo sociocultural indio y negro desde una perspectiva ideológica interna, respectivamente. Este nuevo discurso literario de raigambre popular afroandina promueve la liberación cultural y la búsqueda de una identidad, y se opone al canon estético de la llamada literatura culta de la cultura criolla de mentalidad colonial.


* tomado de Hallazgos y extravios de un hipocrita lector

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