sábado, 3 de octubre de 2009

Sylvia Falcon, intilluqsimun herranza

Texto progresivo por Fredy Roncalla

A que lugar lleva una voz femenina y un tambor cantando con registros que apelan hasta los mas profundos sedimentos arquetipicos? Una al lado de la otra, Sylvia Falcon y la gran Merdeces Sosa tocan un ritmo que parece retratar el corazon. Mecedes Sosa, que tambien solia tocar el bombo argentino, una vaina de semillas secas y Sylvia una tinya. La voz femenina, el palillo y la tinya son de larga duracion, van desde Waman Poma hasta las herranzas, y llegan hasta el oido de fina sensibilidad social de Pete Seeger, cuya hija se llama Tinya y suele andar con largas trenzas. Pero de ese subgenero del Huayno que se llama toril, waka taki, santiago y herranza, que de la marca ritual del ganado ha llegado a tener un sinnumero de arreglos y colores, ha sido la voz de Sylvia Falcon cantando Intilluqsimun con palito y tinya, con la cual he reparado que el ritmo primario, y recurrente, uno/dos del tamborcillo del waka taki a) subyace a toda la categoria huayno y sus formas afines como la chacarera y b) es un ritmo que tambien se encuentra, con acentos parecidos, pero acompanando patrones melodicos distintos en la musica sagrada de los nativo americanos, c) y al recibir trataminerto estetico evoca su origen ritual, por lo que e) la afinidad entre el arte y el ritual trasciende la linealidad temporal. Al escuchar esta cancion -cuya linea complementaria , Killa Lluqsimun, da nombre a una hermozo CD publicado en 2007, con la Voz de Sylvia y el acompanamiento del maestro Daniel Kirwayo- casi desde la primera vez suelo recordar a Jeannete Amrstrong, una poeta nativo americana del Canada, cantando con tambor y tinya una cancion que habia necesitado el permiso de los mayores para ser ecuchada fuera del entorno de la tribu. Era sagrada y de su cuidado adecuado dependia la continuidad de la nacion Okanaga y el orden del cosmos. Y el canto de Jeannette Armstrong era con tambor y palo, a capella, y mientras la voz se elevaba y el tambor repetia su ritmo dual, el tiempo se dilataba y la uadiencia sentia dentro y veia con el ojo de la imaginacion toda la historia del pueblo Okanaga. Fue al final de Returnig the Gift, una conferencia de escritores nativo americanos en 1992, el de los quimientos anhos, en que cada dia empezaba con la bendicion cantada de un medicine man o woman que extendia un mantra protector a base del mismo ritmo dual. Y tambien casi siempre me acuerdo de una cancion de La Pantenita. Es en un casette de santiagos que no he podido encontrar. Generalmente los carnavales, los toriles, y la ocasional marinera alternan como remate de colecciones de huaynos, pero la Pantenita se decia entreramente al santiago. En ese casette es la cancion final, cantada en quechua huanca y dedicada a Tayta Shanti la que siempre me ha llamado la atencion. El ritmo dual esta acompanado por unos contrapuntos disonantes que llevan a la voz a indicar caminos que tras pasar por el homenaje guardian del ganado llevan a la imaginacion a los momentos en que nuestro recontratatarabuelos asiaticos preparaban sus viajes desde las llanuras chinas o los andes de Himalaya. En toda musica profunda el tiempo es otra cosa.

Pero estas asociaciones acusticas no deben llevarnos lejos de la apreciacion de trabajo y la hermoza vos de Sylvia Falcon, del cual, en el you tube se pueden ver varias muestras y una entrevista hechas todas por la camara sobria de Wilton Martinez 1



Y tambien dejemos a la propia Sylvia Falcon, que ademas es antropologa y musicologa, explicar, en un claro esfuerzo de hawan rimay sobre el tratamiento estetico de algo que tambien podria haberse hecho de manera facil:


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