jueves, 22 de julio de 2010

QUECHUA: ESFUERZOS NOTABLES, RETOS PERSISTENTES / Wilfredo Ardito Vega

(primer conversatorio virtualsobre lenguas indigenas)

QUECHUA: ESFUERZOS NOTABLES, RETOS PERSISTENTES*
Wilfredo Ardito Vega


-¡Allinllachu, taytay! ¿Imata munankichu?**



Esta es la forma en que es tratado un quechuahablante en una agencia del Banco de Crédito… pero no en el Perú, sino en las sucursales que esta entidad bancaria tiene en Bolivia.



Efectivamente, el BCP ha dispuesto que sus agencias del país vecino atiendan en quechua o aymara a los clientes que sí lo deseen. Además, el banco ha financiado la publicación de una hermosa colección de poemas de César Vallejo traducidos al quechua y aymara, editada por la Embajada del Perú en Bolivia.



A estas alturas, quien lee estas líneas estará preguntándose, ¿y por qué no se hace algo así en el Perú, donde hay siete veces más quechuahablantes que en Bolivia?



En realidad, sí existen valiosos esfuerzos en relación al quechua en el Perú, aunque, al menos por el momento, el BCP no está involucrado en ellos. En las Municipalidades de Abancay, Huamanga, San Juan Bautista y Jesús Nazareno, así como en los Gobiernos Regionales de Apurímac, Ayacucho, Cusco y Huancavelica el manejo de este idioma es obligatorio para ser contratado. La Municipalidad de Andahuaylas ha dispuesto que todas las entidades públicas y privadas que funcionan en la provincia, desde el Poder Judicial hasta las ONGs deben tener empleados capaces de atender en quechua a quien lo necesite.



A nivel nacional solamente se ha dispuesto que los Defensores de Oficio hablen quechua o aymara si son enviados a una zona donde éstos son predominantes. Sigue siendo necesario que el mismo requisito se establezca para jueces, fiscales, empleados del Banco de la Nación, policías y otros funcionarios.



De otro lado, hace poco para quien sabía quechua era casi imposible encontrar material escrito en ese idioma, pero el lunes pasado estuve en la presentación de la colección Runasimi, de la Editorial San Marcos (no vinculada a la Universidad del mismo nombre), que ha traducido al quechua obras como Paco Yunque, El Caballero Carmelo, El Sueño del Pongo y La Agonía del Rasu Ñiti. Sintomáticamente, la presentación fue en el Ccori Wasi como se llama el centro cultural de la Universidad Ricardo Palma. Sería ideal, sin embargo, que también se editara literatura escrita directamente en quechua.



A nivel legal, por fin, 187 años después que el Perú tuvo su primera Constitución, existe una traducción al quechua, publicada por el Ministerio de Justicia. Se ha elaborado también una versión en audio (se encuentra en internet en www.minjus.gob.pe), tomando en cuenta que muchos quechuahablantes son analfabetos.



Paulatinamente, el quechua parece estar siendo apreciado por la población urbana: hace diez años, era difícil que en el Centro de Idiomas de la Universidad Católica se abrieran los cursos de quechua… porque no había un solo alumno inscrito. Ahora, en Estudios Generales Letras hay dos horarios con bastantes estudiantes interesados.



En los colegios particulares Pukllasunchis en el Cusco y Tarpurisunchis en Abancay se enseña quechua a niños de sectores medios, cuyos padres probablemente ya no hablan el idioma. En ambos casos, se emplea una metodología muy entretenida en que los niños aprenden a conversar en quechua sobre fiestas de cumpleaños y paseos. Tarpurisunchis inclusive ha preparado seis episodios de un ágil y entretenido programa juvenil de televisión en quechua llamado Saqrakuna (Traviesos) con reportajes, entrevistas y humor.



Sin embargo, todavía estamos muy lejos de países como España, Canadá, Bélgica o Suiza, donde las diferencias lingüísticas no impiden a una persona ejercer sus derechos fundamentales.



Una de las grandes dificultades es que, 35 años después de su oficialización, todavía no tenemos un quechua estandarizado, a diferencia de lo ocurrido con el q’eqchi’ en Guatemala o el euskera en el País Vasco. Aún en el Sur Andino existen diferentes variedades dialectales, que también son diferentes del quechua de Incahuasi y Cañaris en Lambayeque, el quechua ancashino, el quechua de Lamas o el que hablan los quichuas del Napo, en plena selva amazónica. Se hace necesario lograr un acuerdo entre el Estado y los hablantes de las diversas variedades, como ha ocurrido en Ecuador y Bolivia.



Otra dificultad es que muchos hablantes del quechua consideran a su propio idioma como una carga de la cual desearían librar a sus hijos. Mientras los colegios bilingües (en inglés, italiano, francés o alemán) tienen gran demanda entre sectores medios y altos, la educación bilingüe en quechua suele enfrentar el rechazo de los campesinos, que hasta piensan que es una estrategia para mantenerlos en el atraso. Hay allí un problema de autoestima… pero también una experiencia cotidiana de discriminación.



Por todo ello, todavía está pendiente que el quechua sea adecuadamente empleado por el Estado, los medios de comunicación y las empresas privadas, donde suele primar la percepción que el Perú es un país monolingüe. Pensando en la experiencia del BCP en Bolivia, nos preguntamos, ¿cuál será el primer banco peruano que decida atender en quechua a los quechuahablantes?


*¡Buenos días, señor! ¿Qué desea usted?

** Tomado de Reflexiones peruanas

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