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Sobre el voto de la sierra. Ugo Carrillo




La sierra tiene un voto antisistémico, vota contra los candidatos de Lima, dice Tenorio. 

No señor, el sur y la Sierra Norte quieren el sistema, es el sistema que no llega a los pueblos más alejados. 

El sistema excluye a los quechuas, a los aymaras y a los pueblos amazónicos. Las leyes no los incluyen en la toma de decisiones, esos pueblos solo tienen la oportunidad de participar en la política, asistiendo a las ánforas cada cinco años: votan por un menú que disponen las élites urbanas. 

Pero por qué votan con resentimiento,  debieran votar responsablemente por la estabilidad, se preguntan los herederos del trauma colonial, es decir, los que siendo cholos reclaman su condición de herederos de algún antepasado hispano; aquellos que quisieran llamarse Garcilazo. 

Por qué  defienden a Castillo, este hombre es un golpista, critican los choleadores. Los pueblos del Sur y la Sierra Norte no defienden a Castillo; defienden su voto que no fue respetado. Digamos la verdad: lo vacaron por cholo. Buscaron mil razones desde el primer día, minaron su contorno, lo vacaron irregularmente y sin los votos necesarios en el Congreso. Lo detuvieron los gendarmes cuando aún era presidente, sucede pues que era cholo; con otro, digamos más azul, no se hubiera atrevido a tocarlo. Los votantes "rurales" sintieron que 200 años después, el hacendado y el oligarca pueden hacer lo que quieran con tus decisiones, con tu voto. 

Ahora tenemos nuevos oligarcas, odian la Sierra porque les recuerda de dónde vinieron sus padres, sienten que no son cholos porque ya están asentados en Lima. 

Si descubrieran que son hijos de madre india pero de padre español; viajarían a su madre patria y solicitarían los títulos nobiliarios de su padre; quisieran apellidar Garcilazo de la Vega.


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