lunes, 1 de marzo de 2010

CAMBIANDO DE PARADIGMA: DEL LIBRO IMPRESO AL LIBRO ELECTRÓNICO/ Nicolas Hidogro


CAMBIANDO DE PARADIGMA:

DEL LIBRO IMPRESO AL LIBRO ELECTRÓNICO



Por cada 1000 libros impresos (cifra media y promedio publicable en el Perú en textos literarios) en papel de fibra virgen, de entre 100-250 páginas (200 gr. – 400 gr. por unidad), le cuesta a la naturaleza 4.2 árboles con generosa pulpa de celulosa, en la que cada árbol ha tardado 7 años en promedio en crecer, o sea 300 kilogramos de papel por autor cada vez que se le ocurra a alguien publicar un texto de poesía, cuentos o una novela.

La tradición de los libros impresos en cuero de animales, papiros, tablillas de arcilla horneada, etc. tiene alrededor de 5000 años de antigüedad y estamos habituados a ello y la imagen de un libro está asociada a tinta, papel, color, empaste, un paradigma más viejo que el propio Gutenberg.

Adoramos oler el papel recién tipografiado, ver su reluciente carátula alisada o plastificada, ojearlo maniáticamente tantas veces nos sorprendan las grafías y las historias verbales, nos place trasportarlo en el sobaco como exhibicioncitas, verlos en los anaqueles de nuestra biblioteca como un orgullo zahorí que hablen de nuestros portento adquisitivo y de nuestra “probable oceanidad lectora e intelectual”, adoramos quedarnos dormidos con el dedo en medio del libro, dejarles marquitas e inscripciones garabateadas, doblarles la puntilla con un “aquí me quedé”, todo ello ha hecho una tradición de no fácil sustitución de paradigma, frente al e-book de elevado costo y hasta “antiintelectual”. Uff, no, sustituir una biblioteca de cinco metros cuadrados, de dos toneladas de peso, por un aparatito nananotecnológico en miniatura de 20 X 30 cm de 500 gr. que lo puedo llevar en mi bolsillo.

Hay una corriente de escritores mundial ahora que están a favor de la protección de la naturaleza, la no contaminación, la no deforestaración, sin embargo, pregunto:

¿Y tu poeta o narrador, ensayista o historiador, alguna vez haz plantado algún árbol –no me refiero a la de florecitas de maceta de tu casa o las hortalizas de tu jardín- y estás dispuesto a dejar de publicar libros en físico por libros electrónicos? Sólo pido congruencia y consecuencia entre la prédica y la práctica.



Allí les va adjunto mi libro electronizado “Morir en Puerto Tamborapa”.



Nicolás Hidrogo Navarro


Morir en Puerto Tamborapa


Parea una propuesta afin ver: hacia una teoria del texto y libro progresivo a partir de Vida perpetua de Juan Ramirez Ruiz

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