lunes, 1 de junio de 2009

Sobre la correccion gramatical


Sobre la corrección gramatical y otras asnapas

La reciente polémica en torno a la falta de corrección gramatical en los apuntes personales de la congresista Hilaria Supa ha suscitado una respuesta saludable de quienes, desde diversos ángulos, rechazan la discriminación lingüística y cultural en el Perú. Gran parte de este rechazo se ha centrado en explicar que en una situación de bilingüismo escritural incipiente, la lengua de partida, no siempre se ciñe a los cánones de la lengua de llegada. Del quechua al castellano esto tiene que ver con la trabajosa adecuación de cuestiones de concordancia de número, artículo y género, así como repetición de posesivos. No viene al caso repetir los sólidos argumentos al respecto, aunque sí debo saludar la acertada observación del sociólogo Arturo Quispe Lázaro en el sentido que lo que se busca en el fondo es el control neoliberal y conservador del sentido común.
También, es necesario anotar que si bien la congresista acusa dificultad morfosintáctica en sus apuntes hechos a mano artrítica, lo mismo no sucede cuando ella se expresa en registro oral. Acabo de escuchar una charla de la congresista Hilaria Supa en el King Juan Carlos Center de NYU. Una charla bilingüe Quechua-español, en la que el quechua fue usado para las bendiciones de apertura y despedida y algunos aspectos de carácter afectivo que, como decimos los bilingües, se expresan mejor runasimipi. A nivel morfosintáctico lo que resalta de su alternancia entre idiomas es la facilidad con la que la congresista se mueve entre ambos, sin mostrar incluso la curva melódica característica del castellano andino. Pero como lo morfosintáctico es apenas una herramienta conviene recalcar que la charla, dada como respuesta a los ataques racistas del diario el Correo, se centra mas bien en asuntos mas centrales. Tiene un recuento personal de los abusos y discriminación y habla del conocimiento que lleva a los antiguos a construir Machupiqchu y Saqsayhuaman, a descubrir la papa, a curar huesos de una manera que bien podría complementar el tratamiento de los hospitales, etc.. Pero lo mas resaltante, y reflejando un cambio tectónico en la enunciación de las voces indígenas a nivel nacional y global, es que presenta una visión de la vida y de la naturaleza como paradigma alternativo al modelo extractivo y depredador del neoliberalismo. Del símbolo central de tierra como madre y fuente de vida, desprende una serie de líneas de análisis en las que propone cuidar la vida –que el hombre tenga piedad de si mismo- por medio del cuidado de las fuentes de agua, de la conservación de la tierra y de la ejecución de programas sostenibles, etc... Así la historia personal coadyuva a una articulación pan indígena que partiendo de la metáfora de la madre tierra lleva a Roger Rumrril proponer a la amazonia como renta estratégica, a los pueblos originarios amazónicos defender su tierra en un importante paro, y la reciente IV Cumbre de los Pueblos Indígenas de Abya Yala, articular la declaración de Mama Quta Titikaka, que en la historia del país es un documento que va a marcar un antes y un después.
Tendrán los que atacan las faltas de ortografía de la congresista la misma facilidad verbal? Y, como sugiere un amigo, escribirán ellos mismos sin faltas gramaticales? Y en fin de cuentas, iman chay correccion gramatical nisqanku? En gran parte de las respuestas al ataque racista de un diario local, he notado la tendencia a justificar los errores gramaticales ante un jurado invisible, que en este caso sería un discriminador claustrofóbico aferrado al andamiaje de la corrección gramatical. Un jurado ficticio que vive su fantasía de centralidad mientras –en pacto perverso- las respuestas le alimentan espacios de intensos vacíos epistémicos y humanos. Por eso es un error que el discriminado/a, requiera la validación del discriminador/a, que incluso en el caso de la lingüista Marthe Hildebrant, ya fue, si alguna vez llego a serlo. Se trata de reconocernos y validarnos en forma horizontal. Y de percibir el lento moviendo a nuevas centralidades del lenguaje y del sentido común, tarea lenta y difícil. También de la crucial critica al paquete cognitivo del discriminador. Es decir, iman chay correccion gramatical nisqanku? Ese aferramiento al andamiaje de significantes superficiales de una simple herramienta, haciendo de ella una condición de ser, es un rezago colonial cuya estética es la huachafería y cuya ética la violencia.
Munaspa mana munaspa curioso que la charla de la congresista Hilaria Supa se haya dado en el King Juan Carlos Center. Al respecto el castellano, la colonia, el racismo, la deshumanización y el genocidio de la población indígena tienen que ver con el lenguaje y el rey. Con la gramática. En 1492 el cura Antonio de Nebrija termina su gramática del castellano y la entrega a los reyes católicos diciéndoles expresamente que el idioma es el arma principal del imperio. Hay mucho escrito sobre esto. El lector interesado puede revistar los escritos de Julio Noriega, Lydia Fossa, Alfredo Torero, y Rodolfo Cerrón Palomino al respecto. Pero si los curas desde temprano escriben gramáticas del quechua y aymara a su conveniencia mientras trazan diversas estrategias para la conquista de las almas, en que momento nace la idea que la corrección gramatical es símbolo de cultura? Y cuál es la estética y la ontología de los primeros actos escriturales coloniales?
La ontología, también falsa y huachafa, es la justificación de la conquista por la “superioridad” eurocéntrica. Y la estética es la huachafería: el tomar el sinsentido como algo de peso ontológico. Llamar descubrimiento a la llegada a tierras de gente que sabia donde estaba, leer cartas de requerimiento frente a un árbol para justificar la conquista de uno u otro territorio, decir que cierto libro hablaba cuando los únicos libros que hablaron realmente fueron los libros castettes quinientos años después, y romper una y otra vez todo tipo de acuerdos y promesas son una muestra de esto. En los primeros escritos coloniales, que incluyen las crónicas, un estilo de frases largas, dando vueltas y recovecos para acarrear solo un pequeño porcentaje de información porque el énfasis era la fijación retórica en la función apelativa al rey como representante divino, son algo insufrible. Si la corrección gramatical viene de eso, tiene un triste origen. En todo caso, ya para inicios del siglo XVI la cosa llega a un punto tan crítico que tanto Cervantes como Guaman Poma se encargan de remover el orden escritural del momento. Cervantes a partir del humor y con un estilo renovado que marcaría nuevas pautas y Guaman Poma mostrando el primer ejemplo de quechañol y de escritura multilineal, varios siglos antes que la vanguardia.
En todo caso no estoy opuesto a la gramática ni a la corrección de estilo, que sería un término mucho más útil. En sentido estricto la gramática es la red de reglas que permiten que una lengua funcione como tal. Así, todas las lenguas, tanto las escritas como las exclusivamente orales, tienen gramática. La gramática asociada a la escritura ya es otra cosa. A la descripción puramente científica se le suelen asociar cierto tipo de prescripciones con cierta tendencia estática y vertical al gusto de la Real Academia. Y esa herramienta puede, como sucede en el caso de la ilusa centralidad nacional en la que se escriben decretos supremos contra la selva y los andes, o artículos sobre la fiebre porcina olvidando a los niños del ande, esconder una gran nada, un polución bulliciosa y putañera de significantes vacíos, un horror vacui del carajo, una estética ya mencionada y una ética violenta. Nada más triste que burlarse de una lengua originaria usando la lengua del conquistador. Mientras el habla y la escritura popular y de élite se llenan de trasgresiones y adoptan un inglés chacra sin protesta de nadie. Al alterizar al indígena y al pobre esa centralidad periférica y aun colonial ha terminado envuelta en el objeto de su deseo y temor: lo arcaico. Su epistemología y sus formaciones discursivas o pertenecen al milenio pasado o se ven cuestionadas desde el centro de la metrópoli, donde la crisis de Wall Street revela que la verdadera utopía está en el mercado. En la actual dimensión temporal, las voces emergentes, del momento, y del futuro, son las indígenas, que han tenido el tino de pedir regimenes horizontales en la declaración de Mama Quta Titikaka. Aunque, por otro lado, no parecen haberle prestado mucha atención a los niños perdidos por el friaje.
De hecho, en esa declaración hay un uso “correcto” del español, como lo hay en muchos otros horizontes escriturales. La gramática es apenas un instrumento. Pero también necesita ser trascendida. En la tarea de los creadores, de los cuales los poetas como Vallejo o Juan Ramírez Ruiz son ejemplos claros, el orden gramatical dado debe cuestionarse de raíz. Juan Ramirez Ruiz incluso quiso trascender la escritura alfabética y buscó andigramas alfagramaticos apoyados en las tradiciones sígnicas originarias que darían escrituras liberadas, liberadoras y hanan. Sabía ya que las metáforas centrales se articularían en este momento. La gramática y su corrección son útiles, pero fértil que el lenguaje y el sentido se renueven de los significados cansados del orden oficial y cotidiano. Es en la renovación a partir de fuentes profundas y primordiales cuando el lenguaje nos lleva a nosotros mismos.

Kearny Junio 1/2009