Ir al contenido principal

La magia de mi paqarina. Jesus Orccotoma Cárdenas


.
Una evidencia histórica que se lee en los documentos antiguos mencionan que, Sanka, mi aldea escondida de colores, surgió en medio de un camino real que unía Contisuyu y Qollasuyu y, sus puntos de llegada inmediata eran los pueblos de mito (Chilques/Araypallpa), y de los ritos (Cusibamba). En esa elección del lugar de mi origen, se equivocaron los funcionarios coloniales, porque era un lugar de ritos andinos, donde los cerros hablaban de noche; las lomas eran reservados para hacer ofrenda a la tierra; allí, en otras lomas cercanas se domaban los toros mirando la salida del sol de la mañana. A pesar de muchos años pasados, ni las cruces, ni las fiestas patronales de santos y santas, ni la iglesia, hicieron desaparecer esas costumbres ancestrales.
En otro momento de la vida, desde hace muchos años, de ese camino antiguo partieron cuatro caminos por los cuatro arcos que tenía la plaza, para conocer otros mundos desconocidos. Y los que salieron volvieron, sin plazos y sin horarios, como las abejas que regresan a su colmena, eternamente, después de conocer esos otros mundos ignorados.
Si algún día piensas llegar a ese lugar, ten mucho cuidado, porque el encanto y la magia terrenal te envolverá. Te contarán, verás o sentirás algún temor en algún momento del día o de noche, porque suceden y sucederán los siguientes hechos:
Los muertos no están lejos del mundo de los vivos, porque bajan y/o bajaran en tropel del cementerio de día y, hablaran entre ellos en las noches.
Los carnavales tienen sus enigmas: dicen que un miércoles de ceniza, en los carnavales, la bruja fue secuestrada por el diablo y, al día siguiente, fue encontrada en una zanja cerca de Cruzpata.
Los duendecillos aparecen en los carnavales en la curva del camino de Raqaypata y, encantan a los niños y, luego desaparecen con ellos.
En un lugar de camino, reservado como descanso (Pampaqlla), después de terminar la cuesta fatal de Qhepo, los caminantes escuchan a los penantes que gritan sus lamentos y, asustan después de las cinco de la tarde.
De ese descanso realizado, apuran sus pasos, llegando a un lugar llamado Unura, por donde baja un riachuelo con el mismo nombre; allí lavaban la ropa de los muertos. Por eso era obligatorio pasar antes que anochezca.
Los atawes, eran palos atados en forma de escalera; allí llevaban a los muertos pobres al cementerio. Luego, esos objetos eran guardados en un ambiente de la iglesia vieja (colonial). Mucha gente comenta que, los atawes salían de la iglesia en ciertas noches y, caminaban y se peleaban con sus similares de otros pueblos.
El mal viento sopla y silva como cantando y, mata a la gente en el camino, a cualquier hora.
Cuando el vuelo majestuoso del cóndor aparece en el cielo azul encima del pueblo, es signo de malas noticias fúnebres, especialmente para las autoridades.
Algún día y año el diablo llega manejando un carro de fuego, botando el olor a azufre por Qara Qullu (el lugar de despedida), para llevarse al recién difundo que, luego será declarado un condenado.
En el lugar donde crece la higuera vieja, cerca de un antiguo convento de Santa María, en ese sitio, en ciertas noches de lluvia, aparecen patos gigantes que no dejan pasar a los caminantes.
Y si las golondrinas del río suben al pueblo, es una señal de que será un año bueno con lluvias.
Es Sanka, mi paqarina. Allí está regada la magia, el encanto y las pesadillas para toda la vida.
JJOC 10.8.2026

Comentarios